Koldo García se presenta como un subordinado leal de Ábalos y víctima de Aldama
El antiguo asesor de Ábalos niega haber cobrado comisiones y atribuye su dinero en efectivo a los reembolsos del PSOE, incluidos billetes de 500 que el partido niega


El antiguo asesor de José Luis Ábalos da nombre al caso Koldo. En él se puso el foco desde el primer día y la Guardia Civil le considera el hilo conductor que permite conectar todas las piezas de la trama. Pero Koldo García, sentado en la silla de los acusados en medio del Salón de Plenos del Tribunal Supremo, ha defendido este jueves que no fue consciente de que en torno a él se estaba tejiendo una red corrupta. Si Aldama hizo negocios gracias a su amistad, le ha traicionado. Durante siete horas y media de declaración, García se ha presentado como un subordinado leal y complaciente con su jefe que si pecó de algo fue de ser demasiado diligente. “El señor Ábalos era un hombre que tenía muchísimo trabajo y yo me encargaba de las cosas mundanas, para que él pudiera dedicarse a lo importante”, ha asegurado. Ha negado haber recibido pagos periódicos de Aldama y haber promovido los intereses de determinados empresarios a cambio de contraprestaciones para él o el exministro. García también ha asegurado que todo el efectivo que manejaba era de origen legal, incluidos los billetes de 500 euros, algunos de los cuales, afirma, le entregó el PSOE al reemborsarle gastos, un argumento que el partido ha rebatido.
El antiguo asesor ministerial ha declarado un día después de que el empresario Aldama asegurara que Pedro Sánchez era “el número 1” de la “organización criminal” que tuvo su epicentro en el Ministerio de Transportes durante la etapa de Ábalos. El comisionista, que se ha autoinculpado para beneficiarse de una reducción en la petición de pena, aseguró que Koldo García y el presidente del Gobierno hablaban de forma regular y que el asesor le dijo que Sánchez estaba al tanto de que habían organizado un sistema de cobro de comisiones a cambio de adjudicación de obra pública y que una parte de ese dinero iba a la financiación del partido. García ha negado que los socialistas se financiaran con comisiones -“EL PSOE no coge dinero de nadie”- y ha afirmado que sí trató con Sánchez durante las primarias celebradas en 2017 y durante su primer año al frente del partido, pero dejó de hacerlo cuando fue elegido presidente del Gobierno. “Es de sentido común”.
El asesor ha protagonizado una declaración errática, por momentos surrealista, en la que ha aceptado haber cometido algunos de los hechos que le atribuye Anticorrupción, pero ninguno de los delitos. En su versión, no propició el enchufe de mujeres vinculadas a Ábalos en empresas públicas, solo movió sus currículos para ayudarles a buscar trabajo porque lo necesitaban; le pidió a un empresario que pagara el piso en el que vivió la expareja del ministro, pero porque el empresario buscaba una casa para mantener reuniones y él pensó que podía acoger a la mujer “de forma temporal”; se implicó en la compra de mascarillas durante la pandemia porque lo que quería Ábalos era que llegara el material sanitario. “Yo no tenía poder de decisión ninguno. Yo no tomo la decisión, yo traslado lo que necesita cada empresa y ellos deciden lo que tenga que decidir. ¿Como voy a decidir yo la compra de mascarillas? Trasladar las necesidades que tenga cualquier persona, sí, eso lo he hecho yo”, ha argumentado.
A lo largo del juicio habían surgido dudas sobre si él y Ábalos mantendrían las defensas alineadas y el pacto de no agresión que han mostrado durante la instrucción o si, por el contrario, el asesor se escudaría en que se limitó a cumplir órdenes del ministro y este defendería que su mano derecha actuó por libre. La declaración de Koldo García las ha despejado. El antiguo asesor no se ha escudado en quien fuera su jefe e, incluso, ha asumido como propias parte de las decisiones que Anticorrupción considera irregulares.
A preguntas del abogado de Ábalos, Marino Turiel, García ha relatado que a veces asumía una posición demasiado “proactiva” y hacía gestiones por él sin que lo supiera el ministro “por quitarle problemas de la cabeza”. Por eso, asegura, se encargó de buscar una casa en la costa de Cádiz para las vacaciones del dirigente socialista y su familia, adelantó gastos cotidianos de este como la pensión de uno de sus hijos y regalos para sus parejas o pidió una reunión con el jefe de gabinete de la ministra de Industria para empresarios amigos de Aldama que querían obtener una licencia de operador de hidrocarburos. “¿Lo consultó con Ábalos?”, ha preguntado el fiscal Anticorrupción, Alejandro Luzón, que trata de demostrar que el asesor hablaba siempre por boca del ministro y este era conocedor de todas sus gestiones. “No”, ha asegurado García.
