“Que vengan a vacunarse. Ahora es el momento”

La opción de vacunarse sin cita previa gana público en Cataluña, pero todavía hay más oferta de dosis que demanda

Una ciudadana acude al centro de vacunación de Fira de Barcelona para recibir la primera dosis sin cita previa.
Una ciudadana acude al centro de vacunación de Fira de Barcelona para recibir la primera dosis sin cita previa.MASSIMILIANO MINOCRI (EL PAÍS)

“¡Pfizer con cita, por aquí¡ ¡Sin cita, por allí! ¡Moderna, por allá!”. A grito pelado ordenan en la entrada a los ciudadanos que acuden a vacunarse contra la covid-19 al macrocentro habilitado en la Fira de Barcelona. El frenesí no para. Pero hay mucha diferencia entre los que acuden con cita y los que lo hacen sin ella.

Cualquier persona mayor de 12 años que todavía no tenga la primera dosis puede acudir, todas las tardes de agosto, a centros habilitados por toda Cataluña. Aunque no tenga cita. Es el ofrecimiento que lanzó el martes pasado el Departamento de Salud, que busca aumentar las tasas de vacunación antes de que comience la escuela y la vuelta al trabajo, y dar salida a las dosis disponibles. Sobre todo en la franja de 12 a 35 años, cuyos porcentajes de inmunidad con pauta completa oscilan solo entre el 20% y el 34%. La comunidad administró entre el 6 y el 12 de mayo unas 315.000 dosis, la cifra semanal más baja desde finales de mayo.

Más información
Los que no se vacunan: negacionistas, dudosos o con la enfermedad reciente
Cataluña abre la vacunación sin cita previa para combatir el absentismo

El centro de la Fira tenía este lunes 3.100 vacunas disponibles para personas con cita previa y un millar para espontáneos. Unas cifras que varían de un día para otro, explicaba la coordinadora de este centro de vacunación, Lourdes Carres. La administración no facilita todavía los datos de vacunados sin cita previa, pero vistas las colas, no llegan al 10% de los presentes. Aunque la afluencia mejora día a día. “Es lógico por las vacaciones y porque todavía hace pocos días”, tranquilizaba Carres, que llamaba a los rezagados a vacunarse: “Que vengan. Ahora es el momento”. El llamamiento se centra en personas pendientes de recibir la primera dosis, pero también se aceptan segundas, si a la persona no le encajan las citas propuestas.

El perfil de los que acuden sin cita es variadísimo. Como entre los que tienen cita previa. Quizás hay más población migrada, pero no en una proporción relevante, señala la coordinadora. La inmensa mayoría son jóvenes (de 12 a pasada la treintena) y llegan de cualquier barrio de la ciudad (Poble Sec, Clot, Eixample o Sarrià) por motivos variopintos. Familias que quieren que sus chavales lleven la primera dosis cuando comiencen el instituto. Hermanos que aprovechan que uno tiene cita y el otro se apunta. Gente a la que no le cuadraban las citas que le proponía su CAP con las vacaciones y de aquí salen vacunados. Otros que han tenido problemas burocráticos. U otros para los que no ha habido forma de conseguir cita por internet. Y embarazadas. Como Paula, que está de 25 semanas y ante la confusión que durante meses hubo sobre la conveniencia de vacunarse, aguardó la llamada de su doctora.

En la ventanilla contigua facilitaba los datos Zeenat, de 15 años, que aprovechó la cita de su hermano mayor, de 18. “Ya la tendré cuando comience el cole”, celebraba. A Laura Rigual, 28 años, mochila en ristre, acudió a por la segunda dosis y se marchaba directa al aeropuerto. Otra Laura, en este caso Mulà, de 28 años llegó el domingo de vacaciones y tenía pendiente también la segunda dosis, porque cuando le tocaba pilló un catarro y el médico le recomendó esperar a recuperarse.

Xuejie, de 23, se desplazó desde Glòries para la primera. “Así es más fácil que con cita, los jóvenes pensamos diferente”, decía. Adra, italiana, tiene un jaleo con la documentación. Y sin tarjeta sanitaria no le daban cita previa. Estaba loca por vacunarse y salió contenta. Jahn y Mikel, filipinos, lo han intentado mil veces por internet sin éxito, hasta que su prima les habló de la opción de vacunarse sin cita.

Presión en las UCI

Igual le ocurría a Aitor Suárez, de 33 años. Atrapado en un bucle de errores informáticos, ayer se vacunó tras meses intentándolo. Y a las hermanas Clàudia y Sofía, de Sarrià, 15 y 18 años, también víctimas de un lío de papeles vinculado a los datos del padrón. Su madre aplaudía las dosis sin cita: “¡Por fin!”.

Los datos facilitados por Salud este lunes respecto a las 24 horas anteriores indican que Cataluña notificó 21 nuevos fallecidos por coronavirus, 41 personas hospitalizadas (el total de ingresados es de 1.723) y un ingreso más en las Unidades de Cuidados Intensivos, hasta 517. Los nuevos contagios ascendieron a 895 personas, lo que eleva el acumulado de casos confirmados a 940.683. El riesgo de rebrote continúa su tendencia a la baja y se encuentra ahora en los 300 puntos, 17 menos que el domingo.

También este lunes el consejero de Salud, Josep Maria Argimon pidió “estar atentos a que la pandemia no suponga una excusa para recortar derechos y libertades. En la sesión inaugural de la Universitat Catalana d’Estiu, en Prada de Conflent (Francia) el consejero apuntó que “estar gobernando un año y medio a golpe de decretos es muy fácil”. Si bien reconoció su aval a medidas como confinamientos o toques de queda que suponen “restricciones de derechos y libertades”, apostó por mantener la atención cuando se consiga aplacar la pandemia y que el coronavirus pase a ser, en sus palabras, una enfermedad más.

Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS