FESTIVALES DE VERANO

Celebración de la vida y de la familia artística para abrir el Grec

Baró d’Evel reúne a tres generaciones en ‘A tocar!’, espectáculo de poesía visual, circo y palabra, sin animales

Camille Decourtye y Blaï Mateu Trias, líderes de la compañía Baró d'evel, posan durante la presentación de la obra "A Tocar!" que inaugurará el Festival Grec.
Camille Decourtye y Blaï Mateu Trias, líderes de la compañía Baró d'evel, posan durante la presentación de la obra "A Tocar!" que inaugurará el Festival Grec.Alejandro Garcia / EFE

El Teatre Grec ya está preparado para la inauguración del festival de verano de Barcelona en formato de nueva normalidad, que como ha dicho esta mañana en el propio anfiteatro el director de la cita, Cesc Casadesús, es más bien una reinvención de la vida a la que estábamos acostumbrados. El espacio de Montjuïc presenta un aspecto inusual: se han retirado sillas hasta dejar las que quedan a un metro y medio de distancia unas de otras (eso permitirá seguir la función sin mascarilla) lo que hace omnipresente la piedra de las gradas originales. El aforo ha quedado reducido a unas 800 localidades y se tardará unos 35 minutos en entrar, con zonas de espera habilitadas y ocupación de las localidades por turnos. El espectáculo inaugural, que se estrena el día 30 en una función especial de apertura con el público compuesto por personal sanitario -invitado como reconocimiento a su esfuerzo durante la pandemia- y algunos políticos (están convocado los ministros de Cultura y Sanidad), es A tocar!, de Baró d’Evel, que repetirán la representación al día siguiente para una segunda inauguración más al uso.

Por fin, después de varios intentos de reclutarlos, el grupo en la cresta de la ola tras su gran éxito con Falaise -estrenado también en el festival- en el inicio de temporada en el Lliure, va a abrir el Grec. Lo hace, sin embargo, en un formato y unas condiciones que no son las que suelen: acostumbran a ensayar sus espectáculos tres años y aquí han tenido poquísimo tiempo. De la precariedad con la que han debido trabajar da fe que hoy mismo iban a verse físicamente por primera vez varios de los intérpretes, que hasta ahora se relacionaban virtualmente. A tocar! es además un espectáculo híbrido, que incorpora a diversos artistas afines (de ahí la fórmula “Baró d’Evel e invitados”), entre ellos el pintor y escenógrafo Frederic Amat, el músico Refree con Lina, el guitarrista Nicolás Lafourest, la actriz Imma Colomer, la bailarina María Muñoz y el payaso Tortell Poltrona. Y habrá que ver cómo casan las partes. Por otro lado, aunque Baró d’Evel es famoso por la aparición en sus montajes de caballos y córvidos (maravillosamente integrados) y el entorno del anfiteatro está lleno de vida silvestre (renacuajos en el estanque, aves de todos tipos en los jardines y un pollo de gaviota al que perseguía esta mañana el personal de seguridad), en A tocar! no aparece ningún animal, algo que decepcionará a muchos seguidores de la compañía pero evitará herir algunas sensibilidades municipales...

En la presentación hoy, la francesa Camille Decourtye y el catalán Blaï Mateu, responsables del grupo, han definido el espectáculo (después de que ella se encaramase ágilmente a hombros de él para las fotografías) como una celebración de la vida y de la familia o la tribu artística, además de un recordatorio de nuestra fragilidad -”fragilidad sin miedo”-, a través de la poesía visual, la palabra, el circo y la música. Tres generaciones subirán al escenario, la de los creadores, la de sus hijos (la hija de Decourtye y Mateu, Rita, de seis años) y la de sus mayores: Amat, la propia Colomer y el padre de Blaï Mateu, el payaso Tortell Poltrona.

Un reto

“Es un grupo multigeneracional, ahora toca hacer comunidad”, ha señalado Decourtye, que ha subrayado la necesidad que tenían de “volver a imaginar” y de regresar al mundo de la creación. “Esencialidad, responsabilidad y poesía”, serían, ha dicho, las tres palabras definitorias del trabajo que han realizado. “Nosotros nos identificamos como poesía visual”, ha añadido Blaï Mateu, “aunque aquí hay una aportación de lenguajes diferentes, un panel amplio, una chance, y se ofrece un ejercicio de estilo que viene muy dado por la situación y sus pautas de tiempo y de distancia”. El artista ha reflexionado: “Vamos a ver cómo nos salimos de esta, un reto en la línea nuestra de probar siempre cosas nuevas”.

Mateu ha precisado que en todo caso A tocar!, que dura entre 60 y 70 minutos, es una fiesta, porque significa poder volver a actuar. “Es una celebración en un momento muy especial y emotivo, una posibilidad de reengancharse a la vida, de reconectarse unos con otros”.

En la representación, ha explicado, habrá proyecciones sobre la pared de piedra de la montaña, un verdadero acantilado que parece un guiño a Falaise. De los invitados señala que, con buena parte de su compañía en Francia, han echado mano de su “familia de aquí”, familia natural y artística. En el espectáculo, “todos los lenguajes estarán a la misma altura y todo el mundo vendrá a hacer lo que sabe hacer”. De la aparición de su padre ha apuntado: “El payaso es quien nos puede hablar de tú a tú ahora, en estos tiempos”.

La pareja de directores ha coincidido en que hoy el teatro “es tan necesario como poder salir” y en que hay que recuperarle el protagonismo que ha perdido durante la crisis. Camille Decourtye ha sido una de las artistas a las que el presidente francés Emmanuel Macron ha recabado opinión sobre la situación de los profesionales durante y después de la pandemia. Han explicado que han pasado el confinamiento en el campo, donde se han sentido unos privilegiados y han podido estar en el mismo sitio fijos por primera vez “desde que salimos de la escuela de circo”.

Compañía concienciada

Baró d’Evel se encuentra inmerso, han explicado, en una reflexión sobre la forma de ajustar su trabajo a las ideas que comparten acerca de la responsabilidad individual para contribuir a la salud del mundo. En ese sentido estudian cómo hacer las giras internacionales para causar el menor impacto por emisiones de CO2 y otras cuestiones que les aluden “como ciudadanos del planeta”. Consideran que el mundo cultural debe ser especialmente responsable con esos temas y por ejemplo, apuntan, se debería ser cuidadoso con lo que se ofrece en los bares y restaurantes de los teatros. Y en tanto que son compañía concienciada, ¿cómo llevan lo de actuar con animales? “Nuestro trabajo con ellos es con la idea de encontrar nuevas maneras de relacionarnos”, ha explicado Decourtye. “No estamos para nada en el viejo mundo de la dominación del animal. Siempre tratamos de arrojar luz sobre nuestra relación con ellos. Ahora hay una hipersensibilidad que en buena parte proviene de gente que no tiene ninguna relación con los animales. Nosotros vivimos con ellos en nuestra cotidianeidad y no tenemos ningún problema. Hay una complicidad con ellos”.

Del lío con la venta de entradas, que ha levantado protestas, Cesc Casadesús, ha señalado: “Me sabe muy mal lo que pasó, se colapsaron los servicios por Internet porque la gente insistía una y otra vez, lo que no es normal y evidencia las ganas que hay de acudir a espectáculos. Pero nosotros tenemos las posibilidades que tenemos, hay los aforos que hay”. Mateu ha intervenido para señalar que el colapso por conseguir entradas “es una buena señal, podría haber sucedido que la gente se replegara sobre sí misma y está evidenciando que considera el teatro algo prioritario”.


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