Argimon, la voz sanitaria que todos quieren

Borràs quiere de consejero al actual secretario de Salud Pública. El epidemiólogo ha ocupado cargos en la Administración con gobiernos de todos los colores

Josep Maria Argimon, secretari de Salut Pública.
Josep Maria Argimon, secretari de Salut Pública. Consuelo Bautista

La cartera sanitaria ha entrado en la campaña electoral catalana. Con una pandemia mediante, el mando del Departamento de Salud será una de las piezas clave en el Govern que surja de los comicios autonómicos del próximo domingo, 14 de febrero, y los partidos empiezan a mover ficha. Si el PSC apuntó hace unos días a la gerente del Hospital del Mar de Barcelona, Olga Pané, como su candidata a asumir la gestión sanitaria en Cataluña, la cabeza de lista de Junts per Catalunya, Laura Borràs, anunció el martes su intención de nombrar consejero de Salud al actual secretario de Salud Pública, Josep Maria Argimon. El epidemiólogo (Barcelona, 62 años) ha agradecido “la confianza”, pero ha evitado valorar la propuesta.

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Argimon ha sobrevivido a gobiernos de todos los colores. En 2008, con el tripartit gobernando y Marina Geli al mando de Salud, asumió el cargo de gerente de Planificación, Compra y Avaluación del Servicio Catalán de Salud (CatSalut) hasta que en 2012, con Artur Mas (Convergència i Uniò) en la presidencia de la Generalitat y Boi Ruiz al frente de la consejería, pasó a ser director de la Agencia de Cualidad y Evaluación Sanitaria de Cataluña (AQuAS). Argimon ascendió en funciones y cargo con la llegada de Carles Puigdemont (Junts pel sí) al Govern y el entonces consejero del ramo, Toni Comín, lo nombró subdirector del CatSalut en 2016. En el último Govern, comandado por Quim Torra (Junts), Argimon fue nombrado director gerente del Instituto Catalán de la Salud, la gran empresa pública que gestiona ocho grandes hospitales y el 80% de la atención primaria. La dimisión del secretario de Salud Pública, Joan Guix, por motivos personales el pasado mayo, precipitó que, en mitad de la pandemia, la consejera de Salud, Alba Vergés (ERC, socio del Govern), confiara en Argimon también para este cargo que, desde el verano, compagina con la dirección del ICS.

La llegada de Argimon a los mandos de Salud Pública encauzó, en buena medida, la política sanitaria del Govern, acuciado entonces por las duras críticas de los sanitarios ante la “falta de previsión y recursos” para gestionar la pandemia y brotes tan complejos como el sufrido en Lleida con los temporeros de la fruta. El sector de la salud celebró el nombramiento, pero la entrada de Argimon a Salud Pública abrió la enésima pugna entre los socios del Govern, Junts y ERC, para apuntarse el tanto: Torra reivindicaba que el fichaje era suyo y ERC lo negaba. En una entrevista a EL PAÍS, Argimon zanjó las dudas: “No entro en disputas políticas de partido. Yo con la única persona con la que he hablado fue con la consejera”.

Según las fuentes consultadas, Argimon nunca ha sido un hombre de partido y se desconoce su afiliación a alguna sigla concreta. En los últimos años, sin embargo, sí ha demostrado su proximidad al independentismo, aunque en sus apariciones públicas ha remarcado, por encima de todo, su perfil técnico y ha desechado entrar en disputas partidistas. La respuesta de este miércoles al anuncio de Borrás es una prueba de ello. “En estos últimos días, diferentes candidatos y ayer mismo la candidata Laura Borràs mencionó mi nombre. Agradezco las muestras de confianza y entiendo que es el reconocimiento al trabajo que hacemos, pero es un trabajo de equipo y la persona que en este momento está liderando este equipo es la consejera Vergés, con la que tengo una relación fluida, un profundo respeto profesional y, sobre todo, una relación de aprecio personal desde hace muchos años”, dijo el epidemiólogo.

Aunque está avalado por una sólida carrera profesional —es diplomado en Epidemiología y Estadística por la Universidad Pierre et Marie Curie de París e hizo un máster en la Universidad de Oxford—, el paso de Argimon en la Administración pública no ha estado exento de polémicas. Cuando estaba en el AQuAS, su plan de desplegar un controvertido programa de explotación de datos sanitarios anonimizados para investigación, el VISC+, se topó con el rechazó del sector social: en un primer momento, su proyecto planteaba externalizar la gestión de la explotación de esa información sanitaria y abría la puerta a que empresas privadas (con fines de investigación) también pudiesen tener acceso a esos datos. La presión social precipitó que el plan, tal y como Argimon lo había planteado, no llegase a ver la luz.

Otro gran frente del que tuvo que hacerse cargo Argimon fue la huelga de médicos de atención primaria en el otoño de 2018. Como responsable del ICS, que acumula el grueso de los centros de salud de Cataluña, el epidemiólogo estuvo al frente de la negociación con los sindicatos tras un paro que llegó a durar casi una semana.

Sobre la firma

Jessica Mouzo

Jessica Mouzo es redactora de sanidad en EL PAÍS. Es licenciada en Periodismo por la Universidade de Santiago de Compostela y Máster de Periodismo BCN-NY de la Universitat de Barcelona.

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