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Moreno se abraza al andalucismo y deja a la izquierda descolocada

La Junta celebra por primera vez en 45 años el día de la bandera y el PSOE alerta contra “la invención” de la historia de la autonomía

El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (en el centro), la poeta Rosa Díaz y el fundador del partido Andalucista Alejandro Rojas-Marcos, durante el izado de la bandera celebrado este domingo en el Palacio de San Telmo en Sevilla con motivo del primer Día de la Bandera de Andalucía.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno (en el centro), la poeta Rosa Díaz y el fundador del partido Andalucista Alejandro Rojas-Marcos, durante el izado de la bandera celebrado este domingo en el Palacio de San Telmo en Sevilla con motivo del primer Día de la Bandera de Andalucía.Jose Manuel Vidal (EFE)
Lourdes Lucio

El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, se sabe tan bien el manual de funcionamiento que permitió al PSOE andaluz gobernar durante casi 37 años seguidos en la comunidad más poblada de España que ha elegido el único huequito que quedaba libre para intentar revertir la ausencia y rechazo de la derecha al proceso autonómico andaluz en sus inicios: conmemorar por todo lo alto las manifestaciones masivas del 4 de diciembre de 1977 como el Día de la Bandera de Andalucía.

El Gobierno autónomo aprobó el 8 de noviembre un decreto fijando la celebración, una idea que partió del fundador del Partido Andalucista (PA), Alejandro Rojas-Marcos. El pasado 16 de octubre este compartió con Moreno la presentación de un libro sobre el PA y por sorpresa le planteó la idea. Moreno la compró de inmediato.

Y hoy, 45 años después de esas manifestaciones que fueron el germen del acceso a la autonomía plena, la bandera ideada por Blas Infante ha lucido en todos los balcones del palacio de San Telmo, en un acto institucional en el que Moreno ha instado a “renovar y fortalecer el andalucismo para defender siempre y por delante de todo” a Andalucía. Ha citado unas palabras de Joaquín Sabina, hijo predilecto de Andalucía y referente de la izquierda, aunque menos desde que día atrás dijera que “ya no es tan de izquierdas”.

También se ha comprometido a mantener el nombre de Manuel José García Caparrós en “un lugar destacado en la crónica democrática de Andalucía”. Moreno aludía al sindicalista de CC OO de 18 años y trabajador de Cervezas Victoria muerto de un disparo de una pistola de un cabo de la Policía Nacional en la manifestación celebrada en Málaga. Fue “asesinado el 4 de diciembre de 1977″, dijo Moreno. El PP siempre se había resistido a usar esta palabra. Hace dos semanas apoyó en el Parlamento una propuesta de Teresa Rodríguez (Adelante Andalucía) para desclasificar las actas de la comisión de investigación del Congreso sobre este caso.

No es la primera vez que el también presidente del PP andaluz muestra este perfil –”desde que soy presidente soy un activista andalucista, es mi obligación”, dijo a EL PAÍS en una entrevista-, pero nunca se había abrazado con tanta fuerza a una manera de ser y estar en la política andaluza. Son los mismos mimbres, aunque el más poderoso fue la defensa del Estado del Bienestar, que utilizó el PSOE para ensanchar su base electoral y casi mimetizarse con el paisaje durante casi cuatro décadas.

Al acto oficial acudieron representantes de todos los partidos salvo Vox, pero el protagonismo casi absoluto lo tuvo Rojas-Marcos, sentado a la izquierda del presidente andaluz en el Salón de los Espejos y en un lugar preferente en el izado de la bandera en los jardines de San Telmo. Ambos se asomaron al balcón principal de la fachada barroca del edificio en un acto que fue retransmitido en directo por Canal Sur. El andalucista nunca fue un personaje querido por el PSOE, ni siquiera en los ocho años que gobernó el PA en coalición con el PSOE (1996-2004) en la Junta. Los socialistas lo acusan de “traicionar” a Andalucía por pactar con el Gobierno de UCD, presidido por Adolfo Suárez, una salida al embrollo que se produjo tras el referéndum de acceso a la autonomía el 28 de febrero de 1980, día oficial de Andalucía.

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Los socialistas, con Rafael Escuredo al frente, capitalizaron el 28F que supuso el fin de la UCD y el ocaso del PA. En las primeras elecciones autonómicas de 1982, el PSOE sacó 66 diputados; el PA, tres. El 4 de diciembre siempre ha sido una efeméride recordada por los andalucistas y las formaciones a la izquierda del PSOE como el Partido Comunista e Izquierda Unida, o ahora Podemos, que ayer volvieron a salir por las calles de Sevilla celebrando lo que ellos consideran el Día Nacional de Andalucía. Los socialistas siempre han situado el 4D en un escalón inferior. La primera vez que este partido lo conmemoró fue hace cinco años.

Lejos de los salones de San Telmo, el PSOE organizó este domingo la primera entrega de premios 4 de diciembre de su fundación Andalucía, Socialismo y Democracia que preside Escuredo. Y allí se escucharon las réplicas a los discursos oficiales. Habló el primer presidente electo de la Junta: “Hay que recordar a estos que no se puede dulcificar el relato, porque la historia está escrita y es irreversible”; “hay quien entiende que el andalucismo es la expresión de una estética”; “algunos han llegado tarde a la autonomía, pero nunca es tarde si la dicha es buena”; “la bandera, el escudo y el himno es de todos y el único padre de la patria andaluza es Blas Infante, conviene decirlo porque a algunos se les olvida”. Pero, sobre todo, Escuredo instó al secretario general de su partido, Juan Espadas, a “velar para que nadie cambie, modifique o se invente la historia” para evitar “ser borrados”.

La queja de que el PP está reescribiendo la historia de la autonomía andaluza desde que tras las elecciones de 2018 gobierna en Andalucía se oye con mucha frecuencia en el PSOE andaluz, pero hasta ahora han sido muy pocas las voces que han salido a expresarla. El PP, por ejemplo, proclama que el exministro ucedista Manuel Clavero Arévalo es “el padre de la autonomía moderna” o que, como se escuchó en San Telmo, en las manifestaciones masivas del 4 de diciembre “no había ideología”. Y aquí la voz que sonó más rotunda fue la del periodista Iñaki Gabilondo, uno de los premiados junto con los sindicatos UGT y COOO, la Asociación de Mujeres en Zona de Conflicto y el catedrático de Derecho del Trabajo Miguel Rodríguez Piñero. “¿Cómo que no había ideologías? Lo que no hubo es partidismo ni combate de siglas, pero la recuperación de la dignidad y la búsqueda de la justicia… ¡Claro que tenía ideología!”.

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