La parricida de Girona dice que ahogó a su hija “para que no sufriera”

La mujer no ha contestado a las preguntas de las acusaciones

La vecina de Girona que el 30 de diciembre de 2019 ahogó a su hija de diez años.
La vecina de Girona que el 30 de diciembre de 2019 ahogó a su hija de diez años.Toni Vilches / EFE

Maria Àngels Freixas, la vecina de Girona de 50 años que el 30 de diciembre de 2019 drogó a su hija de 10 años con 80 pastillas de lormetazepam —ansiolíticos— disueltos en agua y la sumergió en la bañera, ha declarado este miércoles en el juicio que se celebra en la Audiencia de Girona que mató a su hija “porque lo veía todo negro y no quería que ella sufriera”. En la tercera sesión del juicio, con Jurado Popular, la acusada no ha contestado a las preguntas de las acusaciones y ha respondido, en poco más de un minuto, a cinco preguntas de su abogado, David Muñoz.

La acusada ha asegurado que “desde que había vuelto a casa no tomaba la medicación” que le administraban cuando estuvo ingresada entre el mes de agosto y el 24 de diciembre de 2019, seis días antes del crimen. Freixas también ha dicho que tenía una relación “buena”, “correcta” con su hija y que la quería. Y ha negado haber “premeditado” el crimen al tiempo que justificó que la mató “porque lo veía todo negro y no quería que ella sufriera”. A través de la Presidenta de la Sala, el jurado preguntó: “¿Si pudiera volver atrás, lo volvería a hacer?”. No hubo respuesta.

”Sabía lo que hacía”

Durante la jornada de ayer también se ha escuchado la reconstrucción de los hechos en los que Freixas ha explicado como la drogó, la metió dentro de la bañera y la “aguantó sumergida” y ha reconocido que algunas veces “se le había ocurrido” hacerlo, aunque este miércoles lo ha negado. En opinión del fiscal, la mujer “planificó” el crimen y, como dijeron los psiquiatras: “sabía perfectamente lo qué hacía y sus consecuencias”. Por ello el fiscal pide una pena de prisión permanente revisable por un asesinato sobre persona vulnerable con la agravante de parentesco y el atenuante de confesión. La acusación particular mantuvo la petición de 20 años por asesinato.

La defensa, que sostiene que “nadie en su sano juicio mataría a su hijo”, mantuvo que la acusada tenía sus capacidades cognitivas anuladas durante los hechos. Esto es, que no sabía lo que hacía.

Por ello, inicialmente pedía que se le apreciaran una eximente completa o alternativamente una eximente incompleta –que no la consideraran responsable penal— y se internara en un psiquiátrico. Finalmente, modificó su petición y añadió, subsidiariamente, que el jurado le aprecie una atenuante analógica de enajenación mental.

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