Wasabi y judías, el nuevo carbón de Asturias
Las galerías de los antiguos pozos mineros se reconvierten en invernaderos subterráneos gracias a sus condiciones ambientales estables

Los primeros cultivos en el invernadero subterráneo instalado en una galería del pozo Carrio, en el concejo asturiano de Laviana, han comenzado a brotar donde durante décadas se extrajo carbón. Wasabi, setas, guisante lágrima y salicornia ―planta comestible conocida como espárrago de mar cuyo hábitat natural son las playas y manglares―, se han logrado por primera vez en el interior de una antigua mina.
Ese es el reto planteado por la Consejería de Ciencia, Industria y Empleo del Gobierno de Asturias, que ha derivado en un proyecto desarrollado por el SERIDA (Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario), en colaboración con la empresa Cantábrica Agricultura Urbana, el Grupo Hunosa y el CTIC (Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación) en el que se han validado con éxito ciertos cultivos en una galería subterránea del pozo Carrio.
El proyecto planteaba analizar la viabilidad del aprovechamiento de galerías mineras para el desarrollo de cultivos verticales hidropónicos ―un modelo de cultivo que emplea disoluciones minerales en vez de suelo agrícola― en condiciones de oscuridad, integrando digitalización, sensorización y automatización para permitir un control remoto, con el fin de optimizar las producciones.
Se ha evaluado la viabilidad técnica y el potencial productivo de tres tipos de cultivos de uso culinario y alto valor añadido: wasabi, brotes vegetales y setas/hongos comestibles. Adicionalmente, se han explorado especies emergentes con elevada demanda como la salicornia y el guisante lágrima (conocido como el caviar vegetal que puede alcanzar en el mercado un precio de 600 euros por kilo), con el propósito de diversificar la oferta y maximizar la rentabilidad del sistema.
El desarrollo del proyecto piloto ha permitido identificar especies viables para producción en condiciones subterráneas, ajustar parámetros de cultivo (nutrición, riego, oxigenación), optimizar la tecnología hidropónica para ciclos continuos y reducir costes operativos mediante eficiencia en consumos y control ambiental.

La galería minera donde se ha desarrollado el ensayo presenta condiciones ambientales estables y similares a las de las zonas de producción de este producto, con temperaturas medias entre 10 y 16 °C y una humedad relativa en torno al 85%. Estas características permiten mantener una temperatura constante durante todo el ciclo del cultivo, evitar picos de calor que en exterior pueden afectar negativamente al rendimiento y a la calidad del grano. El cultivo se ha llevado a cabo con iluminación LED adaptada al entorno subterráneo.
En conclusión, se ha podido demostrar que la reconversión de galerías mineras en infraestructuras agrícolas de última generación representa una estrategia innovadora con múltiples implicaciones técnicas, económicas y territoriales. Desde el punto de vista agronómico, el entorno subterráneo ofrece ventajas significativas como estabilidad térmica natural, protección frente a eventos climáticos extremos, reducción del impacto de plagas asociadas a sistemas abiertos y la posibilidad de producción desestacionalizada.
La implantación de estos sistemas de cultivo permite maximizar la productividad por unidad de superficie y optimizar recursos hídricos y nutritivos. Por ejemplo, el éxito del guisante lágrima y del wasabi confirma la viabilidad de cultivos gourmet de alto valor añadido en entornos no convencionales. Además, la incorporación de sensores y digitalización posiciona el modelo dentro del concepto de agricultura 4.0, favoreciendo eficiencia, trazabilidad y escalabilidad industrial.

Desde una perspectiva socioeconómica, el proyecto contribuye a diversificar la producción agrícola regional, generar nuevas actividades económicas en zonas mineras, impulsar productos diferenciados orientados a hostelería de calidad y revalorizar infraestructuras industriales en desuso.
El siguiente paso, identificados los cultivos más singulares, será maximizar la producción con el objetivo de crear actividad económica. De hecho, este proyecto se pondrá a disposición de las empresas del Centro de Innovación del antiguo pozo minero de Carrio, en el concejo de Laviana. El objetivo a medio-largo plazo es que alguna empresa se interese, negociar con Hunosa el uso de una de las galerías subterráneas y hacer ya cultivos dirigidos a la venta a alta hostelería.
Proceso de reconversión
Asturias afronta de esta manera el reto estratégico de transformar galerías mineras en desuso en nuevos espacios productivos que contribuyan a la diversificación económica y a la dinamización de las comarcas mineras. La reconversión de estas infraestructuras subterráneas ofrece una oportunidad singular para implantar sistemas agrícolas innovadores, resilientes al cambio climático y basados en tecnología avanzada.
El citado centro del pozo Carrio pretende convertirse en un punto de referencia regional y nacional para realizar pruebas de tecnología industrial. Tanto los edificios que anteriormente sirvieron de sala de aseos, lampistería o taller de forja, como las zonas exteriores, se transformarán en laboratorios, plantas piloto y nuevos espacios de trabajo. El espacio impulsará, entre otras acciones, los invernaderos 4.0 dedicados a la agricultura y la alimentación del futuro; comunidades energéticas sostenibles, centradas en minirredes y bioenergía; proyectos sobre vehículos autónomos y eléctricos; iniciativas vinculadas a la realidad virtual y la inteligencia artificial, y acciones en el área forestal para probar drones, internet de las cosas, nuevos materiales y robotización.
Como complemento, en la zona del antiguo pozo Barredos, en el mismo complejo, se sitúa la galería, equipamiento en el que actuará el ayuntamiento de Laviana. Se ha pensado como espacio para encuentro y trabajo de empresas, zona museística, proyectos culturales, y acciones gastronómicas como showcooking.
En el concejo de Aller, la sala de máquinas del pozo San Jorge albergará un moderno centro de procesamiento de datos que ofrecerá soluciones tecnológicas, garantizará la ciberseguridad y posibilitará trabajar con inteligencia artificial, Big data o el internet de las cosas. Este centro de computación supone el primer paso hacia una nube asturiana soberana. Y las galerías del Pozo Santiago se convertirán en laboratorios de vanguardia con líneas de investigación enfocadas a la industria espacial y la habitabilidad de la Luna.
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