El presidente de Vox en Granada dimite después de que la justicia anulase las primarias que lo auparon

Manuel Martín, dueño de la casa en la que se empadronó Macarena Olona para concurrir a las elecciones andaluzas, se considera deslegitimado tras la resolución que condena a su partido

De derecha a izquierda, el presidente de Vox, Santiago Abascal; el presidente del partido en Granada, Manuel Martín; y José Antonio Ortega Lara, durante el acto público celebrado en noviembre de 2019 en la ciudad andaluza.
De derecha a izquierda, el presidente de Vox, Santiago Abascal; el presidente del partido en Granada, Manuel Martín; y José Antonio Ortega Lara, durante el acto público celebrado en noviembre de 2019 en la ciudad andaluza.Pepe Torres (EFE)

Manuel Martín, el presidente de Vox en Granada y conocido por ser el dueño de la casa en la que se empadronó Macarena Olona para concurrir a las pasadas elecciones andaluzas, ha presentado la dimisión de su cargo. Su renuncia llega una semana después de que una jueza anulara las primarias que su partido celebró en esa provincia, alegando que el sistema había sido “opaco, poco transparente y, en definitiva, poco fiable e incluso susceptible de manipulación”.

“Me veo deslegitimado en tanto en cuanto el partido ha sido sancionado por unas primarias que no se pueden repetir, porque se decidió que ya no se convocaría este proceso”, ha explicado Martín. Él recalca que no participó de las irregularidades que señala la jueza en su sentencia dictada el pasado 15 de julio, pero que sí ha resultado beneficiado de ese proceso. “Es lógico que yo no represente al partido cuando hay una sombra de duda, que no es una duda, es una resolución judicial”, sostiene.

Martín asegura que ha transmitido su decisión a través de WhatsApp a los responsables de la organización territorial, cuyas competencias ostenta Javier Ortega Smith, y que ahora será una gestora la que asuma la dirección del partido en la provincia hasta que se designe a su sucesor. El ya expresidente de Vox en la provincia de Granada seguirá ejerciendo su cargo como edil en el Ayuntamiento de Salobreña.

Martín concurrió a las primarias de su partido en 2020 con el aval de la dirección nacional, que lo había designado como presidente de la gestora nombrada en 2019. Concurrió con Ignacio Pozo. Durante ese proceso, el Comité Electoral de Vox dictaminó que su lista no tenía los avales necesarios para concurrir, cuando realmente la sobrepasaba, pero el órgano de gestión jamás le trasladó el número real de avales recibidos, ni los anulados, ni le ofreció ninguna explicación. A esa falta de transparencia alude la jueza para anular las elecciones internas y condenar a la formación ultra a abonar 72.000 a los tres afiliados que denunciaron el proceso.

Poco dado a la exposición pública, Martín no ha salido del foco mediático en los últimos meses. Su nombre empezó a conocerse más allá de Granada cuando trascendió que la candidata de Vox a las elecciones andaluzas, Macarena Olona, se había empadronado en su vivienda de Salobreña, pese a no tener ningún arraigo conocido en esa localidad costera, tal y como el propio Martín reconoció.

Zanjada esa polémica, la sentencia en contra del proceso de primarias en el que fue elegido ha vuelto a poner su nombre en la diana, y, Marín, conocido empresario de su zona, ha decidido apartarse. “Afortunadamente, yo no vivo de la política y esto es demasiada exposición pública”, ha reconocido.

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Su dimisión es un punto y seguido en el caos que acompaña a la formación de Vox en esta provincia desde antes incluso de que el partido consiguiera representación parlamentaria en la comunidad, en diciembre de 2018. En junio de aquel año, el presidente provincial, Ignacio Nogueras, dimitió tras querellarse contra él un cliente. Lo sucedió Julio Vao, hasta marzo de 2019, cuando desde Madrid se lo cesó por redes por su condena por un delito de estafa, y colocó en su lugar, sin comunicárselo oficialmente a la militancia, a Francisco José Ocaña. Al poco, fue designado Martín, por aquel entonces manos derecha de Santiago Abascal.

“La militancia está cada vez más descontenta y se siente estafada y ninguneada”, explica a EL PAÍS Ignacio Pozo, el candidato que perdió en el proceso de primarias anulado por la jueza y quien insiste en lo difícil que es enfrentarse a una “organización tan hermética como Vox”. Pozo achaca a ese desencanto parte de los malos resultados cosechados por su formación en las últimas elecciones andaluzas. “El partido cada vez es noticia por cosas que no tienen que ver con sus ideas, sino con la organización y eso ha provocado que se vayan muchos afiliados”, señala.

Sobre la firma

Eva Saiz

Redactora jefa en Andalucía. Ha desarrollado su carrera profesional en el diario como responsable de la edición impresa y de contenidos y producción digital. Formó parte de la corresponsalía en Washington y ha estado en las secciones de España y Deportes. Licenciada en Derecho por Universidad Pontificia Comillas ICAI- ICADE y Máster de EL PAÍS.

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