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Hierve de cine la calle Verdi

El BCN Film Fest es la vía de escape para los aficionados al cine de Barcelona mientras la mayoría de salas siguen cerradas

Ambiente en la entrada de los cines Verdi durante la celebracion del Bcn Film Fest.
Ambiente en la entrada de los cines Verdi durante la celebracion del Bcn Film Fest.Albert Garcia

”Estamos hablando con William Nicholson por teléfono porque está teniendo problemas”. Nicholson es el director de la película que se acaba de pasar, Regreso a Hope Gap, y está en Londres; los problemas son de conexión a la red para arrancar el noveno encuentro virtual con los directores internacionales de la cuarta edición del BCN Film Fest y que, debido a la pandemia de coronavirus, no han podido desplazarse a Barcelona. “Es la primera vez que ocurre”, se justifica el técnico. Cerca de la mitad del aforo de la sala que se ha quedado para participar en el debate pero entienden que por una vez la cosa haya fallado. “Estas charlas virtuales, una novedad forzada, están siendo un exitazo”, explica la directora del festival, Conxita Casanovas, que remarca que el domingo, el coloquio con Gabriel Le Bomini, director de De Gaulle, acabó muy pasada la medianoche. Lo de Nicholson ha sido un imprevisto aislado.

A la salida, una fila de espectadores, bien separados unos de otros, hacen cola para acceder a la siguiente sesión. Hay donde escoger: La familia que tú eliges, a las 21.30; un cuarto de hora después —las sesiones nunca coinciden para evitar en lo posible la acumulación de gente—, Seoul Station; y, a las 22.00, un nuevo pase de la película que inauguró el festival, Uno para todos. La actividad en los cines de Gràcia es frenética, pero todo está controlado hasta el último detalle.

Mientras tanto, ni Cinesa ni el Grup Balañá han comunicado todavía cuándo abrirán sus salas en Barcelona. Aunque a la gente que guarda cola en la calle Verdi no le importa demasiado: “No tienen nada que ver las películas que te ofrece una gran sala comercial con las que podemos ver aquí”, sostiene Javier, estudiante universitario. “No pienso ir a ver ver Tenet o Mulan…”. La directora del festival detecta este año a público más joven: “No sé si por la programación o por la pandemia”, dice. “Quizá en estos tres meses algunos jóvenes que no iban al cine se han enganchado...”

Otros aficionados que rondan por Verdi, esperando a alguien, fumando un cigarrillo o liberándose un rato de la mascarilla, reconocen que el precio de las entradas (2,90 euros) es lo que les ha acabado de convencer: “Algunas de las películas que pasan [¡Que suene la música!, La lista de los deseos (en 300 salas), Uno para todos, De Gaulle, Pinocho...] las van a estrenar este verano en las salas... ¡al triple de precio!”, dice un hombre que acaba de ver El buzo y está a punto de entrar a un pase de La familia que tú quieres. Casanovas subraya que los precios merecen una reflexión sobre el sector: “Creo que habría que replantearse la política de precios del cine para acercarlo más a la gente joven, aunque creo también que es muy difícil que se atrevan a bajarlos”, comenta.

Las medidas de seguridad eran algo que quitaba el sueño a los responsables del festival, pero la gente se ha adaptado a ellas a la perfección: María Asunción, que, con más de 70 años, reconoce que es población de riesgo, piensa ver todas las películas del festival. “Al principio me daba miedo entrar en una sala de cine, pero cuando entré para ver la inauguración ya me quedé tranquila”, dice.

La apuesta del primer festival de cine en vivo de Cataluña tras la pandemia está saliendo bien. “Confiábamos en la buena programación y en que la gente tiene muchas ganas de volver al cine, pero había tanta incertidumbre por la situación social que estamos viviendo la respuesta del público como un auténtico milagro”, reconoce Casanovas. Hay hábitos, eso sí, que habrá que ir recuperando con la “nueva” normalidad: “Me ha sonado el móvil en plena película”, comentaba apurada una señora. “Es que hacía tanto que no iba al cine… ¡Qué vergüenza…!”

Mantener los números del año pasado

Aún no hay cifras oficiales sobre la asistencia de público al festival pero hay buenas vibraciones. Conxita Casanovas adelanta que varias películas han agotado entradas: Maragall i la Lluna, El sitio de Otto, Uno para todos, El que fa segur el camí, Pinocho, o Mr. Jones. “Estamos superando los 1.000 espectadores al día”, explica Casanovas. “El año pasado vinieron 15.000 y este año superaremos los 8.000. Teniendo en cuenta la reducción del aforo a la mitad y la situación social extraordinaria que vivimos, es como si repitiéramos el éxito de 2019”.

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