El antiguo asesor ha asegurado también que no sabía que Aldama estaba asociado con Soluciones de Gestión, la empresa a la que se le adjudicaron los dos contratos millonarios de mascarillas que centran la investigación y ha negado haber promovido los intereses de esa compañía. “Me llegaban muchas ofertas de mascarillas y las pasé todas”, ha afirmado el acusado, que sostiene que se ha enterado por la investigación judicial de que el empresario obtuvo seis millones de euros con esa venta. Según ha contado, es cierto que, como han narrado funcionarios y altos cargos de Transporte que han testificado en el juicio, Aldama participó de forma activa en la compra de mascarillas y usó sus contactos para agilizar la llegada del material sanitario a España, pero creía que lo hacía por amistad. “Yo pensaba que como era amigo mío y tenía contactos para conseguir material sanitario, dijo ‘voy a charle un cable a este pobre...”.
Uno de los indicios de los investigadores contra el asesor es que manejaba mucho dinero en efectivo, pero García, a preguntas de su defensa, ha sostenido que todo era de origen legal. Una parte de los reembolsos de gastos del PSOE, ya que él se encargaba de gestionar los de todo el equipo de la Secretaría de Organización, que en tiempos de campaña electoral podían ascender incluso a 12.000 euros al mes. Ha asegurado que desde Ferraz a veces le entregaban billetes de 500, a los que él y su entorno se referían en clave como “chistorras”. El exgerente del partido, Mariano Moreno, declaró como testigo que jamás se usaban billetes de 100, 200 ni 500 euros, y los socialistas han insistido en ello este jueves tras conocer lo declarado por García. “Todo nuestro dinero tiene trazabilidad desde cuentas bancarias”, ha asegurado el PSOE.
Al dinero en efectivo procedente del PSOE el antiguo asesor ministerial ha sumado el que, asegura, le daba a veces la Guardia Civil, cuerpo del que ha sido colaborador, en billetes de 500 para que él lo cambiara. “Ellos tenían problemas para cambiarlos y yo es verdad que he cambiado billetes. Y a los hechos me remito porque la Guardia Civil dice que antes de estar en el Ministerio de Transportes yo ya tenía billetes de 500 por las conversaciones que tiene guardadas. Nadie los quería y yo los intentaba cambiar. En verdad que en Navarra era más fácil, pero en Madrid ya era un verdadero problema y en alguna ocasión me he llegado a juntar con algunos de ellos”. También le llegaban “chistorras”, ha asegurado, de los turistas a los que alquilaba un piso en Benidorm.
Luzón ha repasado durante su interrogatorio todos los hechos en los que basa su acusación a García, para quien reclama 19,5 años de cárcel, pero ha transmitido en algunos tramos la impresión de que pasaba de pregunta a pregunta cumpliendo un trámite y sin ninguna expectativa de que el asesor le fuera a aclarar nada. El acusado tenía respuesta para casi todo, y solo en alguna ocasión en la que el fiscal le ha leído algún mensaje que le dejaba sin excusas, ha afirmado: “No voy a negar la evidencia”. En alguna ocasión, el fiscal ha empezado a formular una nueva pregunta cuando creía que el acusado estaba alargándose en explicaciones poco claras, lo que ha generado momentos de confrontación. ”Déjeme terminar por favor porque me cuesta, se lo suplicó. Si me interrumpe, se me corta y no lo consigo", se ha quejado García. Luzón ha callado, pero al antiguo asesor no le ha gustado su reacción. “Es que con es sonrisa con la que usted me está mirando...”.
García ha justificado la mayoría de las conductas irregulares que le atribuyen los investigadores a su tendencia a “ayudar” a todo el que lo necesitara. Por eso, por ejemplo, asegura que envió a la presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera, el currículum de la entonces pareja del ministro, Jésica Rodríguez. “Quería trabajar y estudiar”, ha dicho, pero ha asegurado que no sabía que falsificó partes de trabajo y cobró sin trabajar. Cuando el fiscal Anticorrupción le ha leído conversaciones entre él y la mujer que constataban que ella no sabía ni donde estaba la oficina ha asegurado que pensaba que teletrabajaba. Sobre el piso en el que Jésica vivió casi tres años, ha contado que él colaboró en la búsqueda de la vivienda, que iba a ser para el ministro y la mujer, pero luego el empresario Alberto Escolano le dijo que iba a alquilar una casa para reuniones de trabajo y él le pidió que alojara “temporalmente” a Rodríguez.
Luzón le ha preguntado por qué sumió él el pago de dos mensualidades cuando el empresario dejó de pagar, a lo que el acusado ha contestado que lo hizo porque la mujer estaba “presionando” a Ábalos. “¿El chantaje de Jésica era o me pagáis el piso o saco a la luz pública la relación con Ábalos y las fotos que tengo’?”, le ha preguntado su abogada, Leticia de la Hoz. García no ha respondido- “Te estás jugando años de prisión”, le ha recordado la letrada. “Sí”, ha afirmado el acusado, y la abogada ha insistido: “¿Ese es el motivo por el que decidió pagar la vivienda de Plaza de España?”. “Sí. Lo que quería era que dejara en paz a Ábalos”.


























































