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El crimen que conmociona a Valladolid y Burgos: “Sergio no estaba preparado para recibir ningún golpe, no se pudo defender”

Los investigadores creen que un veinteañero, al que se han encontrado pasquines de un colectivo de extrema izquierda vinculado a ultras del Burgos Club de Fútbol, asesinó a la víctima por ser de Valladolid cuando se encontraba de despedida de soltero en Burgos

Agentes de policía en la Plaza de la Flora de Burgos capital, este domingo.
Agentes de policía en la plaza de la Flora de Burgos, este domingo.Santi Otero (EFE)
Juan Navarro

Por ser de Valladolid. Los investigadores creen que Sergio Delgado, de 32 años, murió simplemente por ser de Valladolid. El hombre había acudido a Burgos para celebrar una despedida de soltero junto a varios colegas cuando, en la madrugada del viernes al sábado, se encontró con un burgalés de 23 años. Según Ángel Tamayo, portavoz de la familia de la víctima, el agresor iba con otras personas y, cuando los forasteros les preguntaron algo, quiso saber de dónde eran. “De Valladolid”, respondió Delgado, justo antes de recibir el puñetazo que acabó con su vida, cuenta Tamayo. La Policía Nacional detuvo el domingo al presunto culpable, a quien se le encontraron panfletos de Mancebos BCF, un colectivo de extrema izquierda vinculado a aficionados ultras del Burgos Club de Fútbol y al grupo Resaca Castellana, según explicaron fuentes de la investigación a la agencia Efe. Los alcaldes de Valladolid y Burgos, ambos del PP, han condenado los hechos. La regidora burgalesa, Cristina Ayala, ha tildado la acción de “delito de odio”. Decenas de personas se han concentrado al mediodía de este lunes ante el Ayuntamiento de Valladolid para condenar la agresión mortal. Dos representantes de la familia han lamentado lo sucedido con este joven “alegre, que no se metía en peleas” y han considerado “delito de odio” el violento ataque contra Sergio Delgado, que será enterrado en Valladolid en la mañana de este lunes.

“Él no estaba preparado para recibir ningún golpe, no se pudo defender”, insiste Ángel Tamayo. La muerte ha causado un gran impacto en Valladolid. La víctima estudió en el colegio San José, que se ha levantado conmocionado por el crimen. Al igual que en el entorno del joven, que ensalza su simpatía y nula querencia por meterse en problemas. El portavoz de la familia contesta desolado cuando se le pregunta qué se sabe: “Tenemos que tratar el tema con [el término de] presunto culpable, aunque nuestro amigo no es un presunto fallecido, sino que ha fallecido”, dice, antes de insistir en que la víctima no era violenta. “¡Él no era ultra de nada!”, remacha.

Según relata Tamayo, un miembro del grupo de amigos se iba a casar, con Delgado como testigo en la boda, y eligieron Burgos para la despedida de soltero. Era un buen destino: a una hora de coche de Valladolid y bien comunicada con Madrid, donde trabajaba el difunto en labores de marketing en una gran empresa. “Apenas habían empezado el fin de semana. Llegaron esa misma noche”, describe el representante de la familia. Eran aproximadamente las cinco de la madrugada cuando Sergio Delgado y otro amigo, ya solos porque los demás se habían replegado, se hallaban en la plaza de la Flora burgalesa, a espaldas de la catedral. Una céntrica zona de fiesta y bares.

La pareja de amigos se acercó a un grupo y les hizo alguna consulta, según el relato de Tamayo. Estos quisieron saber su procedencia y, en cuanto la supieron, el detenido supuestamente actuó: “En ese momento lo agrede… presuntamente”. Su acompañante dialogaba con otros burgaleses cuando, a su espalda, oyó un ruido sordo, el emitido por su amigo al desplomarse tras un “golpe en la cara que tuvo que ser bastante fatídico”. Delgado medía 1,94 metros y era de constitución fuerte, así que el atacante que lo derribó, según creen los allegados del vallisoletano, debía de ser “muy fuerte y con envergadura”.

“Era un tío genial, cariñoso…”, añade Tamayo, compungido. Como otro amigo del treintañero, aún asombrado por todo ante el carácter alegre y poco agresivo del fallecido: “No me imagino a Sergio en ningún conflicto”. Los intentos de explicar lo sucedido llevan a la rivalidad futbolística entre el Burgos CF y el Real Valladolid, pero ni siquiera la víctima era sospechosa en ese sentido: “Le gustaban los deportes y el fútbol, pero lo suyo era el baloncesto, jugaba muy bien”.

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En cambio, en poder del arrestado, de solo 23 años, la Policía encontró pasquines del Mancebos BCF, un ala extremista de izquierdas asociada al grupo Resaca Castellana, según han detallado fuentes de la investigación a la agencia Efe. Aunque este colectivo se ha desmarcado del suceso en las redes sociales: “Lamentamos los tristes acontecimientos y manifestamos no tener vinculación con tales actos ni con ninguna de las personas implicadas”. Al factor deportivo se une una rivalidad político-social desde hace décadas y acentuada en los últimos años en ciudades como Burgos y León, donde una amplia corriente social acusa a Valladolid de recibir beneficios, también con representantes políticos locales defendiendo esta idea con fines electoralistas.

Fuentes policiales confirman que el arrestado guarda relación con grupúsculos violentos que protagonizan ataques ocasionales. Fuentes del entorno del Burgos C. F. explican que esa “sección” pertenece a la grada de animación y “van de hooligans, son niñatos y gente problemática”. “La lían a veces y juegan a ser ultras”, destacan estas fuentes: “El 90% de la grada solo va a animar y luego hay cuatro manzanas podridas”. En enero, el Burgos recibió al Real Valladolid en casa y la Policía tuvo que custodiar a la hinchada visitante, mientras en un puente cercano, en una zona oscura, varios encapuchados insultaban, amenazaban y lanzaban objetos a los seguidores del Valladolid.

La reacción política ha unido a los ayuntamientos de las dos ciudades, gobernadas ambas por el PP, con un manifiesto común de repulsa. La burgalesa Cristina Ayala ha censurado el crimen, que ha calificado como “delito de odio”. Su homólogo Jesús Julio Carnero ha condenado la violencia y se ha mostrado “horrorizado”. El presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco (PP), ha suscrito el comunicado; y su vicepresidente, el burgalés Juan García-Gallardo (Vox), se ha posicionado así: “Resaca Castellana siempre ha sido un grupo de acomplejados y cobardes proetarras, que se han escudado en el fútbol para dar salida a sus frustraciones. No representan a Burgos. Tolerancia cero con esta gentuza”. Los investigadores han incidido en la “dificultad para identificar a los jóvenes implicados y de que estos recordasen con claridad los hechos”, dada la hora nocturna y porque muchos habían bebido alcohol.

La resolución de las pesquisas policiales deja a los padres, la hermana y la novia de Delgado, musita Tamayo, “esperando justicia”. Primero se les avisó de la muerte sin aludir a un posible homicidio, hasta que el sábado se lo anunciaron. El domingo a primera hora supieron de la detención. A las 12 del mediodía del lunes se convocó un minuto de silencio en la Plaza Mayor de Valladolid.

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Sobre la firma

Juan Navarro
Colaborador de EL PAÍS en Castilla y León, Asturias y Cantabria desde 2019. Aprendió en esRadio, La Moncloa, en comunicación corporativa, buscándose la vida y pisando calle. Graduado en Periodismo en la Universidad de Valladolid, máster en Periodismo Multimedia de la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo EL PAÍS.
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