PROBLEMAS SOCIALES

Albiol comunica a 10 familias alojadas por el Ayuntamiento que deben marcharse el día 30

Los realojados tuvieron que abandonar sus pisos hace un año porque su edificio tenía problemas estructurales y fue demolido

Familias de Badalona a quienes el Ayuntamiento ha avisado de que deben abandonar el albergue o los pisos donde fueron alojados tras perder sus viviendas.
Familias de Badalona a quienes el Ayuntamiento ha avisado de que deben abandonar el albergue o los pisos donde fueron alojados tras perder sus viviendas.Joan Sanchez

El Ayuntamiento de Badalona, que preside Xavier García Albiol, ha comunicado a 10 familias que deben abandonar los pisos y el albergue donde el propio Consistorio las realojó hace meses después de tener que salir de sus viviendas, afectadas por aluminosis o inundaciones. Las familias aseguran que con sus ingresos les resulta imposible alquilar un piso. El Consistorio alega que “han tenido apoyo de los servicios sociales y un año para buscar una alternativa”. La plataforma Sant Roc Som Badalona reprocha a Albiol “que se comporte como una inmobiliaria”.

El grueso de las familias afectadas por esta situación vivía en un bloque del pasaje de la Torre, en el barrio de La Salut, del que tuvieron que salir pitando el pasado 28 de octubre. El edificio estaba afectado por aluminosis y tuvo que ser derribado. Algunos de los realojados eran inquilinos y cuentan que sus caseros no han respondido. En otros casos, habían invertido todo lo que tenían en comprar y reformar las viviendas. A los que eran propietarios, el Consistorio les ha pedido, además, que paguen el coste del derribo.

Sobre las familias de La Salut, fuentes municipales precisan que de 10 familias, dos fueron realojadas y otras dos encontraron una solución con sus “familias extensas”. De las seis restantes, enumeran que en un caso el Ayuntamiento ha mediado para que se condonara la deuda hipotecaria; tres eran propietarios; una “estaba de realquiler y dejó de pagar, por lo que estaba en situación de ocupación”, y otra estaba en esta misma situación y “tenía ingresos para acceder al mercado privado”.

Las mismas fuentes responden que los servicios sociales “han estado al 100%” con las familias, las han atendido y que el Consistorio ha tramitado ayudas y apoyo jurídico y en la búsqueda de empleo. También han sido los servicios sociales quienes han comunicado a las familias que deben irse antes de las 11 horas del próximo día 30.

La mayoría de los afectados están en situaciones socioeconómicas de precariedad, sin trabajo o con empleos poco remunerados. Pero incluso quienes tienen empleo fijo no consiguen un alquiler. Lo cuenta Adil Gni. Es marmolista, cobra 1.200 euros y tiene contrato fijo. Pero nadie le alquila un piso. “Me piden una nómina de mínimo 1.750 euros”, subraya. Lleva ocho meses en un albergue, en Pep Ventura, al lado del antiguo pabellón del Joventut, conviviendo con su mujer y un bebé en una habitación donde duermen y cocinan.

Él no vivía en el edificio de La Salut, sino en un piso de la calle Pintor Rosales del que tuvieron que marcharse por una inundación. Con el estado de alarma, las obras que habían comenzado en el piso los propietarios para arreglar los daños se paralizaron. “Nos han dejado tirados”, lamenta y pide al Ayuntamiento que les “ayude para conseguir un contrato de alquiler”.

Sfia Elyousoufy, de 61 años, viuda y con tres hijos mayores pero con situaciones personales muy duras, está desesperada. Cuenta que invirtió la indemnización del empleo del que la despidieron en pagar la entrada de la hipoteca y reformar el piso. Ahora se le está a punto de acabar el paro, ha perdido la vivienda y el Consistorio le pide 40.000 por el derribo. También lleva un año en el albergue.

Entre los afectados del bloque derribado hay dos familias que fueron realojadas en pisos de Santa Coloma de Gramenet. También les han comunicado, a través de los servicios sociales, que deben marcharse el día 30. Y tampoco tienen adonde ir. “Me veo con las maletas delante del Ayuntamiento”, advierte Abdelaouaha Bakikouh, que con la covid se ha quedado en paro. Tiene tres hijos de 18, 10 y cinco años. Su mujer, Nadia Akkouh, trabaja en una empresa de limpieza. “Cuando tuvimos que salir, Albiol [entonces en la oposición] nos ofreció apoyo y dijo que si él fuera alcalde nos ayudaría. Y ya ves”, lamenta. Ellos eran inquilinos y su casero desapareció: resultó que todavía debía cuotas de la hipoteca y había dejado de pagar.

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