Sánchez choca con Meloni por convocar la primera ministra italiana una reunión previa a la cumbre de la UE
El Gobierno español trasladó al italiano que no le parecía oportuna una cita paralela y Roma no le invitó
Tensión entre el presidente español, Pedro Sánchez, y su homóloga italiana, Giorgia Meloni, dos líderes con posiciones políticas antagónicas pero que hasta ahora trataban de entenderse en Europa. El Gobierno español ha trasladado su malestar ante el italiano por organizar una reunión previa con varios líderes europeos justo antes de la cumbre de la UE que se celebra este jueves en la campiña belga, en el castillo de Alden Biesen. Una cita orientada hacia analizar cómo relanzar la economía de la Unión.
La negociación se produjo entre sherpas, como se conocen los representantes encargados de los preparativos de las cumbres, según fuentes del Ejecutivo, en los días previos a la cumbre. Y cuando se empezó a fraguar la cita previa, también organizada por Alemania y Bélgica, España trasladó que no le parecía oportuno hacer encuentros previos dejando fuera a algunos países. A partir de ahí, Italia decidió no invitar a España, que estaba en contra de la cita. España no se quejó de que no había sido invitada pero sí de la convocatoria en sí de la cumbre.
Según fuentes del Ejecutivo, este tipo de reuniones previas, en las que no están los 27 Estados miembros que tienen que tomar las decisiones, minan los principios básicos de la UE y en lugar de acercar soluciones las alejan. El choque tampoco es de fondo, según fuentes del Gobierno, y no se ha elevado a los presidentes, se ha mantenido entre los equipos, pero el Ejecutivo español sí ha querido dejar claro ante el italiano que no comparte este formato previo.
Tampoco lo comparte el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, que comunicó a los organizadores de la reunión previa (la primera ministra Meloni, el canciller alemán, Friedrich Merz, y el primer ministro belga, Bart de Weber) que lo necesario para la UE es impulsar la agenda en un contexto unitario y, por tanto las reuniones del Consejo Europeo y no pequeños grupos, que pueden ser contraproducentes para este objetivo.
En el Gobierno italiano no ven ninguna tensión con el español. Fuentes de este Ejecutivo aseguran que Sánchez y la primera ministra Meloni han hablado de forma privada este miércoles en el marco de la reunión de líderes de la UE en el castillo de Alden Biesen, pero sostienen que el español no planteó a la italiana ninguna objeción por el hecho de no haber sido invitado a esa cita previa, que definen como “reunión de coordinación”. La tensión entre gobiernos, por tanto, no llegó a una discusión abierta entre líderes.
Aún así, el malestar del Ejecutivo español es evidente con este tipo de reuniones y así se lo hizo saber a la prensa. Todo en un momento especialmente sensible, cuando Sánchez está muy enfrentado a Donald Trump y algunos de sus satélites, como Elon Musk, mientras Meloni mantiene un contacto fluido con el presidente de EE UU y también con el hombre más rico del planeta y propietario de X. Sánchez tiene previsto acudir este sábado a la cumbre de seguridad en Múnich con un discurso de reivindicación europeísta y de autonomía estratégica frente a EE UU.

La reunión previa en Alden Biesen fue coorganizada por Italia, Alemania y Bélgica para inaugurar un grupo de trabajo informal dedicado a la competitividad europea, según fuentes italianas. En la cita participaron los líderes de esos tres países además de Austria, Bulgaria Chipre, Croacia, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Francia, Grecia, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Suecia y Hungría; también la Comisión Europea. Esto es, prácticamente todos los países relevantes salvo España.
El primer ministro belga ha asegurado que España, como el resto de países sí estaba invitada a la cita. De Weber ha reconocido, sin embargo, que la convocatoria se les ha ido en cierta manera de las manos, por su magnitud. “Normalmente estas reuniones previas son en unos pocos países, diez países, en esta fueron 19, un poco exagerado, parecía un poco una reunión previa”, ha dicho a preguntas de Telecinco. “Eso no es muy elegante para los demás, pero todo el mundo estaba al corriente”, ha añadido el primer ministro belga. “No queremos que se perciba que hay un gran grupo de países que quieren imponer su voluntad a otros países, como España, no es esa la intención”, ha añadido.
España, que sí ha acudido a la cumbre europea —que se organiza en formato “retiro”, solo para debatir y hacer lluvia de ideas y no para tomar decisiones— rechaza este tipo de encuentros previos y según fuentes del Gobierno ese es el motivo por el que Sánchez ha acabado quedando fuera de una fotografía en la que estaban prácticamente todos los líderes relevantes de la UE. No es la primera vez que sucede eso, porque el presidente ya ha quedado fuera de otras reuniones previas.
La reunión previa y la cumbre europea se enmarcan en un momento especialmente sensible para la Unión Europea, en medio de un contexto geopolítico global especialmente turbulento con el desorden mundial creado por el estadounidense Donald Trump y cuando Europa está tratando de relanzar su economía para tratar de competir con Estados Unidos y China, de las que hace tiempo se quedó muy atrás.
En la cita se trató de la culminación del mercado único, la simplificación regulatoria y la reducción de los precios de la energía; según fuentes del Ejecutivo italiano. También, sobre una “política comercial ambiciosa y pragmática”.
Los participantes han acordado reunirse de nuevo al margen del Consejo Europeo de marzo. Su objetivo, dicen fuentes europeas, es trabajar en objetivos “concretos y plazos precisos”. España discute el concepto en sí de la reunión previa, que considera divisiva, y por tanto es probable que tampoco sea invitada al próximo encuentro o decline acudir.

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