El juez estudia retrasar las declaraciones de Villarejo y el ex ‘número dos’ de Interior hasta que finalice la comisión Kitchen

García-Castellón llamó al comisario y a Francisco Martínez tras asegurar el primero en el Congreso que había informado a Rajoy por SMS del espionaje a Bárcenas

A la izquierda, el ex secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, llega el pasado 29 de octubre a la Audiencia Nacional junto a su abogado para declarar en el 'caso Kitchen'.
A la izquierda, el ex secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, llega el pasado 29 de octubre a la Audiencia Nacional junto a su abogado para declarar en el 'caso Kitchen'.Chema Moya (EFE)

El juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón, instructor del caso Kitchen en el que se investiga el espionaje ilegal, en 2013, al extesorero del PP Luis Bárcenas, estudia suspender las declaraciones como imputados previstas para este miércoles del comisario jubilado José Manuel Villarejo y del ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, y retrasarlas para dentro de “unas semanas”, según señalan a EL PAÍS fuentes jurídicas. La decisión del magistrado evitaría que el interrogatorio de dos de los personajes claves en la trama parapolicial coincida con el desarrollo de las sesiones del la comisión parlamentaria en la que se investiga el uso de medios del Ministerio del Interior en este operativo sin control judicial y que incluía la comparecencia en el Congreso, este martes, del propio Martínez. El calendario de la comisión tiene previsto finalizar esta fase de sus trabajos el próximo 10 de junio, con la presencia del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, imputado en la causa, y del expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, por lo que Villarejo y el ex número dos de Interior acudirían a la Audiencia Nacional una vez terminadas las comparecencias parlamentarias.

La decisión del juez García-Castellón de citar a Villarejo se produjo el pasado viernes, menos de 24 horas después de que el comisario acudiese al Congreso y afirmase que informó directamente a Rajoy mediante mensajes de teléfono móvil del desarrollo de la Operación Kitchen. El policía, que en sus declaraciones ante el juez nunca había implicado al entonces presidente del Gobierno, llegó a asegurar que guardaba supuestas pruebas de estos SMS en el archivo informático que se le intervino cuando fue detenido, en noviembre de 2017, y al que no había vuelto a tener acceso desde entonces. Ese mismo día, el magistrado también citaba a declarar al ex número dos de Interior, quien ya reconoció en una de sus declaraciones ante el juez que conocía la puesta en marcha del espionaje a Bárcenas, pero que siempre creyó que fue legal. Martínez implicó a su inmediato superior, Jorge Fernández Díaz, persona muy cercana al expresidente, aunque el exministro del Interior lo negó cuando declaró como imputado. En el Congreso, Villarejo dijo que el ex secretario de Estado era una de las personas que supuestamente contactaban con él “periódicamente” para transmitirle “inquietudes del presidente del Gobierno” sobre el avance de la Operación Kitchen.

Las citaciones judiciales de Villarejo y Martínez cayeron el pasado viernes como un jarro de agua fría entre los miembros de la comisión parlamentaria, al considerar que la del ex secretario de Estado podía condicionar su testimonio en el Congreso. Este es considerado clave para el avance de unos trabajos que, según coinciden en señalar varios diputados consultados, se han visto lastrados por el silencio de varios policiales imputados y la negativa de la Audiencia Nacional a enviar la documentación que se le ha reclamado. Un miembro de la comisión, que pide no ser identificado, admite que esta “nació ya tocada al coexistir en el tiempo con una investigación judicial en marcha, a pesar de que aquí [en el Congreso] solo se dirimen las responsabilidades políticas”. Este parlamentario considera “lógico” que aquello comparecientes que están encausados “vigilen sus palabras para evitar agravar sus responsabilidades penales”. Otro diputado que participa en la comisión considera, sin embargo, que la decisión de juez de citar a Villarejo y Martínez constata que “el impacto de la comisión es mayor del que parece”.

La fase más política

La comisión entra, con las comparecencias de este martes, en su fase más política. Por la mañana está citado, además de ex secretario de Estado de Seguridad, el que fuera director general de la Policía durante el espionaje a Bárcenas, Ignacio Cosidó. Este, que fue hombre de la máxima confianza de Pablo Casado cuando asumió el liderazgo del PP, no ha sido citado a declarar hasta la fecha por el juez ni como imputado ni como testigo. Tampoco lo ha pedido la Fiscalía Anticorrupción. Sin embargo, uno de los principales implicados, el comisario Eugenio Pino, máximo responsable de la Policía en aquel momento y señalado como el presunto urdidor de la Operación Kitchen, lo implicó en su declaración ante el juez del pasado diciembre. “A mí, el secretario de Estado [Francisco Martínez] me llamó preguntándome por si había algún confidente, y yo le dije que sí. Y yo se lo conté al director [Cosidó]. O sea, los dos lo sabían”, señaló el comisario en referencia al papel que en la trama jugaba Sergio Ríos, exchófer de Bárcenas y al que se había captado para que les facilitase información del extesorero y su familia. Durante su comparecencia en el Congreso, Villarejo también implicó a Cosidó al asegurar que fue un miembro de su equipo quien le hizo acudir de manera urgente a la sede de la dirección general para que participara en la operación y que el propio Cosidó le dijo ese día que era un tema “muy importante” en el que Rajoy tenía “interés”.

Por la tarde, está previsto que acuda al Congreso el sacerdote Silverio Nieto, muy cercano al exministro Jorge Fernández Díaz y que conocía la existencia de los mensajes de móvil que incriminaban a este en la trama. Su presencia ante la comisión parlamentaria estaba prevista para hace unas semanas, pero hubo que retrasarla por problemas de salud. El último en responder a las preguntas de los diputados será el abogado Jorge Sanchís Bordetas, exdirector de gabinete de Francisco Martínez cuando este era el número dos de Interior. Sanchís declaró como testigo ante el juez tras conocerse su intercambio de mensajes con el ex número dos de Interior cuando este supo que era investigado y temía ser imputado. Ante el juez, el antiguo colaborador de Martínez negó saber nada de la Operación Kitchen.

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Para el miércoles por la mañana están citados el empresario Ignacio López del Hierro, marido de la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, y el actual parlamentario andaluz José Antonio Nieto, que fue quien sustituyó a Martínez al frente de la Secretaría de Estado de Seguridad cuando llegó a Interior Juan Ignacio Zoido. La ex secretaria general del PP también está citada a comparecer ese día en el Congreso, aunque lo hará por la tarde. La Fiscalía Anticorrupción pidió en septiembre la imputación de López del Hierro y de Cospedal, pero el juez no la acordó entonces. Ahora está a la espera de finalizar una subpieza secreta que abrió en el caso Kitchen y en el que se investiga las revelaciones del chófer de Bárcenas y la documentación que contenían los dispositivos que este guardaba en su casa y que, supuestamente, contienen información sobre sus contactos con el comisario Andrés Gómez Gordo, también imputado en la causa, y que fue asesor de Cospedal cuando esta fue presidenta de Castilla-La Mancha.

El calendario se completa con las comparecencias de Fernández Díaz y Rajoy, previstas inicialmente para el 10 de junio. La intención de la comisión es que estas sean las últimas antes de iniciar los trabajos para elaborar el dictamen con las conclusiones que se someterá a la votación del pleno.

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