EN MARCHA CONTRA EL CORONAVIRUS | 4

El anunciador de la “catástrofe”

El investigador Àlex Arenas lidera el equipo que ha desarrollado un modelo matemático que anticipa la expansión del coronavirus

El investigador Àlex Arenas lidera el equipo que ha desarrollado un modelo matemático que anticipa la expansión del coronavirus
El investigador Àlex Arenas lidera el equipo que ha desarrollado un modelo matemático que anticipa la expansión del coronavirus

Àlex Arenas no tiene tiempo para aburrirse durante el confinamiento. Ya le gustaría. Cuenta que trabaja entre 16 y 18 horas diarias. “Mi equipo, igual”, concede. Una carga de estrés y un sobreesfuerzo físico que responden a la voluntad de afinar, al máximo, el modelo matemático que han desarrollado y que permite hacer predicciones del riesgo de nuevos casos de contagio por coronavirus en los municipios de España. Arenas, doctor en Física, y sus compañeros de investigación del Alephsys Lab de la Universitat Rovira i Virgili (URV) han trabajado conjuntamente con sus colegas de la Universidad de Zaragoza para perfilar una herramienta válida para anticipar la propagación de la Covid-19.

Saber por dónde se expandirá el virus tenía que servir para adoptar medidas de control eficaces. “Al principio no nos hicieron caso”, lamenta Arenas. “Luego, sí”, prosigue. Se refiere al momento en que el contagio ya fue generalizado y las autoridades sanitarias, tanto el departamento de Salud de la Generalitat como el ministerio de Sanidad, “entendieron que el modelo de predicción prestaba un servicio fundamental”. Una segunda evolución del modelo predictivo permite avanzar en qué regiones sanitarias las unidades de cuidados intensivos (UCI) entrarán en situación de saturación.

Àlex Arenas hace una lectura cruda de la irrupción del coronavirus en la sociedad y habla de “catástrofe”. Critica que, pese a saberse el impacto que había tenido en Asia, en España no se actuó con suficiente presteza para contener sus efectos. “No se puede decir que no se sabía, porque tras ver lo que pasó en China era menester estar preparados, se nos venía un huracán encima, y nos ha arrasado”. En la URV dirige la cátedra de Ciencia y Humanismo, y revela que a finales de enero, al regresar de un viaje a Tokio, “ya estaba dando clases con mascarilla”.

El modelo matemático para calcular las zonas de expansión del virus parte de los datos de movilidad laboral de todos los ciudadanos que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE). Arenas admite que es una fuente incompleta, porque no tiene en cuenta los desplazamientos de fin de semana pero, pese a ello, el modelo fue capaz de reproducir con antelación "tal cual lo que está pasando por lo que, tomarlo en cuenta antes, sin duda hubiera atenuado el impacto”.

Defensor acérrimo del confinamiento total, "y conste que soy el primero que se muere de ganas de salir a la calle y quedar con mis amigos”, critica la poca contundencia con que se abordó el contagio en sus primeras etapas. “No se puede anunciar un confinamiento a la vista como se hizo el día 14, porque favoreció la dispersión del principal foco: Madrid”. Opina que el encierro era “absolutamente necesario” para contener los contagios. “Con 14 días de confinamiento hemos salvado 5.500 vidas, se dice pronto”. Valora la calidad del sistema sanitario y aplaude la dedicación de sus profesionales: “Hacen un trabajo increíble, arriesgando su vida. Con poner camas y adquirir material no basta, hace falta tener a gente muy constante y comprometida”.

Viendo sobre el mapa la capacidad de transmisión que tiene el virus, Arenas advierte que “el bicho es muy agresivo” y pronostica que la siguiente fase, una vez la curva de contagios quede bajo control, exigirá mantener la guardia alta: “Esto no será levantarnos un día y salir a la calle como si nada”. Se aferra a su modelo para afirmar que “el desconfinamiento tiene que ser progresivo para no tener un nuevo pico”. Y añade: “Si lo hacemos bien, podremos salir, pero un error aquí se paga caro”. Cuando se le pregunta qué significa hacerlo bien se aferra, de nuevo, a sus ecuaciones: “Lo estamos intentando calcular”.

Qué capacidad de contagio va a tener el virus una vez que la gente salga de nuevo a la calle es una de las incógnitas que tratan de despejar los estudios que realizan los investigadores. “Es importante el tema de los tests, es un error pensar que solo hay que emplearlos con los hospitalizados, se tienen que hacer de manera masiva a toda la población”. Arenas señala que, solo de esta manera, “se podrá controlar qué personas están infectadas, y tendrán que hacer una cuarentena particular”. Todo con el objetivo de impedir una nueva oleada. Pero ¿cómo se podrá controlar que todos los ciudadanos se sometan al test? “Esa es una buena pregunta”, concede Arenas. La respuesta no aparece, de momento, en sus modelos matemáticos.

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