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Las tres voces disonantes del Gobierno no quieren la ruptura

IU y Podemos se ven más capaces de influir desde dentro que desde fuera de la coalición

De izquierda a derecha, las ministras Yolanda Díaz, María Jesús Montero e Irene Montero, en octubre de 2020.
De izquierda a derecha, las ministras Yolanda Díaz, María Jesús Montero e Irene Montero, en octubre de 2020.Andrea Comas (Europa Press)

Tres partidos dentro del Gobierno de coalición (PSOE, IU, Podemos) dan como resultado tres voces, con el complemento de la voz catalana, representada por En Comú Podem, y una vicepresidenta con perfil propio. Cada día surgen discrepancias de alto contenido, pero las probabilidades de ruptura del Gobierno son prácticamente nulas. Pedro Sánchez se esforzará por la buena marcha de su gabinete, sin desaires ni provocaciones, pero no cederá en lo que crea que se aleja de su proyecto. Unidas Podemos, por su lado, acumula argumentos para cuando llegue la hora de la disputa electoral con el PSOE. La comunicación permanente entre Pedro Sánchez y Yolanda Díaz amortigua las consecuencias de los encontronazos. Así es hasta ahora, aunque, entretanto, Podemos reaviva los avisos a Díaz de que un líder sin partido no llegará lejos.

Unos y otros se necesitan. Las grandes decisiones que Sánchez quiere tomar no serán cuestionadas y toda su atención se centrará en promover debates, dentro y fuera de España, que se traduzcan en medidas que beneficien al país en medio de una crisis de consecuencias impredecibles. Pero las visiones de las dos partes se han vuelto a distanciar. El enojo en Unidas Podemos por el bloqueo en leyes como la de Vivienda, mordaza y trans es superlativo, y hará frente a los socialistas por el no de estos a crear una comisión de investigación sobre la tragedia de la valla de Melilla. Los socialistas se aferran a que todo fue correcto; no hubo nada irregular. El visionado de las imágenes que divulgó la BBC abrió una grieta en el Gobierno de coalición. El portavoz de En Comú Podem, Jaume Asens, exigió de inmediato una comisión de investigación, pero no muchas horas después señaló que, a pesar de esta honda discrepancia, había muchos más puntos de unión que de desacuerdo. Así están las cosas.

El de Presupuestos es uno de los proyectos que les unen; la probable subida del Salario Mínimo Interprofesional (quizá dos veces más hasta el final de la legislatura), junto a medidas económicas de calado y el mantenimiento del diálogo social son puntales que unen al Gobierno. Desde este se asegura que la interlocución con la CEOE se mantiene abierta del todo, a través de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, a pesar de que no puedan anunciarse grandes acuerdos.

La convocatoria CC OO y UGT del pasado día 3 contra la patronal no ha afectado al diálogo con el Gobierno. Esta protesta tiene una singularidad: no se recuerda una convocatoria de los sindicatos específicamente contra ellos, ya que todas han sido contra los Gobiernos, de todos los signos. La subida salarial es esencial para evitar la conflictividad social que, además, mitiga el riesgo de recesión, según versión sindical

Hay mucho que hacer como para romper y hoy, como hace un año y como hace dos, cuando los incendios se producían en la coalición, hay sumo interés en apagarlos. En la primera etapa, los jefes de bomberos fueron Pedro Sánchez y Pablo Iglesias; desde la salida de este último, el rol lo desempeña Yolanda Díaz.

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En sectores del PSOE, la ruptura con Podemos no causa especial inquietud. Podemos lo sabe. Más aún cuando la línea de ataque del PP a Sánchez se sustenta en la naturaleza ideológica de Podemos y de los socios externos. Las diferencias entre los socios en leyes de gran simbolismo no afectan por igual al potencial electorado socialista, según visión fría de interlocutores de este último partido. Sin conclusiones categóricas, lo cierto es que el PSOE sigue un camino ascendente, aunque muy lento, en tanto que Unidas Podemos decrece aunque tampoco de forma llamativa, según el estudio de 40dB. para EL PAÍS y LA SER.

La ley de Vivienda sí toca a electores que se disputan los partidos de la izquierda. Si no hay un acuerdo, que ahora mismo ni se vislumbra, Unidas Podemos se reivindicará como el único defensor de topar los precios de los alquileres. Sánchez no ha dudado en aminorar la celeridad con la que iba la ley Trans. En buena medida atiende el contenido que salió del Ministerio de Igualdad que dirige Irene Montero, pero le han convencido desde sus filas de que hay que aquilatar las garantías jurídicas. Otro tanto ocurre con la ley de Seguridad Ciudadana, o ley mordaza, para indignación de Podemos y los socios de la izquierda del arco parlamentario. En el Gobierno no se comprometen a adelantar plazos, lo que arroja dudas sobre su aprobación ante de la disolución de las Cortes.

No se dejará aparcado ningún asunto de los que está empeñado Sánchez, casi todos relacionados con la economía. En el Gobierno se mantiene con mayúsculas el vocablo incertidumbre. Sánchez no alentará la gresca con Podemos, pero no se alejará de sus ambiciosos planes. En el PSOE mantienen que si hay ruptura será Podemos quien rompa. Aunque Pablo Iglesias reivindique a su partido frente “a la izquierda domesticada”, la conveniencia de estar en el Gobierno la hizo ayer implícita la ministra de Igualdad, también para resaltar la utilidad de Podemos. “Nosotras conseguimos lo que queremos”. Sí, desde el Consejo de Ministros.

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Sobre la firma

Anabel Díez

Es informadora política y parlamentaria en EL PAÍS desde hace tres décadas, con un paso previo en Radio El País. Es premio Carandell y Josefina Carabias a la cronista parlamentaria que otorgan el Senado y el Congreso, respectivamente. Es presidenta de Asociación de Periodistas Parlamentarios (APP).

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