TRÁFICO

España ha reducido la mortalidad en accidentes de tráfico un 80% en los últimos 30 años

El número de fallecidos en accidentes de tráfico es el cuarto más bajo de toda la Unión Europea

Accidente de tráfico en O Porriño, en Pontevedra, el pasado 14 de abril.
Accidente de tráfico en O Porriño, en Pontevedra, el pasado 14 de abril.SXENICK / EFE

España ha reducido un 80% la mortalidad vial en los últimos 30 años, y ha pasado de 9.344 muertos al año en 1989 a los 1.755 de 2019. Es una de las conclusiones que se extraen del libro Del infinito al cero. Así lo hicimos, presentado este miércoles por Fundación MAPFRE y que explica, a través de los testimonios de más de 50 expertos, las claves del éxito de España en la reducción de los accidentes de tráfico durante las últimas tres décadas. El libro destaca, además, que en el año 2020 España se convirtió en el cuarto país de la Unión Europea con una menor tasa de fallecidos en este tipo de siniestros, solo por detrás de Suecia, Malta y Dinamarca.

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Las comunidades autónomas que más han reducido la siniestralidad vial en los últimos 30 años son Asturias, en un 88%; Castilla La Mancha y Castilla y León, 87%; Cantabria, 84%; País Vasco, 83%; y Galicia, 82%. Los más de 50 expertos que han colaborado en el libro —entre los que se encuentran directores generales de tráfico, expertos europeos, investigadores y representantes de asociaciones de víctimas— coinciden en destacar que la reducción de siniestros viales y lesiones graves es el resultado de grandes esfuerzos realizados en distintos ámbitos. Entre estos destacan el permiso de conducir por puntos, vigente desde el año 2005, la mejora de la red viaria, la tecnología de los vehículos y la mejora de la educación vial, entre otros.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha destacado durante la presentación del libro que el éxito de las políticas españolas de seguridad vial se ha basado en una “mayor toma de conciencia general” que ha hecho posible que la siniestralidad vial se perciba como “intolerable”. Además, ha destacado los puntos fuertes de la labor de España en este sentido. “La fortaleza de nuestra política de seguridad vial se basa en cuatro pilares fundamentales: la educación en valores y la formación continua de los conductores; una normativa precisa y necesaria; el sistema seguro, basado en aceptar el error humano, y las asociaciones de víctimas de violencia vial, nuestra mejor guía y a quienes hemos dado voz”.

El director general de Tráfico, Pere Navarro, ha destacado el consenso logrado en torno a esta cuestión como uno de los factores claves de su éxito. “Ha sido fundamental una política de Estado por encima del debate político y que hayamos situado a las víctimas en el centro de la estrategia de seguridad vial”. Navarro ha descrito el libro presentado como “oportuno y necesario” y ha destacado que España se ha convertido en “un referente” de seguridad vial en el ámbito europeo. “Lo que hemos hecho es una revolución silenciosa”, ha afirmado. Con todo, ha asegurado que España debería aprender de otros países europeos a vender este éxito. “Yo envidio a Suecia. Es un referente en seguridad vial y han hecho de la seguridad vial un icono. Es lo que nos falta a nosotros, creérnoslo y que todo el mundo esté orgulloso”, ha señalado.

El libro también se centra en los retos para el futuro y en lo que queda por hacer. Se destaca que España necesita “revitalizar” su política de seguridad vial en los próximos años para luchar contra lo que se ha llamado “agotamiento” de ciertas medidas. También señala que para reducir las cifras de siniestralidad es necesario poner el foco en los usuarios vulnerables, como peatones, ciclistas, motociclistas y usuarios de patinetes, que en 2001 representaban el 32% de los fallecidos y, en 2019, el 53% del total.

También propone promocionar los desplazamientos activos y sostenibles y poner especial atención en las nuevas fórmulas de movilidad, como por ejemplo los vehículos compartidos. Además, subraya la necesidad de incrementar la investigación y hace hincapié en la necesidad de aprovechar mejor la tecnología de gestión del tráfico, las carreteras inteligentes, los sistemas avanzados de seguridad de los vehículos y la conectividad, además de insistir en la educación vial en los colegios. Grande-Marlaska ha destacado que, a pesar de los éxitos, el objetivo final aún no se ha alcanzado. “Este proceso concluirá cuando logremos alcanzar la meta final de cero fallecidos y heridos graves en accidentes de tráfico”.

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