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El improbabilísimo accidente de coche de Walerico y Acindino en un pueblo de Valladolid

La onomástica evoluciona desde el santoral a las modas de series o películas y olvida nombres ahora vistos como raros o históricos, como el que llevaban esos dos hombres que no tienen casi tocayos

Ayuntamiento de Piñel de Abajo (Valladolid).
Ayuntamiento de Piñel de Abajo (Valladolid).Google Maps
Juan Navarro

Había una probabilidad entre un millón de que un Walerico y un Acindino viajaran juntos en un coche. Actualmente, en España hay solo 22 hombres llamados Acindino y seis bautizados como Walerico, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pues ambos compartían vehículo el martes 30 de enero en Piñel de Abajo (Valladolid, 150 habitantes) cuando el automóvil se salió de la vía, colisionó y se incendió, según escribió el periodista Agapito Ojosnegros en El Norte de Castilla. Allí falleció Walerico Burgoa, de 83 años, y resultó herido grave su amigo Acindino Escudero, también octogenario y aún hospitalizado, más de un mes después. En España hay 23.452.333 hombres y entre ellos, con cada generación, hay menos nombres de aquellos considerados raros, históricos o antiguos. La onomástica evoluciona conforme a modas y deja atrás la inspiración del santoral o de reyes míticos en favor de personajes televisivos o famosos. Por separado, esos dos nombres ya se consideran en peligro de extinción. Que dos personas que los llevaran fueran juntas es aún más improbable. Y ahora, lamentablemente, lo será un poco más.

Los estudios sobre el padrón del INE permiten comprobar la frecuencia de los nombres, su popularidad según provincia y la edad media de los poseedores. Solo 22 españoles responden a Acindino, con un promedio de 82,8 años. San Acindino fue un mártir cristiano fallecido en el año 330 tras apresarlo las tropas de Sapor II de Persia junto a San Pegasio y no renunciar a su fe, por lo que fue honrado. Además, dio nombre al que fuese alcalde de Torre de Esgueva (62 habitantes), donde sigue siendo concejal. El INE sufre más para tener datos de los homónimos de Walerico. “No existen habitantes con el nombre consultado o su frecuencia es inferior a 20 para el total nacional (o cinco para la provincia seleccionada)”, afirma la institución al buscar este nombre, procedente de San Walarico, obispo de Amiens en el siglo VIII. Tras una búsqueda más exhaustiva, llegamos al número exacto: a finales de 2022 había siete Walericos en España. Hoy ya quedan seis personas que llevan ese nombre de origen germánico, que tiene un significado prestigioso: Wal significa “campo de batalla” y Ric “poderoso”.

La progresiva desaparición de esos y otros nombres históricos, pero de escasa popularidad actual, se corresponde a los gustos y las modas, explican los expertos en la materia. Roberto Faure, autor del Diccionario de nombres propios, elude romanticismos por la pérdida de esos categóricos y rimbombantes nombres: “No significa que se esté empobreciendo la onomástica, sino que cambia de modas”. “Antes había la costumbre, sobre todo en Castilla, de poner al niño el nombre del santo del día. Antes santo y cumpleaños era casi siempre el cumpleaños. Si coges el santoral católico de cualquier día, hay siete u ocho santos”, añade. La visita frecuente a zonas rurales ratifica esa tendencia, pues los lugareños, en su mayoría ancianos, comparten esas onomásticas poco comunes entre las nuevas generaciones.

Pasa lo mismo al repasar las fotografías en blanco y negro de aquellos escolares hoy jubilados, caras infantiles y muchos de ellos con nombres prácticamente imposibles de encontrar en un colegio moderno. Aquel 30 de enero se celebraba la onomástica de Santa Jacinta de Mariscotti, Aldegunda, Armentario de Pavia, Barsimeo, Batilda de Ascania, David Galván, Lesmes, Martina, Matías de Jerusalén y Muciano María Viaux, casi ninguno de ellos al alza en los padrones.

Las tablas del INE decretan que apenas quedan 22 Afrodisia, de edad media de 85 años, con más abundancia de Belisario, 409 con 66,6 años. Las estadísticas dejan al optimismo del usuario pensar si de verdad ya no queda ninguna Canuta ni Prepedigna o si han desaparecido los Eutiquio o Frumencio. O que Gumersinda, Serviliana o Domicia estén ya prácticamente extintos. Quizá,, aún queden menos de 20 españoles así bautizados repartidos por la geografía española, asombrados asimismo por la proliferación de estos tiempos con Shakira o Neymar, por ejemplo, y diciendo: “¡Qué nombres más raros!”.

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“Ahora ponemos nombres por personajes famosos, actores de cine, cantantes… También se recurre a nombres regionales como vascos o de origen gallego o vasco, que se han difundido mucho”, describe Faure, y recuerda que los personajes famosos pueden recuperar nombres en peligro de extinción, como el repunte vivido por el medieval Leonor desde que Felipe VI y Letizia lo eligieron para una de sus hijas. Así, hubo muchos Juan Carlos tras el nombramiento del rey emérito y David se multiplicó cuando Bisbal y Bustamante canturreaban en la televisión, al igual que Pamela creció entre las niñas por la serie Dallas y en la década de los ochenta Kevin o Christian irrumpieron en España. En cambio, hace unos años se divulgó en redes sociales que ya no había ninguna mujer llamada Urraca, nombre otrora poderoso y reina en León hace un milenio: “Los nombres no desaparecen, pero dejan de usarse”.

Hermógenes Perdiguero, profesor en la Universidad de Burgos e hispanista del Instituto Cervantes, tiene 452 españoles tocayos, de 66,8 años de media. “Más que nombres raros, son poco frecuentes”, matiza el autor de varios ensayos sobre onomástica. “Urraca suena un poco feo y ya no hay, pero se ha puesto de moda Unai aunque en euskera significa pastor de vacas y a algunos padres cuando se enteran no les gusta tanto”, comenta Perdiguero, aludiendo a ejemplos como los procedentes de la naturaleza, muy usados para mujeres como Nieve, Marina o Clara. La irrupción de las telenovelas venezolanas hace un par de décadas, apunta, propició un crecimiento de los nombres compuestos masculinos y femeninos: “Esto es así y va por modas”. Los casos de Walerico y Acindino, admite, resultan complicados hoy en día, pero todo depende del matiz, como en el caso de Fermín, impulsado también por el patrón de Pamplona y sus famosísimos festejos. Fermín, con casi 15.000 españoles así bautizados, proviene del denostado Firmo, con apenas 34 representantes y 70,4 años de media.

Una ocasional vía para mantener nombres inusuales supone el paso de padres a hijos, pero Walerico Burgoa, agricultor retirado que vivía en Fombellida (180 habitantes), no tenía descendencia, así que con él se pierde ese nombre sin que el INE sepa determinar si hay más y dónde están en todo el país. Con Acindino, mejorándose en el hospital, quedan todavía otros 21.

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Sobre la firma

Juan Navarro
Colaborador de EL PAÍS en Castilla y León, Asturias y Cantabria desde 2019. Aprendió en esRadio, La Moncloa, en comunicación corporativa, buscándose la vida y pisando calle. Graduado en Periodismo en la Universidad de Valladolid, máster en Periodismo Multimedia de la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo EL PAÍS.
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