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El horno árabe que despierta de su letargo

La alfarería Melchor Tito de Úbeda y Factum Arte recuperan una tradición ancestral con un enfoque contemporáneo que abre una nueva era en este oficio milenario

Alfarería Melchor Tito de Úbeda
Melchor Tito, exponente de la alfarería tradicional de Úbeda, recorre el interior de su horno árabe.Jose Manuel Pedrosa

Las manos rugosas de Melchor Tito delatan toda una vida entre el barro y la arcilla como exponente de la mejor alfarería tradicional de Úbeda (Jaén). A sus 82 años, Tito, hijo y padre de maestros alfareros, ha recobrado la ilusión por este oficio milenario gracias la reactivación del horno árabe del alfar familiar. “Creía que nunca más iba a ver este horno repleto de piezas para su cocción, ha sido algo emocionante, sobre todo ver a mi nieta con tanta ilusión siguiendo el proceso de cocción de las piezas”, explica el mayor de esta saga de artesanos ubetenses.

El horno llevaba casi dos décadas adormecido porque las nuevas demandas de los mercados ya no lo hacían competitivo, pero un proyecto en colaboración con la Fundación Factum Arte no solo lo ha despertado, sino que ha alimentado las expectativas en este sector artesanal que mira hacia el futuro sin perder de vista sus raíces.

Fue el pasado 29 de septiembre, aprovechando la luna llena del final del verano, cuando el horno árabe recobró toda la vida dando forma de manera conjunta a más de 5.000 piezas cerámicas en un proceso de cocción que se prolongó durante 36 horas, con temperaturas por encima de los 1.000 grados y consumiendo en su combustión 6.000 kilos de orujo (proveniente de los huesos de aceituna) y 4.000 de leña.

“El resultado es esa maravillosa imperfección que se ve en la mayoría de las piezas, piezas con carácter y que son únicas”, comenta Melchor Tito, de 47 años, que ahora gestiona junto a su padre el taller familiar del barrio de los alfareros de Úbeda.

La alfarería forma parte de la cotidianeidad en la península Ibérica desde hace 8.000 años. En Úbeda, poco después de la conquista cristiana en 1233, existen documentos que hablan de los trabajos de tejeros y olleros, los que hacen tejas y ollas. Con el horno árabe, los alfareros locales vuelven a trabajar el barro como se hacía hace más de 300 años, aunque con una nueva filosofía. “El enfoque no es el tradicionalista, el leitmotiv de esta iniciativa es hacer piezas más contemporáneas que nunca, pero basándonos en los principios más esenciales”, aclara Melchor Tito, hijo.

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Melchor Tito hijo elabora una pieza en el torno de su taller en Úbeda, Jaén.
Melchor Tito hijo elabora una pieza en el torno de su taller en Úbeda, Jaén. Jose Manuel Pedrosa

Se trata de un proceso artesanal tan exigente en su concepción como gratificante en su resultado final. El combustible se va añadiendo poco a poco y, durante horas, en la parte inferior del horno (llamada poza, cárcavo o caldera) hasta que cada centímetro de la cámara superior, donde están las piezas, alcanza la temperatura adecuada, superior a los mil grados centígrados. Se trata de un trabajo que hay que hacer lenta y progresivamente para evitar que una subida brusca dañe irremediablemente el barro.

Y, tras un exhausto pero apasionante proceso de cocción, donde las piezas son previamente moldeadas, enasadas, raídas, caladas, bañadas y decoradas, el resultado final es el de creaciones únicas, irrepetibles, marcadas por las manos y las maneras de hacer de los alfareros, pero también por el proceso que tiene lugar dentro del horno.

Esta nueva era que parece abrirse en el mundo de la alfarería de Úbeda tiene mucho que ver con el empeño de las fundaciones Huerta de San Antonio y Factum Arte por dar un salto hacia la innovación. “Estamos ante un proyecto mágico de transformación de materiales y del conocimiento de la familia Tito, algo con un gran valor patrimonial y una gran tradición que ahora traemos al presente”, indica Adam Lowe, responsable en España de Factum Arte, la fundación que trabaja en la catalogación de las piezas nacidas en el horno de Melchor Tito como paso previo al inicio de un periplo expositivo por diferentes foros de arte y ciudades del mundo.

Adam Lowe, responsable en España de Factum Arte, en el taller del alfarero Melchor Tito.
Adam Lowe, responsable en España de Factum Arte, en el taller del alfarero Melchor Tito.Jose Manuel Pedrosa

Lowe habla convencido de estas piezas como referentes de la alfarería contemporánea, algo que quieren plasmar también en un documental. Un enfoque interpretativo del alfar ubetense similar al que Factum Arte ha llevado a cabo recientemente en la cámara funeraria de Tutankamón o en otras intervenciones anteriores en museos como el Louvre, British Museum, Museo del Prado o Supreme Council of Antiquities en Egipto.

El experto en patrimonio Marcelino Sánchez, que fue alcalde de Úbeda y director general de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía, es otro de los que se ha implicado en este proyecto convencido de su éxito: “En Úbeda se mantienen las alfarerías porque han sido capaces de innovar y adaptarse a los nuevos mercados. Este proyecto lo que hace es que innova yendo hacia atrás, trayendo al presente las técnicas, las formas, la manera de producir en el horno, y colocando en la contemporaneidad piezas únicas”.

Es tal la ilusión que se ha generado en la alfarería ubetense que ya cuentan los días para una segunda cocción en el mítico horno árabe. “Es cierto que al principio nos dio algo de vértigo, pero ahora ya soñamos con el segundo horno”, concluye el hijo de Melchor Tito.

Úbeda es el buque insignia de la alfarería de la provincia de Jaén, que este mismo año ha sido declarada por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural (BIC) con la tipología de Actividad de Interés Etnológico. La catalogación se extiende a otros cinco municipios, Alcalá la Real, Andújar, Arjonilla, Baeza y Bailén, donde se sigue practicando la cultura milenaria de trabajar el barro.

“Queremos dar visibilidad a una actividad económica que sigue singularizando a esta tierra; los alfareros son guardianes de nuestra historia y ahora los protegemos, garantizando que la actividad del alfar perdure en el tiempo, que leguemos este presente a generaciones futuras y dándole un valor añadido”, ha señalado el delegado del Gobierno andaluz en Jaén, Jesús Estrella.

La alfarería es un sector floreciente en toda Andalucía, una de las comunidades con mayor número de artesanos y talleres de España, con casi 7.000 empresas (más del 18% del conjunto del país) y que proporciona trabajo a unas 20.000 personas, que suponen en torno al 19% de todo el empleo del sector a nivel nacional. Dentro del Plan Integral para el Fomento de la Artesanía, la Junta de Andalucía ha puesto en marcha el proyecto Artesanía con A de Andalucía para la mejora del sector a través del aumento de la eficiencia de las empresas de artesanía, la cooperación y asociacionismo y el aumento de la información y la investigación en el sector.

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