La casadista Ana Beltrán da un paso a un lado y facilita a Feijóo la renovación en el PP de Navarra

La ex ‘número tres’ de Pablo Casado renuncia a presentarse a la reelección como baronesa navarra. La dirección quería un relevo, pero aún tiene que encontrar a su nueva apuesta

Ana Beltrán, con Pablo Casado en su etapa de vicesecretaria de Organización del PP.
Ana Beltrán, con Pablo Casado en su etapa de vicesecretaria de Organización del PP.Villar López

Los afines a Pablo Casado se hacen a un lado sin ruido. La traumática salida del exlíder del PP, defenestrado por un pacto de los barones el pasado mes de marzo, dejó a pocos de sus fieles en el partido. La mayoría le traicionaron y otros, como Pablo Montesinos, abandonaron la política. Pero aún queda un grupo reducido de casadistas en el PP, y su encaje en la nueva etapa será clave para que no se desaten turbulencias internas. Una de ellas es Ana Beltrán, exvicesecretaria de Organización, diputada nacional y líder del PP en Navarra. La que fue número tres de Casado ha decidido echarse a un lado en Navarra y no presentarse a la reelección como presidenta del partido, según han confirmado fuentes de su entorno a EL PAÍS. Beltrán facilita a Alberto Núñez Feijóo la renovación en esa plaza, donde la dirección quería un relevo. La cúpula tiene todavía que decidir su nueva apuesta en un territorio que es un polvorín para Feijóo, donde la marca Navarra Suma hace aguas por la ruptura interna en UPN.

Beltrán comunicó antes de las vacaciones de verano a la nueva dirección de Feijóo su intención de no presentarse a la reelección en Navarra por motivos personales, ya que se instaló con su familia en Madrid cuando asumió las responsabilidades con Casado. Pero su decisión no había trascendido hasta ahora, y es relevante porque deja el camino expedito a Feijóo para que propicie el relevo en Navarra que, según las fuentes consultadas en la dirección, el líder del PP también pretendía. Beltrán tiene pendiente una conversación ahora con la cúpula para organizar su marcha y opinar en su relevo. El PP tiene apenas cinco cargos públicos retribuidos en Navarra, contando con ella, así que en la sucesión no hay muchas opciones. El propósito de la diputada es colaborar en que sea posible una lista de unidad en Navarra para evitar las tensiones internas.

A pesar del paso a un lado de Beltrán, Navarra es un territorio complicado para Feijóo. El PP se presentó en coalición con UPN y Ciudadanos bajo la marca Navarra Suma en las elecciones generales de abril y noviembre de 2019, en las elecciones al Parlamento de Navarra y en las municipales de 2019. Pero ahora esa marca es pasado, en gran parte por la intención del Partido Popular. Feijóo quiere recuperar el protagonismo de las siglas del PP en todo el país porque considera que partido se ha recuperado con su llegada y tiene más opciones electorales con su marca que con ninguna otra, según las fuentes consultadas en el partido. A la vez, el propósito es agrupar a todo el centroderecha en torno al PP, lo que implica alcanzar algún tipo de acuerdo con UPN en Navarra. Pero esa formación ha saltado por los aires con la expulsión de los diputados Sergio Sayas y Carlos García Adanero, que votaron en contra de la reforma laboral a pesar de las directrices de su dirección. Y por allí siguen los restos de Ciudadanos, la tercera pata de aquella alianza. El PP no tiene fácil poner orden en ese embrollo.

El curso empieza para Feijóo con varios asuntos territoriales sin resolver. El líder del PP debe aún solucionar el rompecabezas interno en varias plazas. Tiene problemas en tres: además de Navarra, en Asturias y La Rioja, sin contar con Cataluña y País Vasco, donde dispone de algo más de tiempo porque no tienen por qué celebrar elecciones autonómicas en mayo del año que viene. El vicesecretario de Organización, Miguel Tellado, lleva ya varios meses viajando por todo el país para tratar de apagar todos los fuegos.

La herida interna por la salida de Casado es otro de los frentes abiertos. El episodio del pacto del Poder Judicial desvelado por EL PAÍS a mediados de agosto despertó por primera vez tensiones entre las dos cúpulas, con el exsecretario general, Teodoro García Egea, en la picota por haber firmado un acuerdo secreto con el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños. García Egea, Ana Beltrán y Antonio González Terol son los casadistas más destacados que siguen en el partido sin haber cambiado de bando en la crisis interna que descabalgó a Casado. Los tres quieren seguir en política.

Beltrán da un paso a un lado en Navarra, pero le gustaría seguir en el PP. Afiliada hace diez años, su carrera en el partido ha sido corta pero fulgurante. Casado se fijó en ella porque recibió en 2008 el premio de empresaria del año en Navarra, y la promocionó a la cúpula del partido. En Navarra, Beltrán llevó escolta varios años por pertenecer al PP. Ahora Feijóo debe decidir si puede seguir haciendo carrera en el PP o si prescinde de sus servicios. La diputada está marcada por el paseíllo que señaló a los escasos tres fieles de Casado: se levantó tras él cuando este abandonó el Hemiciclo en la sesión de control de febrero de 2020, mientras todos sus apoyos internos se desmoronaban.

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Sobre la firma

Elsa García de Blas

Periodista política. Cubre la información del PP después de haber seguido los pasos de tres partidos (el PSOE, Unidas Podemos y Cs). La mayor parte de su carrera la ha desarrollado en EL PAÍS y la SER. Es licenciada en Derecho y en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid y máster en periodismo de EL PAÍS. Colabora como analista en TVE.

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