Los Mossos estrenan la unidad central de agresiones sexuales

El servicio investigará los casos de autores no conocidos del área de Barcelona

Una patrulla de los Mossos d'Esquadra en Barcelona.
Una patrulla de los Mossos d'Esquadra en Barcelona. / MOSSOS D'ESQUADRA

Los Mossos d’Esquadra pusieron en marcha el pasado lunes la nueva unidad central de agresiones sexuales, que anunció en marzo, justo antes de la pandemia, el comisario jefe de los Mossos, Eduard Sallent. Hay 30 policías destinados, dirigidos por una sargento, y cuenta con perfiladores criminales para conocer el comportamiento de depredadores sexuales.

La nueva unidad central investigará de forma directa todas las agresiones sexuales que se cometan en el área metropolitana, siempre y cuando el autor no sea conocido, explican fuentes policiales. En el área trabajarán de forma conjunta investigadores de la División de Investigación Criminal (DIC) y especialistas de los grupos de atención a la víctima. Uno de los objetivos es que las mujeres no sean revictimizadas, explicando una y otra vez a distintas personas la agresión sufrida.

La nueva unidad también pretende conocer mejor los perfiles de los depredadores sexuales y saber cuáles son sus maneras de actuar. Para ello, se prevé mejorar la información que se recopila y las preguntas que se hacen a las víctimas, de forma sistematizada y homogénea, y que se introducen en el sistema de inteligencia policial, bautizado como Inpol.

Las investigaciones sobre abusos sexuales serán competencia de las unidades de investigación que hay por todo el territorio. La competencia solo recaerá en las áreas centrales cuando se sospeche que se puede tratar de una persona que actúa de forma serial, un depredador.

La lucha contra la violencia sexual es una de las prioridades de la actual cúpula de los Mossos d’Esquadra. Desde 2015, la curva de los delitos sexuales que llegan a las comisarías ha crecido un 50%, con 2.498 casos denunciados en 2019. En concreto, 967 agresiones sexuales y 1.531 abusos.Las cifras de los Mossos, referidas a antes de la pandemia, señalaban que el 48% de las agresiones o de los abusos denunciados se cometen en el interior de domicilios o en las zonas comunes de edificios, el 30% en la calle y el 8% en lugares de ocio nocturno. El 64% de los agresores son conocidos de la víctima (pareja, expareja, familiar, amigo...) frente al 31% de desconocidos.

Las estadísticas criminales y las grandes tendencias han sido distorsionadas por el coronavirus y el confinamiento. Hasta junio, los delitos contra la libertad e intimidad sexual de las personas han caído un 15,7%, según datos del Ministerio del Interior. Pero si la lupa se pone en las agresiones sexuales, aquellas en las que hay penetración se mantienen estables, con 244 casos frente a los 249 del año anterior.

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