Aumenta el conflicto por las ocupaciones y llega a Pallejà

Las protestas vecinales se repiten dos días consecutivos en el municipio hasta que el juez ordena el desalojo del inmueble

Varias personas se concentran ante un inmueble que había sido ocupado en Pallejà.
Varias personas se concentran ante un inmueble que había sido ocupado en Pallejà.Cristóbal Castro

Las protestas de vecinos en contra de ocupaciones de viviendas siguen creciendo. El lunes, el martes y este miércoles se repitieron en el municipio de Pallejà, en el Baix Llobregat, donde decenas de personas se manifestaron contra la intrusión en un piso vacío de un fondo de inversión, por el que unos vecinos habían firmado ya un contrato para su compra. Los Mossos detuvieron a una persona el martes en una manifestación que llegó a cortar la A-2. Finalmente, el juez ordenó este miércoles el desahucio del inmueble, que se llevó a cabo sin incidentes.

Los incidentes empezaron el viernes en Pallejà, un municipio con 11.000 habitantes, cuando el Ayuntamiento fue alertado de que unas personas habían entrado en una casa vacía. Los Mossos fueron avisados, según explicó la alcaldesa, Ascensión Ratia, de Entesa per Pallejà. “Pero ellos dijeron que ya llevaban varios días pernoctando, y como nadie les puede contradecir, no se les puede sacar”, contó. El juez ordenó este miércoles a las cuatro y media de la tarde el desahucio del inmueble, que se produjo sin incidentes.

El primer paso del Consistorio el viernes, cuando empezó la polémica, fue buscar en el padrón quién era el dueño del inmueble de la calle de Barcelona, descubrió que se trataba de un fondo de inversión, y le urgió para que denunciase la ocupación. El problema se agravó al enterarse de que una familia ya había firmado y pagado un contrato de arras para comprar ese piso.

El lunes, los que debían convertirse en los futuros dueños de la casa entraron en el domicilio, se encararon con los ocupas y sacaron algunas cosas que habían colocado ya dentro, como unos colchones. La policía tuvo que intervenir para evitar que la situación pasase a mayores, y unas 40 personas se reunieron delante de la vivienda para protestar por la ocupación. Aunque el espíritu de la concentración fue pacífico, hubo momentos de tensión, algunas personas lanzaron objetos contra la línea policial y dos de ellas fueron denunciadas por desórdenes públicos, según contaron los Mossos. También se impusieron tres denuncias por la concentración no comunicada.

El martes, de nuevo a las siete y media de la tarde, los vecinos volvieron a salir a calle. En un mayor número —unos 150, según fuentes policiales— se concentraron otra vez delante del domicilio. Parte del grupo cortó la A-2, para regresar más tarde otra vez a la vivienda ocupada. Los antidisturbios de la policía catalana (ARRO y BRIMO) acabaron dispersando a los manifestantes por algunos lanzamientos de piedras y huevos que se hicieron contra la vivienda y que afectaba también a las casas de al lado. Una persona fue detenida.

Este miércoles se preveía un tercer día de protesta. Pero la orden del juez de desahuciar el inmueble llegó antes. Los agentes entraron y devolvieron la vivienda a sus dueños, que procedieron a cerrarla con puertas reforzadas. Hasta el lugar se desplazó también la alcaldesa del municipio, Ascensión Ratia.

“No conozco a los ocupas, pero hay mafias que se dedican a esto”, denunció Ratia, que contó que la intrusión inicial en la vivienda la hicieron dos mujeres. “Pero iba entrando y saliendo gente”, dijo. Y defendió a los vecinos, a los que aseguró “comprender perfectamente”. “La gente está muy enfadada, pero es que es normal, está muy castigada económicamente”, alegó. Desde el Ayuntamiento de Pallejà, donde hay más casas ocupadas, han enviado una carta al presidente Pedro Sánchez para pedirle que cambie la ley.

“No es para echar a familias vulnerables, es para luchar contra las ocupaciones que tienen una finalidad lucrativa y un carácter mafioso”, subrayó la alcaldesa de la localidad. Y destacó también que su función era la de calmar los vecinos ante este tipo de situaciones, y hacerles entender que las autoridades deben ceñirse a lo que marca la ley.

Pallejà se suma a otros municipios, como Sant Joan Despí, Mataró, Premià de Mar, Barcelona o Llançà, donde los vecinos han organizado protestas y han presionado para forzar desocupaciones de viviendas. Algunas de ellas han sido aprovechadas por grupos de extrema derecha, racistas, para abanderar un discurso antiinmigración. En Barcelona, los Mossos d’Esquadra han advertido que tienen una cincuentena de pisos ocupados con fines delictivos, y han insistido en la necesidad de dotarse de herramientas que permita desahucios rápidos como una medida cautelar. Fuentes policiales advierten de que si no se soluciona, las protestas vecinales y la conflictividad aumentarán.

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