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Adolf Mas, el fotógrafo eclipsado por su archivo

Responsable de uno de los mayores fondos sobre patrimonio, fue también un gran reportero de la Barcelona de 1900, como muestra una exposición en el KBr

Adolf Mas KBr Fundacion Mapfre
Vista del Portal de l'Àngel, desde la Plaça de Catalunya, realizada por Adolf Mas en 1902.ADOLF MAS (Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic)
José Ángel Montañés

Detrás de la fachada de la Casa Amatller, construida por Josep Puig i Cadafalch en 1900, una de las más icónicas de Barcelona, se esconde uno de los archivos fotográficos de patrimonio artístico más importante de España. Fue creado en 1941 a partir de las miles de imágenes que realizó Adolf Mas i Ginestà (Solsona, 1860 – Barcelona, 1936) y que adquirió Teresa Amatller como base de su Instituto Amatller de Arte Hispánico. Mas estuvo en una de las primeras campañas para documentar en 1907 el románico perdido entre las montañas del Pirineo a donde llegó con sus cámaras (de 90 kilos) cargada a lomos de mulas. También fue uno de los mayores artífices del Repertorio iconográfico de Arte Español que desde 1913 se realizó para documentar los bienes artísticos hispánicos para llevar a cabo una exposición en 1917, que luego, por la guerra, acabó siendo la Exposición Internacional de 1929. Sus imágenes han acabado teniendo un valor incalculable, porque muchas de las obras fotografiadas han desaparecido o se han destruido en momentos convulsos, como la Guerra Civil, y, por tanto, son los únicos documentos de su existencia.

Ramón Casas pintando a Júlia y a Flora Peraire en presencia de Adolf Mas en 1912.  / © Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic
Ramón Casas pintando a Júlia y a Flora Peraire en presencia de Adolf Mas en 1912. / © Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic

Pero esta labor de fotógrafo de arte y de gestión de este valioso archivo ha acabado eclipsando al fotógrafo Mas, como cronista gráfico y pionero del fotoperiodismo de Barcelona, donde captó la vida en sus calles y retrató muchos de los acontecimientos que se vivieron en la ciudad a comienzos del siglo XX. Ahora, este trabajo se reivindica, por primera vez, en la exposición Adolf Mas, los ojos de Barcelona, que puede verse (hasta el 8 de mayo) en la sede del centro de fotografía KBr de la Fundacion Mapfre en Barcelona. Es la segunda gran muestra en la que esta fundación da voz a pequeños tesoros de la fotografía catalana, tras la dedicada a la colección de daguerrotipos del Centre de Recerca i Difusió de la Imatge de Girona. La muestra está organizada en colaboración con el Instituto Amatller de Arte Hispánico.

Comisariada por Carmen Perrotta, autora de una tesis doctoral sobre Mas, en la exposición se explica como llegó a la fotografía con casi 40 años, tras abandonar su profesión como procurador de tribunales. La exposición presenta gran parte del material inédito hasta ahora y reivindica a este autor dentro del ambiente artístico del momento, con compañeros como Ramon Casas, Santiago Rusiñol, Picasso e Isidre Nonell con los que frecuentaba, como no podía ser de otra forma, Els Quatre Gats. Se puede ver en el dibujó realizado en 1900 por Opisso en el que aparece rodeado de todos ellos y de otros atistas como Joan Vidal i Ventosa, Manolo Hugué, Joaquim Mir y Ricard Canals, además del dueño del local, Pere Romeu.

Dos niños en el barrio de la Barceloneta en 1916.
Dos niños en el barrio de la Barceloneta en 1916.ADOLF MAS (Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic)

Mas fotografió a muchos de ellos y también a otros artistas como Josep Llimona y Joan Borrell en sus respectivos talleres; a José de Togores con alguno de sus amigos, a Apel.les Mestres, junto a sus famosas y enormes hortensias o a Pepita Teixidor a caballo, entre otros muchos. También a cantantes como Maria Barrientos o la famosa bailarina Tórtola Valencia como puede verse en las postales coloreadas que se exhiben junto con la música (como hilo musical) que ella bailó en esas imágenes; como su Danza de la serpiente.

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A lo largo de más de 200 fotografías la comisaria reivindica la faceta artística de Mas exponiendo toda una serie de retratos, primeros planos con abundancia de claroscuros. “A pesar de que no nos permiten inscribir a Mas entre los pictorialistas, es indudable que parte de su producción va más allá de lo que estaban haciendo en otros establecimientos fotográficos contemporáneos”, explica Perrotta delante de las imágenes del escultor Enric Clarasó, el compositor y poeta Joan Llongueras, el escenógrafo Miquel Moragas o personajes anónimos como la enigmática Montserrat Blanch.

