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Los Mossos afirman que no hay pruebas concluyentes de los presuntos abusos a menores de tres años en Vallirana

Las familias afectadas piden hacer pruebas forenses para demostrar que hubo agresiones sexuales

Mossos d'esquadra
Dos Mossos d'Esquadra, en una imagen de archivo. CARLES RIBAS

La frustración es máxima entre las familias que han denunciado ante la Unidad de Menores de los Mossos d’Esquadra los presuntos abusos sexuales que dos monitoras han cometido contra 12 menores de tres años en el colegio L’Olivera de Vallirana (Barcelona). Los padres aseguran que estas trabajadoras, encargadas del comedor escolar desde septiembre, han agredido sexualmente a los niños en la hora de la siesta, aunque los mossos sostienen que no han hallado pruebas concluyentes y que elevarán el caso al juez. Al no haber pruebas concluyentes tampoco prevén ninguna detención por ahora.

Familiares, amigos y vecinos de Vallirana, a 25 kilómetros de Barcelona, se han manifestado este jueves en la Calle Mayor de la localidad para apoyar a los afectados, pedir justicia y agilidad en las investigaciones. La madre que interpuso la primera denuncia cuenta con indignación a EL PAÍS que ningún médico forense se ha puesto en contacto con ella ni ha evaluado a su hija, a la que encontró hace más de una semana restos de una crema verde en sus partes íntimas. Lavó a su hija y la llevó al Hospital Sant Joan de Déu (Esplugues del Llobregat) para comprobar que todo estaba bien. El informe, al que ha tenido acceso este periódico, no evidencia que la menor haya sufrido agresiones sexuales. No obstante, las familias afectadas esperan demostrar que se produjeron con una prueba forense autorizada por el juez. La madre ha expresado su hartazgo: “12 niños de tres años no tienen la mentalidad de inventarse algo así y coincidir en que ha sido la misma persona”, detalla.

Los nervios y la angustia de las familias han antecedido a la manifestación a la que asistieron alrededor de 100 personas. Los padres acababan de salir de una reunión con el colegio en la que también estaban convocados la Unidad de Menores de los Mossos, los psicólogos del colegio y la Unidad de tratamientos de abusos a menores del Hospital Sant Joan de Déu. Allí, los mossos les comunicaron la falta de pruebas. “Cómo no van a faltar si todavía tienen que reunir el resto de las denuncias y declaraciones”, ha explicado una segunda madre afectada al salir de la cita, que ha afirmado que las trabajadoras no tienen más de 25 años. “Cuando hemos enseñado una foto de ella -la presunta agresora - a los menores, todos dicen que les ha tocado sus partes íntimas mientras jugaban a los médicos y al tobogán”, ha resumido.

Las madres han explicado que la coordinadora del centro, la persona que contrató a las dos trabajadoras de la Fundación Fundesplai, una entidad sin ánimo de lucro vinculadas al sistema educativo, no se creía la versión de las familias. “Ni siquiera ha dado la cara”, afirma. La institución activó el protocolo en cuanto se produjo la primera denuncia y apartó a las dos monitoras. EL PAÍS ha contactado con el colegio L’Olivera, que se ha negado a hacer declaraciones y se ha remitido a la información que haga llegar el Departamento de Educación de la Generalitat.

Será el juez quien dictamine si se archiva el caso o se mantiene abierta la investigación ante la falta de pruebas concluyentes. Los mossos sostienen que no hay pruebas inculpatorias para sustentar las denuncias. Las familias afectadas, por el contrario, aseguran que hay tres niños y nueve niñas que presuntamente han recibido agresiones sexuales, de las que siete han interpuesto ya las denuncias. El resto lo hará cuando la Unidad de Menores de los mossos les citen para hacerlo.

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