El acusado de intentar quemar viva a su pareja en Lleida: “Ahora sí que vas a morir, ahora voy a quemarlo todo”

El juez ordena el ingreso en prisión provisional del hombre por un delito de asesinato en grado de tentativa

Fachada de la vivienda en la que un hombre ha intentado quemar a su pareja en Artesa de Segre, Lleida.
Fachada de la vivienda en la que un hombre ha intentado quemar a su pareja en Artesa de Segre, Lleida.Marc Trilla (Europa Press)

El juez ha ordenado el ingreso en prisión comunicada y sin fianza para el hombre acusado de intentar quemar viva a su pareja mientras dormía en Artesa de Segre (Lleida) y provocar un incendio en el edificio. La mujer contó a los Mossos que además trató de estrangularla. El Juzgado de Instrucción y Primera Instancia número 1 de Balaguer, exclusivo sobre la violencia contra la mujer, investiga lo ocurrido en el domicilio como un asesinato en grado de tentativa y un delito de incendio. La víctima sigue ingresada en el hospital, con quemaduras en el 18% de su cuerpo, motivo por el que no se le ha podido tomar declaración en sede judicial. El acusado ha negado haberle prendido fuego.

El auto de prisión detalla que aquella noche la mujer, de 48 años, se había acostado sobre las 11 de la noche. Según el relato de la víctima a los Mossos, poco después su pareja, de 38, regresó al piso, rebuscó en su bolso algo de dinero para drogas y se marchó. Más tarde le oyó volver, colocar una nevera detrás de la puerta y notar cómo le echaba “por encima algo en la cara” mientras le decía: “Esto no se enciende, hija de puta, te voy a matar”. Ella sospecha que en ese momento le pudo tirar el alcohol con romero que guarda para el dolor de piernas.

Acto seguido, la mujer se levantó de la cama, asustada, y le vio coger acetona, que le tiró de nuevo en la cara. “Ahora sí que vas a morir, ahora voy a quemarlo todo”, contó la víctima a la policía catalana que le dijo. Ella se quitó entonces el jersey y él la cogió por el cuello para estrangularla. Después ya no recordaba mucho más: que bajó por las escaleras, sin saber muy bien cómo, después de que él la “estirase”, y le dijese: “Vámonos que yo también me estoy quemando”.

El fuego en el piso afectó al edificio de tres plantas, que fue desalojado, momento en el que la policía, los sanitarios y los bomberos fueron avisados. Una vecina explicó a los agentes que las peleas de la pareja, que vivía allí desde el mes de abril, eran habituales. Que ella le había explicado los problemas que tenía con su novio, aunque nunca le relató ninguna agresión física. Aquella noche, la mujer les oyó discutir de nuevo, pero pensó que pararían. La víctima le contó horas antes que le había quitado las llaves del piso y que esperaba dormir ya tranquila sin él. Pero poco después, acudió de nuevo a su vecina para enseñarle que la puerta se había quedado bloqueada y no podía cerrarla.

De madrugada, la vecina salió al balcón y escuchó a la mujer gritar: “No me mates, no me mates, por favor no me mates”. Y poco después pedir ayuda y gritar que le había prendido fuego. Cuando bajó a la calle, vio que tenía el pelo y la cara quemados. Él se limitó a repetir que no había sido y se marchó. Otra vecina contó a la policía que ya con el fuego desatado, le pidió al hombre que le acercase una escalera para salir del inmueble, y este se limitó a responder: “Qué me importa, no es mi problema”, y no la ayudó.

En el momento del fuego, la pareja de la víctima se encontraba en la puerta de la vivienda, de donde se fue a casa de un conocido. Este avisó a los Mossos de que había ido a dormir allí, después de que le dijese que su piso se había quemado, sin darle más detalles. Le detuvieron a las ocho de la mañana, cuatro horas después del incendio. En sede judicial, el hombre ha negado los hechos y ha asegurado que aquella noche habían discutido, que al regresar, se encontró el fuego ya iniciado y que intentó ayudar a su pareja sofocando las llamas de la cara. Y que se marchó del lugar porque la oyó acusarle, temió que la gente pensase que había sido él y decidió que ya la visitaría al día siguiente en el hospital, ya más tranquilo.

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El juzgado, sin embargo, considera que su declaración ha sido “muy imprecisa” y con “contradicciones en diferentes puntos”. Sabía dónde estaban la acetona y el alcohol y, además, tenía un mechero en el momento de su detención porque es fumador, sostiene el auto. Preguntado por qué su pareja le acusa de haberla quemado, él se ha limitado a responder: “Cuando está rabiosa no sabe lo que dice, cuando se cabrea intenta hacer daño a la gente”.

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Sobre la firma

Rebeca Carranco

Reportera especializada en temas de seguridad y sucesos. Ha trabajado en las redacciones de Madrid, Málaga y Girona, y actualmente desempeña su trabajo en Barcelona. Como colaboradora, ha contado con secciones en la SER, TV3 y en Catalunya Ràdio. Ha sido premiada por la Asociación de Dones Periodistes por su tratamiento de la violencia machista.

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