Barcelona lanza un SOS para frenar la pérdida de arena de sus playas

La regresión del litoral provoca situaciones límite, con pérdidas de hasta el 85% de sedimentos. La ciudad pide arena al Ministerio

La playa de la Mar Bella, en Barcelona, este lunes por la mañana.
La playa de la Mar Bella, en Barcelona, este lunes por la mañana.Massimiliano Minocri

La regresión del litoral de Barcelona se acelera con el cambio climático y algunas de las playas de la ciudad están tan “al límite” que se cierran con frecuencia por falta de arena. El Ayuntamiento lanzó este lunes un SOS y, al tiempo que explicó que ha creado un grupo de expertos para fijar un nuevo modelo de gestión de las playas para frenar su regresión, pidió al Ministerio una aportación urgente de arena. La última, de 800.000 metros cúbicos, se hizo hace diez años y el 70% se la ha llevado el mar. El concejal de Emergencia Climática, Eloi Badia, admitió que en el futuro podrían “alterarse” los usos de las playas.

En general, las playas recuperadas en 1992 son artificiales, se ganaron al mar y sufren una regresión constante. Cada año pierden 40.000 metros cúbicos de arena. Es una cifra muy superior a los entre 6.000 y 8.000 metros cúbicos de arena que se acumula anualmente en la bocana del Puerto Olímpico y que el Ayuntamiento mueve a las playas más erosionadas.

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Badia urgió ayer al Ministerio de Transición Ecológica a realizar otra aportación de arena a corto plazo. Afirmó que lleva cinco años pidiéndolo en reuniones con el Ministerio y la Generalitat. En algunos puntos del litoral de la ciudad, como la playa de la Mar Bella, hay tramos que no alcanzan los 25 metros de ancho de arena en todo el año, lo que obliga a cerrarlos varias veces. “Sí o sí necesitamos una aportación extraordinaria hasta que tengamos un modelo de gestión, mientras no se decide qué medidas tomamos a medio y largo plazo. Hay zonas de las playas donde no hay acceso a los bañistas”, señaló el edil. El ministerio no respondió a la petición de este diario sobre sus planes para las playas de la capital catalana.

Para hallar soluciones a largo plazo, el consistorio ha constituido un grupo de expertos que analice y determine cuál debe ser la gestión del litoral para evitar su regresión. Badia rechazó que en el futuro se reduzca el uso recreativo de las playas, pero admitió que en función de las conclusiones de los expertos, se podría “alterarse”. “El grupo tiene que estudiar cuál tiene que ser la gestión, y puede ser que nos plantee opciones que puedan alterar los usos. No significa que vayan a disminuir, sino que se hará un uso distinto. Ya nos pasa por el ciclo natural, actualmente el uso de algunas playas ya se ve alterado por la disponibilidad de arena en su espacio público”, afirmó.

La coordinadora de playas de Barcelona de la empresa municipal Barcelona Ciclo del Agua (BCASA), Patricia Giménez recordó, mostrando una foto aérea de 1956, que las playas de Barcelona se construyeron ganando espacio al mar y que la aportación actual de sedimentos (desde los ríos y desde el propio mar, a causa de los puertos construidos) son insuficientes para compensar la pérdida anual de arena.

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“Los 800.000 metros cúbicos ayudaron a estabilizar, pero se ha perdido el 70% de esta aportación”, precisó. Y explicó que el sistema de alertas del que se dispone a través de cámaras del CSIC ubicadas en la torre Mapfre indica que existen “puntos rojos, algunos intermitentes, hay playas al límite, o como la zona nudista de la Mar Bella, que están en rojo durante todo el año, tanto en 2019 como en lo que va de 2020. “Con menos de 25 metros de ancho de arena algunos expertos dicen que las playas dejan de hacer la función de protección de lo que hay detrás, y la función recreativa”, porque no se pueden utilizar, alertó. El pasado sábado las olas casi tocaban la duna y el consistorio cerró el acceso al espacio.

En escenario de cambio climático y con el mar subiendo de nivel y temporales cada vez más agresivos, Badia explicó que el grupo de expertos realizará un diagnóstico para recomendar un “modelo sostenible y que permita acompasar los usos y el ecosistema marino y acuático”. “Por primera vez habrá una visión ecosistémica y holística”, argumentó. En el grupo de expertos, ha precisado, habrá expertos de varias disciplinas: fondos marinos, costas y litoral, riesgos, urbanismo y turismo.

"El litoral es uno de los valores de la ciudad"

La pérdida de sedimentos afecta a todas las playas, pero más a las del lado Besòs: en una década la Mar Bella ha perdido un 85% de arena, la de Levante un 72% y Nova Icària un 71%. Hacia el Llobregat, la del Somorrostro solo ha perdido un 5% de arena, y la de Sant Sebastià, un 31%. Turisme de Barcelona convino ayer que “las playas son uno de los valores de la ciudad”, y confió en que “los expertos encontraran la forma más sostenible para asegurar su conservación, en un escenario de futuro, donde todos sistemas costeros vivirán amenazas debido al cambio climático”.

Fuentes del consorcio aseguraron que su apuesta es “la sostenibilidad en el sentido más amplio: social, económico y medioambiental”. El organismo tiene un programa que cada año realiza acciones de limpieza de los fondos marinos, recordaron. Barcelona, además es la primera destinación urbana con certificado Biosphere.

Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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