Reentelado de 'La batalla de Tetuán' de Mariano Fortuny en una de las salas de la Diputación Provincial en 1914
Reentelado de 'La batalla de Tetuán' de Mariano Fortuny en una de las salas de la Diputación Provincial en 1914adolf mas (Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic)

Mas también fue uno de los fotógrafos que captó con su cámara la transformación de la ciudad y todas las actividades, tanto públicas como privadas, que se vivieron en esos años, dejando un legado de unas 20.000 imágenes. Con su cámara inmortalizó inauguraciones de infraestructuras como nuevos tramos del alcantarillado de la ciudad, fiestas populares con las calles llenas de gente; algunas, como la Calle Ferran decoradas por Josep Maria Jujol para la Mercè de 1902 y a reyes como Alfonso XIII en un coche de caballos pasando junto a la Sagrada Familia en 1904, además de inmortalizar acontecimientos como la Semana Trágica de 1909 y la asamblea de la Federación de Gimnasia Española (que reunió a 16.000 personas) en 1900, entre otros muchos.

Adolf Mas, con barba al fondo de la imagen, trabajando en su archivo en 1927.
Adolf Mas, con barba al fondo de la imagen, trabajando en su archivo en 1927.Fundació Institut Amatller d'Art Hispànic

Mas fue uno de los profesionales que participó en un concurso en 1908 para captar un barrio destinado a desaparecer por las obras de creación de la Via Laietana. Las imágenes parecen beber de otros grandes como el francés Eugéne Atget sobre París, pero las del Barcelona están llenas de humanidad al hacer parecer personas, casi siempre niños, llenos de vida en esas calles a punto de desaparecer.

Todo Lee Friedlander

Al lado de la obra de Adolf Mas puede verse también el trabajo de uno de los grandes de la cámara de la segunda mitad del siglo XX: Lee Friedlander (Washington, 86 años); un autor que ha captado (y sigue haciéndolo porque no ha dejado de hacer fotografías a diario) la vida cotidiana. Y lo hace lejos de los cánones establecidos; a través de unos encuadres donde siempre quedan ganas de saber más, porque lo ha dejado fuera de la imagen; utilizando casi siempre exteriores y espacios públicos en los que representar narrativas de la historia de Estados Unidos. La retrospectiva, comisariada por Carlos Gollonet, presenta más de 300 fotografías, todas en blanco y negro excepto un primer trabajo que sirvió para hacer carátulas de discos de jazz de los grandes nombres, que reciben al visitante a ritmo de jazz. “Las fotos requieren una mirada atenta porque sacuden al espectador con un sentido de la ironía derivado de la yuxtaposición de objetos e ideas aparentemente inconexos”, apunta Gollonet.

Lee Friedlander en un autorretrato realizado en Haverstraw, Nueva York, en 1966.
Lee Friedlander en un autorretrato realizado en Haverstraw, Nueva York, en 1966.Lee Friedlander / Fraenkel Gallery, San Francisco

En la muestra de Barcelona, que ya se vio en Madrid y Berlín, pueden verse todas sus series: como The Little Screens, de 1963, su primer trabajo personal, en que los protagonistas son las televisiones, como un familiar más de la casa. En los siguientes trabajos los protagonistas son sus calles, los escaparates de sus tiendas y los reflejos de la gente al pasar; los coches, como objetos de las fotografías o el lugar desde donde se fotografían las ciudades; pero también los monumentos.

Friedlander dedica muchas de sus fotografías a su familia; a su mujer y a sus hijos y al mismo, ya que no deja de fotografiarse como un elemento más de la historia que quiere contar, incluso cuando estuvo ingresado en un hospital y aparece lleno de cables postrado en la calle. Y entre las 300 imágenes, una de la cantante Madonna en un desnudo explícito de cuando era una joven modelo que pretendía ganarse la vida posando para un fotógrafo. Irreconocible.

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Sobre la firma

José Ángel Montañés
Redactor de Cultura de EL PAÍS en Cataluña, donde hace el seguimiento de los temas de Arte y Patrimonio. Es licenciado en Prehistoria e Historia Antigua y diplomado en Restauración de Bienes Culturales y autor de libros como 'El niño secreto de los Dalí', publicado en 2020.

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