MWC

Comienza el Mobile World Congress menos concurrido y más esperado

El congreso mundial de móviles reunirá en Barcelona solo a 35.000 personas, pero su celebración marca el inicio de la recuperación

Preparativos para el Mobile World Congress en el recinto de Fira de Barcelona de L'Hospitalet de Llobregat, este viernes.
Preparativos para el Mobile World Congress en el recinto de Fira de Barcelona de L'Hospitalet de Llobregat, este viernes.PAU BARRENA / AFP

Cuando la pandemia de covid 19 todavía parecía algo lejano que no llegaría nunca, la cancelación del Mobile World Congress 2020 fue el termómetro que empezó a dar señales de que, efectivamente, el virus iba a venir para quedarse un buen tiempo. A partir de su suspensión todo empezó a cerrar y se fueron sucediendo las medidas restrictivas hasta llegar a una nueva realidad marcada por el confinamiento, la mascarilla y la distancia social. Casi un año y medio después, y con la vacunación como rampa de salida de la pandemia, el Mobile vuelve a celebrarse a partir de este domingo, en una versión muy reducida —no se esperan más de 35.000 asistentes— pero con una fuerte carga simbólica: quiere ser el termómetro, esta vez, de que las cosas empiezan a andar y la economía se reactiva.

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La cancelación del Mobile en febrero de 2020, motivada por la cascada de empresas que a última hora declinaron participar ante un coronavirus que empezaba a extenderse, tuvo un duro efecto en la ciudad. El congreso deja normalmente cerca de 500 millones de euros de impacto económico en Barcelona y 15.000 puestos de trabajo directos e indirectos. Cuatro días en los que, antes de la pandemia, llegaban más de 100.000 asistentes que dinamizaban la restauración, la hostelería, los taxis y al empresariado: desde la start-up que tiene un puesto en el salón, hasta la gran empresa que cierra negocios durante el evento. Hasta tal punto es importante este congreso para Barcelona que, cuando se canceló, el Ayuntamiento programó en tiempo récord unas jornadas de innovación para las empresas locales en un intento de salvar los muebles, unas actividades a las puertas de la pandemia que ahora parecen imposibles. Lo que vino después certificó que el Mobile estaba en lo cierto con su cancelación.

La edición empieza este domingo con la cena inaugural, en la que coincidirán por primera vez en un evento formal y tras los indultos a los presos independentistas el Rey Felipe VI y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. El congreso, que se alarga hasta el jueves en el recinto de Fira de Barcelona en L’Hospitalet de Llobregat, debía celebrarse en febrero, pero la pandemia obligó a pasar la cita al verano. El resultado es una edición presencial muy reducida, con fuertes medidas de seguridad contra el virus —es obligatorio tener una prueba de antígenos negativa para acudir— y acompañada por una versión virtual. Las restricciones a la movilidad global y la reticencia de las empresas a enviar a sus empleados —en esta edición han causado baja gigantes tecnológicos como Samsung, Xiaomi, Ericsson, Sony, Nokia, Google o Facebook— han cambiado el público del Mobile: será esencialmente local. La organización hasta redujo los precios de las entradas y presentó incentivos para que las empresas locales de todos los sectores se animaran a ir.

John Hoffman, consejero delegado de GSMA, la patronal de la industria del móvil organizadora del congreso, se mostró optimista el viernes en un acto previo al evento. “Abrir las puertas y que la gente entre, ese es el éxito de este año: demostrar al mundo que la sociedad, los negocios y la vida están de vuelta”, expresó. Para la patronal una nueva cancelación hubiera sido catastrófica, ya que buena parte de sus ingresos dependen de este congreso.

En esta ocasión algunas empresas estarán solo conectadas virtualmente y no habrá grandes presentaciones de móviles como en otras. Los debates se centrarán en tecnología 5G, en el internet de las cosas o en conectividad y movilidad. Esteve Almirall es profesor en Esade y dará una conferencia en el salón 4YFN (un evento paralelo al Mobile dedicado a empresas emergentes) sobre el incremento de la conectividad tras la pandemia. “Este Mobile es muy complicado de celebrar. La presencialidad es casi imposible de superar por la versión online. Para los negocios es muy importante estar en el sitio, pero la pandemia nos ha enseñado que se puede acompañar de un buen contenido virtual y, si se hace bien, los congresos serán aún más grandes, porque muchos los verán en línea o en diferido; llegarán a más gente”, explica.

Pocas reservas

La prueba del carácter local de este congreso está en las previsiones de la hostelería y la restauración. Mientras que antes de la covid las reservas hoteleras se cerraban con meses de antelación, esta vez han llegado a última hora. “Habrá muy poca gente que venga de lejos, el público será local, como máximo del sur de Europa. Hay muy pocas reservas, no se notará un gran aumento de la ocupación con respecto a la semana anterior al Mobile”, explica Manel Casals, director del Gremio de Hoteles de Barcelona. Actualmente solo el 40% de los hoteles de la ciudad están abiertos y la ocupación ronda el 35%. “El éxito es que se celebre el evento. En 2020 fue un fracaso, porque fue la primera gran cita empresarial que no se llevó a cabo. Esta vez tiene que servir como punto de partida y, cuando termine, tendremos que ponernos a trabajar para preparar el Mobile de febrero de 2022, para que sea la primera edición con plena normalidad”, añade el hotelero.

Los taxistas confían que se anime un poco la movilidad, pero son conscientes de que tardarán mucho tiempo en volver a tener el ajetreo de congresistas que había antes, cuando la ciudad se llenaba de taxis y coches de empresa. “Va a traer algo de movimiento, pero nada comparable con lo anterior. El taxi no se recuperará del todo hasta que no se recupere la economía”, explica Luis Berbel, portavoz del sindicato STAC. El sector del taxi está trabajando con normalidad, pero la facturación se encuentra en un 35% de la que había antes de la pandemia, según sus estimaciones.

Los restauradores, que en condiciones normales se beneficiaban de un impacto de 40 millones de euros solo en bares y restaurantes durante los cuatro días del congreso, comparten esta visión. “No hay reservas significativas. Estamos ante una edición muy descafeinada que tendrá muy poco impacto económico, pero lo importante es el simbolismo de su celebración”, afirma Roger Pallarols, director del Gremio de Restauración de Barcelona. “La cancelación en 2020 supuso la llegada de la pandemia y esto marca un punto de inflexión para entrar en la nueva etapa de reactivación de la ciudad y la economía; implica una inyección de ánimo”, explica Pallarols, que considera que el Mobile, al ser uno de los mayores congresos tecnológicos del mundo, “tiene el gran valor de ubicar Barcelona como destino magnífico de negocios”. “Es muy importante posicionarnos ante la gran competencia que vendrá con el fin de la pandemia”, concluye.

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