ARCO

Arco, el reino de las mujeres

De las olvidadas a las emergentes: las galerías catalanas apostaron en la feria madrileña por las artistas y acertaron

La obra de Gino Rubert y una escultura de Jaume Plensa, en la feria Arco que cerró ayer.  / GALERÍA SENDA
La obra de Gino Rubert y una escultura de Jaume Plensa, en la feria Arco que cerró ayer. / GALERÍA SENDA

Durante décadas, a la artista plástica Magda Bolumar se la conoció el sector por ser la mujer de otro artista, Moisés Villela. Sin embargo, desde los años 50 hasta hoy nunca dejó de crear obras originales, hechas de detalles, colores esfumados y puntos de luz, que Marc Domènech presentó en la feria ARCO, que se clausuró ayer en Madrid. Con sus dibujos y arpilleras intervenidas, Bolumar fue una de las protagonistas de los proyectos especiales de la feria, este año dedicados sólo a las mujeres: una forma de saldar parte de la deuda que el mundo del arte ha contraído con las artistas, siempre en inferioridad por presencia y cotizaciones en comparación a sus homólogos masculinos.

El espacio de Domènech fue el elegido por la consejera de Cultura de la Generalitat, Natàlia Garriga, para expresar su apoyo a los galeristas catalanes, que acudieron a la celebración de este atípico ARCO de verano. De las 14 galerías catalanas de los últimos años quedan diez, pero las ausencias destacadas solo fueron dos, NoguerasBlanchard y ProjectSD, cuyo abandono fue muy comentado por ser galerías que tuvieron en ARCO un importante trampolín.

Otra presentación relevante llegó de Mayoral, que dedicó caseta a Mari Chordà, pintora, poeta y activista feminista de Amposta, que apareció a mediados de los 60 con representaciones pictóricas abstractas de la sexualidad femenina, precursoras de la vanguardia feminista de los 70. Tras mantenerse en los márgenes artísticos por su personalidad ecléctica y su compromiso con los movimientos políticos, su importancia es reconocida desde que la Tate de Londres le dedicó una muestra y grandes museos la integraron en sus colecciones. Es el caso del MNAC, que posee las únicas tres obras que se conservan de su serie Autorretratos embarazada.

No todo fueron recuperaciones de artistas eclipsadas. Rocío Santacruz dedicó su proyecto especial a Mar Arza, que interviene libros viejos convirtiéndolos en objetos raros y que presentó una gran instalación en homenaje al Armario de tizas del escultor vasco Jorge Oteiza. Santacruz expuso también dos reinterpretaciones audiovisuales del bodegón en clave tecnológica e hiperrealista de Marina Núñez, galardonadas con el Premio ARCO-Beep de Arte Electrónico, que pasan así a formar parte de esta colección catalana. Las fotografías de Colita, reveladas por ella en los 60 y 70, completaban una propuesta presidida por los retratos de las 44 artistas de la Bauhaus (definidas con desprecio “las tejedoras” por el machismo de la vanguardia europea), reunidas en un mural de 10 metros por Gonzalo Elvira.

Senda apostó por Carla Cascales, joven artista que combina minimalismo y brutalismo en esculturas que ponen de manifiesto su pasión por los materiales y sus peculiaridades. Pese al interés de su trabajo, todas las miradas se concentraron en el gran fresco de Gino Rubert, donde aparecen artistas, comisarios y personajes célebres del mundo del arte barcelonés, y también en la enorme escultura en resina de Jaume Plensa, que se ilumina con led de colores desde su interior. Siendo una feria pensada para tiempos de crisis, un valor seguro como Plensa fue omnipresente, con obras de todas dimensiones y materiales.

Los rostros digitales que María María Acha-Kutscher crea para pancartas de manifestaciones de protesta destacaban en ADN, así como Lola Lasurt sobresalía en la Joan Prats, con un friso al óleo que reproduce fotograma a fotograma la retransmisión de las primeras elecciones municipales de Cardedeu en 1983 a través de la televisión local, la primera de España. Àngels Barcelona presentó las fotografías enfermas que Joan Fontcuberta rescata de viejos archivos y un librito sobre tablas de madera con consignas contra el patriarcado colonial de la peruana Daniela Ortiz, ganadora del premio illySustainArt para artistas jóvenes. Miguel Marcos, Polígrafa y la multinacional Marlborough (con sede también en Barcelona) completaron la presencia catalana, que contó con un gran espacio para la 6ª edición de la feria de libros de artistas Arts Libris.

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