Condenado a cuatro años de prisión el joven que mató a otro “por ser de Valladolid”
El jurado popular que llevaba el caso aceptó todas las atenuantes presentadas por la defensa del acusado. La familia del fallecido anticipó que recurrirá la sentencia y ha lamentado el castigo impuesto, por el que pedían 20 años ellos y 14 la Fiscalía


La muerte del vallisoletano Sergio Delgado en Burgos después de recibir un puñetazo “por ser de Valladolid”, según acreditó la investigación, le acarreará a su responsable, José Luis Novoa, cuatro años de cárcel por homicidio imprudente. La Audiencia Provincial de Burgos, después del juicio con jurado popular integrado por burgaleses, ha aceptado todos los atenuantes que rebajaban la pena solicitada por la Fiscalía, 14 años por homicidio, y por la defensa de los familiares de la víctima, 20 por asesinato. “El jurado consideró probado que el agresor no tuvo intención de matar a la víctima, que no le agredió por su procedencia, que la intensidad del golpe no estuvo influenciada por el conocimiento de la técnica de Muay Thai y que el alcohol ingerido por el fallecido influyó en el resultado letal del ataque”, recoge el comunicado judicial remitido a los medios. La hermana de Delgado manifestó desde el propio juicio, donde el juez la reprendió a ella y a su madre por “llorar constantemente”, que recurrirían el pronunciamiento judicial, al que ha llamado “una puta vergüenza”.
La joven se manifestó así tras conocerse hace unos días la resolución del jurado popular, que aceptaba todas las excusas planteadas por el abogado del responsable de aquel golpe fatal el 24 de febrero de 2024 en la noche burgalesa. El agresor, bajo los efectos del alcohol, dio un puñetazo a Delgado tras conocer su procedencia de Valladolid, ciudad con la que Burgos tiene cierta rivalidad deportiva y social. Así lo acreditaron los policías y los testigos, pues el impacto llegó al poco de que el agredido respondiera afirmativamente a “¿Eres de Pucela?”.
Novoa ha centrado sus declaraciones judiciales en disculparse y negar la intencionalidad de la muerte, pero no ha aclarado el porqué del ataque violento. El individuo, de 24 años en el momento del deceso del vallisoletano de 32 que disfrutaba de una despedida de soltero en Burgos, formaba parte de grupos radicales de apoyo al Burgos CF y había ido a clases de artes marciales. Sin embargo, el jurado popular no ha considerado que estos conocimientos influyeran en el duro impacto contra el suelo que sufrió Delgado, agravado por el consumo de alcohol, que dificultó la recuperación de su organismo.
“La sentencia descarta la agravante de alevosía, esgrimida por la acusación particular, porque resulta evidente que no concurre, al no haberse probado el dolo directo ni el ataque sorpresivo, encontrándose las partes frente a frente y conversando”, indica el comunicado del gabinete de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, entidad a la que la familia anunció que elevaría este caso. “El abuso de superioridad por el conocimiento de la técnica Muay Thai ‘tampoco es de aplicación, puesto que por el Jurado se consideró que ello no había influido en la mayor intensidad del puñetazo’”, prosigue el mensaje. En él se añade que “la agravante de haber cometido el hecho por motivos ideológicos no resulta de aplicación” porque supondría que la agresión estuvo motivada por la procedencia de la víctima, y esto “no ha resultado acreditado para el Jurado [popular], y en todo caso resulta de difícil encaje jurídico”.
Todos estos factores que ha asumido el jurado popular y el magistrado permiten que Novoa, tras dos años en prisión preventiva, se encuentre ya en libertad por haber cumplido más de la mitad de la pena, según sostuvo el juez, a expensas de que la familia, como ya avisaron nada más conocer el posicionamiento del jurado popular, recurra a instancias superiores. La hermana de Delgado se ha pronunciado ante los medios y en los últimos días difundió el siguiente mensaje en sus redes sociales:
“Primer fin de semana después del juicio por el asesinato de mi hermano. Primer fin de semana que pasa el asesino, José Luis Novoa, en la calle, libre y posiblemente feliz... No entiendo cómo esas dos frases pueden ser ciertas, no lo entiendo... ¡Es una puta vergüenza! [...] Mi esperanza y fe en la justicia están destruidas, porque el asesino que le quitó la vida está libre antes del segundo aniversario de su muerte. Mi familia tiene una pena y una condena de por vida, una prisión eterna... y su asesino está libre. Me rompe el corazón ser consciente de esto [...]. Aún guardaba ese sentimiento de justicia, la esperanza de que si haces algo mal, habrá consecuencias: la policía te investiga, te procesa, vas a juicio y pierdes tu libertad porque has coartado la libertad de otro [...]. En el caso de mi hermano, no solo hicieron eso: le arrebataron su vida para siempre, guarda la esperanza de que otro juez, otro juicio, otra posible decisión haga lo que nos hizo en esa Audiencia Provincial de Burgos: que la muerte de Sergio no haya sido en vano, que algo cambie en esta sociedad y que sirva de precedente, no para que el asesinato salga gratis, sino para decir basta al odio, basta a la violencia, y que quien haga daño pague por ello. Que de todo esto salga una sentencia digna y justa para Sergio”.
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