LA CRÓNICA

PSOE y PP retoman el duelo

Casado se centrará en el derribo a Sánchez, ahora sin el parapeto de Iglesias

El hemiciclo del Congreso, durante el pleno del pasado 27 de mayo.
El hemiciclo del Congreso, durante el pleno del pasado 27 de mayo.Javier Lizon / EFE

Si hay fuelle, la ofensiva del PP se mantendrá, con todas las baterías, hasta el día de reflexión, previo a la jornada electoral. El presidente del Gobierno dice que las elecciones serán en noviembre de 2023. La cuerda se tensará al máximo. El Ejecutivo asegura estar preparado para la dureza de la oposición y ésta, desunida, no cesará en el hostigamiento a Pedro Sánchez. Así se verá esta semana en las Cortes, aunque el presidente no comparezca al estar de viaje oficial en Argentina. Su nombre saldrá decenas de veces en el diario de sesiones.

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Los asuntos no sorprenderán. Los indultos en preparación para los políticos independentistas catalanes condenados por el procés, parciales y diferentes para cada uno de los 13 concernidos; la pandemia; las relaciones con Marruecos y la reforma laboral se tratarán esta semana en la sesión de control al Gobierno, en la que se ha intensificado el tema libre en el turno de preguntas. Habrá dosis de recuerdo en todos los temas que el PP, Vox y Ciudadanos consideran imprescindible agitar, pero, sobre todo, el de los indultos ante la convocatoria de protesta en la plaza de Colón del próximo domingo. Los movimientos judiciales sobre la Operación Kitchen, presuntamente preparada para ocultar al poder judicial pruebas contra el PP, se colocan del lado del Gobierno contra sus adversarios.

No pensaron los populares que iban a tener la baza de los indultos al tiempo de entrar en racha en las encuestas tras el triunfo de Isabel Díaz Ayuso en Madrid. Ese resultado ha dado alas al líder del partido, Pablo Casado, convencido de que no puede parar en el marcaje y denuncia permanente del Gobierno, señalan fuentes de la dirección del PP. Aunque no todo está ya escrito en el hacer y devenir del partido.

Los populares no han conseguido disimular la incomodidad que les produce la convocatoria de la manifestación contra los indultos del Gobierno. Nada que ver su actitud con la de Vox, que va a por todas. El primer partido de la oposición no está cómodo con el de Santiago Abascal en un frente unido que rememora la foto de Colón de febrero de 2019. En aquella ocasión hubo cabezas altas, incluso algunos codazos para quedar inmortalizados en una imagen en la que muchos querían estar. Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal lucieron sus mejores sonrisas. Ahora, el líder del PP y la nueva dirigente de Ciudadanos, Inés Arrimadas, no quieren fotos de familia, sino que cada cual vaya por su cuenta. La excusa formal es la de que entonces convocaron los partidos y, ahora, un colectivo, Unión 78, aunque el público sea mayoritariamente afín a PP y Vox.

Esta es la previsión, de momento sin base sociológica, que hace el PSOE, dado “el cariz agresivo” contra el Gobierno con el que se prepara la concentración. Mientras el PP aventura que muchos votantes socialistas pueden ir a la manifestación ante la evidencia del alto porcentaje que está en contra de los indultos, en la dirección del PSOE consideran fuera de la realidad que eso pueda suceder. “Ningún militante socialista irá a una llamada de Vox ni del PP, y si hay votantes socialistas en esa plaza, sería excepcional”, señalan interlocutores del partido.

No todos en el PP, ni mucho menos, dicen en alto que hay que ir con Vox “sin vergüenza”, como afirma la exportavoz en el Congreso Cayetana Álvarez de Toledo. No se escuchará ese criterio de la mayoría de los dirigentes populares, sino que tratarán de obviar su asistencia a esa concentración dominical con una semana parlamentaria en la que las acusaciones al presidente del Gobierno no produzcan indiferencia. “O Pedro Sánchez o la Constitución”. Esta disyuntiva se empezó ayer a lanzar desde las filas del PP, a pie de mesa petitoria contra los indultos, como inauguró el vicesecretario de comunicación, Pablo Montesinos. “El problema es Sánchez”. Esta sencilla sentencia está preparada para antes y después de que pueda producirse una eventual crisis de Gobierno. No importan los cambios de ministros, dado que es Sánchez el problema, remacharán. Sin Pablo Iglesias, alejado como dijo de toda presencia pública, ya no hay parapeto que amortigüe algunos golpes contra Sánchez, reconocen en el Gobierno. Los cálculos del PP, sin embargo, no son los del Ejecutivo y los del núcleo dirigente socialista.

Los indultos y el comienzo de la negociación o diálogo con el Gobierno catalán, con toda su relevancia, no serán lo que sobresalga en la vida de la mayoría de los españoles, quieren creer los interlocutores socialistas consultados. El final de la pandemia o su mitigación con la vacunación; la mejora económica y la limitación de las tensiones en el seno del Gobierno en la nueva etapa de coalición sin Pablo Iglesias son los parámetros en los que se mueve el Ejecutivo. Incluso se menciona el diálogo con el independentismo catalán como un intento “de encauzar el problema” que parte de la sociedad pueda reconocer, aunque no sea de inmediato. No cambiará la marmórea existencia de bloques. Por eso, el próximo domingo, con foto o sin foto en Colón, el PSOE situará unida a la derecha y a la ultraderecha.

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