MARC CREHUET Autor y director de ‘La morta de Pompeu Crehuet’

“Ojalá tuviera una serie en Netflix ahora”

Marc Creheut dirige ‘La morta de Pompeu Crehuet’ en la Sala Beckett, que volverá el 27 de marzo

Marc Crehuet, director de cine y teatro y guionista, fotografiado en Barcelona.
Marc Crehuet, director de cine y teatro y guionista, fotografiado en Barcelona.Carles Ribas / EL PAÍS

“Suena cursi, pero a mí lo que me apasiona es contar historias”, dice Marc Crehuet (Santander, 1978). Y cuando decidió que se dedicaría a contarlas, se enfrentó a una losa familiar que ahora nos abre en la obra La morta de Pompeu Crehuet, que ha escrito y dirige en la sala Beckett y que, tras el cierre por el coronavirus, retomará el 27 de marzo. Esta losa es la de su bisabuelo dramaturgo, Pompeu Crehuet, que 1904, a los 21 años, triunfó con La morta, un éxito que, a pesar de que escribió 17 obras más, no volvió a conocer. “Yo tuve mucho éxito con El rei borni, hace siete años... Ahí está la maldición”, dice Marc, entre risas.

Para enfrentarse al maleficio, Marc Crehuet se ha convertido en personaje: un tipo (interpretado por Francesc Ferrer) que en plena crisis creativa recibe la visita de su antepasado pidiéndole que dirija su gran obra (La morta) y vuelva así a ser reconocido como autor canónico de las letras catalanas. Marc no conseguirá escabullirse... “Quería jugar con esa maldición”, dice el bisnieto Crehuet. “Como autor obsesivo, woodyallenesco, casi neurótico que soy, opté por reírme un poco de mí mismo. De hecho, creo que la única manera de meterme en mi bisabuelo era caricaturizándonos a los dos un poco”.

La caricatura tiene tintes metatratrales: “Claramente, porque representa el proceso de escritura y la invención de un mundo fantasmagórico”. Es su obra más personal: “Sin artificios, tal cual. Aunque con mucha exageración para dar con el humor y, también, con el melodrama. He tenido que exagerar mi vida para darle un interés dramático, porque un tío en su casa escribiendo no tiene le interesa a nadie”.

Marc Crehuet revela que su verdadero reto con la actual obra, después de armarla con El El rei borni (una historia anclada en el 15-M y protagonizada por un chico que coincide en una cena con el policía que lo dejó tuerto), era no fallarle a un personaje real y muy conocido en el mundo del teatro, el crítico de EL PAÍS Marcos Ordóñez... “Aparece mencionado en la obra: ‘No quiero decepcionar a Marcos Ordóñez’, dice mi personaje”, explica el dramaturgo. “¡En su crítica de El rei borni nos diagnosticaba un gran futuro como compañía...! Y, claro, uno no puede permitir que Marcos Ordóñez se equivoque”.

Los casos de Pompeu y de Marc, por lo tanto, no tienen nada que ver. Marc estaba más que rodado cuando le pilló su primer exitazo en el mundo teatral, traducido a cinco idiomas, representado en Latinoamérica y en buena parte de Europa del este (“alguna versión, aflamencada y todo”, comenta). Había hecho la serie de televisión Pop Ràpid, la obra de teatro Connexions, había sido guionista en varias series... “No, yo nunca me he considerado un fracasado”, advierte. Eso son exigencias del guion.

La película que adaptó y dirigió el propio Crehuet, lo llevó nominado como mejor director novel a los Goya. O sea, otro éxito. “Fue de locos, en 17 días rodamos la versión catalana y la castellana”, recuerda. Y espera que su actual proyecto salga igual de bien, pero con más calma: “En junio empezamos el rodaje de Espejo, espejo, una comedia de enredos con un componente mágico que tendrá un cásting fantástico,” empieza a contar. “Y... y no puedo decir nada más”. Y se calla.

Hasta el 27 de marzo no se retomarán las funciones de La morta de Pompeu Crehuet, por la crisis del coronavirus. “Todo ha ido muy rápido”, dice al respecto el director de la obra, que solo se ha representado siete noches. “Creo que la gente tiene miedo. Yo conozco a alguno que ya no se atrevió a venir al estreno. Yo mismo no dejé que viniera mi padre porque está recién operado. En fin, creo que está bien que pensemos a nivel cívico y no permitamos que la sanidad se desborde”. La duda es qué pasará en la siguiente sesión tras el parón obligado. “En el teatro y en la cultura en general es muy difícil mantener a los espectadores si no hay un bombardeo constante y un seguimiento por parte de los medios”, sostiene el dramaturgo, autor también del documental Apolo, la joventut balla. Mientras tanto, la gente se va a pasar muchas horas en casa durante estos 15 días. “Me encantaría tener ahora mismo una serie en Netflix”, dice, convencido del aumento del conumo seriófilo que se avecina. “Estoy en proceso de vender una, pero de momento no hay nada”.

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