la crisis del coronavirus

Barcelona sumará 1.000 terrazas de bares nuevas por el impacto de la covid

El espacio que ocupan mesas y sillas de la restauración crecerá en 25.000 metros cuadrados

Una de las terrazas nuevas ganadas en calzada cerca del Consulat del Mar, en Ciutat Vella.
Una de las terrazas nuevas ganadas en calzada cerca del Consulat del Mar, en Ciutat Vella.Juan Barbosa

Barcelona sumará en los próximos meses cerca de 1.000 terrazas de bares y restaurantes más a consecuencia del impacto de la covid-19. El Ayuntamiento de Barcelona ha recibido en un mes y medio 4.878 solicitudes de terrazas de restauradores, de las que 2.915 ha validado formalmente. Del total, el 65% piden ganar más mesas y sillas de las que tenían y un 35% son nuevas. El 60% de las peticiones proponen ganar espacio en la calzada a costa del estacionamiento de vehículos, tanto motos como coches, y de zonas de carga y descarga.

De las 4.878 peticiones remitidas a un equipo de técnicos formado expresamente para ese fin, 3.604 han sido admitidas a trámite y 2.915 se han validado formalmente. El resto, 1.274, se han denegado por problemas formales que podrían admitirse si los restauradores subsanan errores.

Según datos del Ayuntamiento, el número de terrazas en Barcelona crecerá un 20% por las medidas extraordinarias acordadas para impulsar la reactivación económica tras la pandemia. Se trata de unas autorizaciones pensadas de forma provisional para este año, que ya está claro que se prolongarán a lo largo de 2021 y que no se descarta que se puedan quedar de forma definitiva si pasan de la autorización especial y provisional que tendrán a tramitar la licencia definitiva. Además del incremento de terrazas, el Consistorio rebajó en un 75% la tasa que pagan y que habían actualizado en las ordenanzas de primeros de año.

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“Se ha decidido alargarlo en el tiempo, a todo 2021, por la necesidad de una reactivación progresiva de la economía y atendiendo al gran volumen de la demanda”, ha argumentado el primer teniente de alcalde Jaume Collboni. No obstante, la petición de alargar la medida extraordinaria un año más formaba parte de las exigencias del gremio y ya se había incluido en las bases del concurso para las empresas interesadas en ejecutar los trabajos en la vía pública.

Hace cinco años Barcelona tenía 3.500 terrazas, en marzo pasado eran 5.500 a las que se sumarán unas mil más. “Es un crecimiento muy importante”, ha subrayado la regidora de Urbanismo, Janet Sanz, al explicar el estado de la tramitación de las nuevas terrazas demandadas insistentemente por el sector de la restauración. Bares y restaurantes ―9.000 en Barcelona, en los que trabajan el 9% de la población activa― pidieron al Consistorio medidas eficaces para ayudar a un sector muy castigado por el impacto económico del coronavirus.

El gremio, pese a que reconoce el incremento de autorizaciones, critica que se hayan rechazado más de 1.200 de las peticiones y que el “ritmo” de la resolución administrativa sea lento. No opina lo mismo el Ayuntamiento, que alega que las autorizaciones tienen que darse con “garantías y seguridad”. De acuerdo con sus números, de las 2.915 solicitudes que inicialmente se han admitido, 689 se han resuelto y 444 de ellas ya tienen autorización. “El 20% de las peticiones admitidas ya tiene resolución. Entendemos que nos pidan más rapidez y nos comprometemos a tenerlas todas resueltas en la segunda quincena de agosto”, ha matizado la edil.

Las 444 peticiones ya autorizadas supondrán 1.286 mesas y 5.143 sillas nuevas y las que están autorizadas en calzada ocuparán una superficie de 2.800 metros cuadrados que han desplazado a 200 plazas de aparcamiento de coches y otras 200 de motos. Por norma general, además de plazas de aparcamiento, se moverán zonas de carga y descarga, aparcamientos de minusválidos y contenedores, entre otros elementos para ceder metros a mesas y sillas.

Cuando el proceso acabe, el Ayuntamiento calcula que las terrazas ocuparán 25.000 metros cuadrados más del espacio público en Barcelona. “Es muy importante que el espacio que ganan las terrazas no sea a costa de los peatones. Creemos que es una medida que dará más vida vecinal ya que las terrazas de los bares y la restauración son una parte del comercio de proximidad”, ha defendido la regidora. Frente a su tesis, hay entidades que se oponen al crecimiento de terrazas porque lo ven como una privatización del espacio público.

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