desescalada en los museos

El Macba regresa con las proféticas obras de Takis

El museo acogió a 64 visitantes en su primer día, y estima que sus pérdidas hasta diciembre ascenderán a cerca de un millón y medio de euros

Ainhoa Grandes, Joan Subirats, Ferran Barenblit y Mariàngela Vilallonga, en el Macba, junto a una de las obras de Takis, el día de reapertura.
Ainhoa Grandes, Joan Subirats, Ferran Barenblit y Mariàngela Vilallonga, en el Macba, junto a una de las obras de Takis, el día de reapertura.Miquel Coll

El artista griego Panagiotis Vassilakis, Takis, trabajó el distanciamiento: creó obras a partir de elementos metálicos que se mantienen en movimiento y gracias al magnetismo se generan unos campos invisibles que impiden que unas piezas se toquen con otras. Estas premonitorias obras del artista griego se han convertido en una metáfora de un mundo como el que vivimos en el que está prohibido tocarse.

Durante más de dos meses las piezas de Takis han permanecido solas, protegidas del polvo y de la luz en la sala de exposiciones temporales del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), a la espera de que la pandemia permitiera apertura del centro. Y ese día ha llegado. Ayer miércoles, las obras de Takis (en una muestra prorrogada hasta el 13 de septiembre) parecían estar más vivas que nunca, incluso el enorme Gong, situado al final del recorrido, convertía al Macba, cuando sonaba en una especie de templo del arte contemporáneo. El aforo establecido en esta fase de desescalada es de 250, pero ayer solo hubo 64 visitantes, quizá por ser una jornada laborable. Pero quedó claro que va a costar recuperar la afluencia de público: antes de la pandemia unos 1.000 visitantes diarios acudían a este centro.

Al mediodía, una hora después de reabrir el centro, tan solo media docena de personas habían decidido entrar. Entre ellos la pareja de italianos, afincados en Barcelona, formada por Alice y Alessandro. “Después de quedarnos más de dos meses trabajando en casa hemos pedido un día festivo para pasear por la ciudad y visitar el museo. Es una muy buena oportunidad, ahora que no hay casi nadie, aunque es un poco raro”, comentaban casi al unísono.

Para poder entrar los visitantes tuvieron que aplicarse el imprescindible gel y pisar la alfombrilla desinfectante. Lo mismo que los responsables del museo, su director Ferran Barenblit, y la presidenta de la Fundacion Macba, Ainhoa Grandes, y los de cultura del ayuntamiento de Barcelona, Joan Subirats, y de la Generalitat de Cataluña, Mariàngela Vilallonga, que quisieron respaldar la reapertura del museo. Subirats remarcó la situación generada por la epidemia hay que tomarla como “una oportunidad excepcional para que los barceloneses recuperen sus museos, por la escasa presencia de turistas”. Por su parte, Barenblit aseguró que se trata de un momento “particularmente bueno para ir a los museos porque, más que nunca, hay que escuchar la voz de los artistas”.

Durante el paseo por el Macba, no solo las obras de Takis adquirían una nueva lectura, sino otras de la colección permanente, entre ellas Rinzen de Tàpies, —una enorme cama blanca de hospital— ; la pieza de Juan Muñoz, La naturaleza de la ilusión visual, —en la que los personajes están aislados, sin contacto y en un mundo irreal—; y, sobre todo, el mural Todos juntos podemos para el sida, de Keith Haring, colocada fuera del edificio del museo, una pieza que habla de otra pandemia, la del sida, que hoy sigue matando a gente en el mundo.

Barenblit recordó que el museo han aumentado en los últimos tres años el número de visitantes locales al museo, que representan el 50% e insistió en que el suyo y los otros museos “son de los lugares más seguros para poder estar”. Esta idea que también la defendió la consejera Vilallonga: “Los museos son espacios seguros y vivos”. La política también reivindicó el papel de estos centros en la sociedad como un bien esencial, y recordó que en una de las reuniones con el sector pidió la elaboración de un decálogo para los museos.

Ampliación retrasada y 1,5 de reducción de ingresos

Uno de los primeros efectos de la pandemia es que la anhelada ampliación del Macba no podrá inaugurarse hasta 2023, un año después de los previsto, según explicó el gerente del museo, Josep Maria Carreter. “Está todo preparado, los bases del proyecto y el dinero; pero la incógnita es si se mantendrá el fondo Feder para financiarla; no tanto por los recursos, sino por el tiempo para poder ejecutarlo”. Se refiere al hecho de que el plazo para ejecutar las obras terminaba en 2022. “Ahora mismo, eso es imposible, pero lo más probable es que habrá una prórroga de la ejecución, ya que todos los países europeos han estado con la actividad paralizada”.

Carreter ha asegurado que Generalitat y Ayuntamiento ya se han comprometido (y están a la espera de que el Ministerio lo haga) para cubrir los 1,5 millones que dejará el museo de ingresar por el cierre y pérdida de visitantes hasta diciembre. “La cantidad que podría ser cercana a los dos millones si no hubiéramos hecho un ejercicio de austeridad y ahorro de 400.000 euros, pasando, entre otras cosas, a 2021 dos de las exposiciones de la temporada actual, la de presentación de la colección Tous y la dedicada a Félix González-Torres”. Sí se mantiene, para el 28 de noviembre de 2020, la anunciada fiesta de celebración de los 25 años del Macba.

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