CIUDADANOS

Arrimadas escenifica en una reunión con Mañueco la lealtad de Cs con el PP

La líder de Ciudadanos confirma el mensaje de su partido en la precampaña madrileña: que aún son posibles alianzas con los populares

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, junto al presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, en Valladolid este martes.
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, junto al presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, en Valladolid este martes.NACHO GALLEGO / EFE

La estrategia electoral de Ciudadanos para la Comunidad de Madrid ha llegado este martes a Valladolid. La presidenta de Cs, Inés Arrimadas, se citó con el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, del PP, escenificando así su lealtad a los populares como socios de gobierno en esa comunidad. Aunque el perfil de Mañueco es mucho más moderado que el de la madrileña Isabel Díaz Ayuso, Arrimadas confirma el mensaje que Cs está lanzando en la precampaña de Madrid al electorado de centroderecha: la alianza con el PP aún es posible.

El encuentro entre la líder de Cs y el presidente castellanoleonés se celebró tres semanas después de lo previsto. Arrimadas y Mañueco habían quedado el pasado 15 de marzo en Valladolid para evaluar la coalición que ambos partidos mantienen en esta comunidad. Pero el inflamable terreno político ardió tras encenderse la mecha de la moción de censura en Murcia, presentada por PSOE y Cs contra el PP. Tocó posponer planes. Pasado menos de un mes, ambos políticos volvieron a cuadrar agendas.

El escenario, sin embargo, ha cambiado. El transfuguismo alentado por el PP frustró el plan de Cs de compartir el mando murciano con el PSOE; los socialistas de Castilla y León registraron una moción de censura, luego fallida, que necesitaba también cambios de chaquetas en Ciudadanos que no consiguieron; Ayuso olió el humo en Madrid, rompió con Cs tras varios meses de convulsiones y llamó a las urnas. Ahora, los comicios de la Comunidad de Madrid, convocados para el 4 de mayo, marcan el paso de los partidos y sus tácticas.

Arrimadas se enfrenta a la ruptura con Ayuso y a un PP que se volcará en absorber su electorado apelando a obtener mayoría absoluta. La estrategia que Cs ha adoptado, como anunció su candidato, Edmundo Bal, en una entrevista en EL PAÍS, pasa por desmarcarse de un posible acuerdo con la izquierda y, por tanto, mantener la cercanía a los populares, a pesar de la forma traumática en la que estos rompieron el pacto madrileño y expulsaron a los cargos de Cs del Gobierno.

Reivindicar el centro

La presidenta de Ciudadanos acudió a Castilla y León, donde Mañueco pasea la vitola de moderado y la alianza con Cs rueda engrasada, para reivindicar “el centro”, que considera “difícil de defender en tiempos de polarización”. Y dejó un mensaje: “En un puñado de votos estará la gobernabilidad”; el resultado que obtenga Cs en Madrid será clave para la formación de Gobierno: si no logra el 5% de los votos y queda fuera del Parlamento regional, y si lo mismo le ocurre a Vox, el PP de Ayuso tendrá muy complicado gobernar aunque se confirme la victoria que apuntan las encuestas.

Arrimadas, que no contestó a la pregunta de por qué el acuerdo ha funcionado bien en Castilla y León y mal en Madrid, insistió en el cumplimiento de “la palabra dada” con Mañueco: ella le prometió que no autorizaría que sus parlamentarios apoyaran la moción de censura del PSOE y él rechazó convocar elecciones. La dirigente, que sostiene que Ciudadanos es más importante “cuanta más polarización hay”, aplaudió que “se cumplen los acuerdos” y se desmarcó de los extremismos.

El progresivo movimiento de Cs hacia el PP llega poco después de que el secretario general de los populares, Teodoro García Egea, abriera sin reparos las puertas del partido a todos aquellos integrantes de Ciudadanos descontentos. Arrimadas no hizo alusión a esa cuestión e insistió más en las políticas que en las siglas: “Los partidos son instrumentos para mejorar las vidas y canalizar ideologías y propuestas, no más importantes que los ideales o las personas”, afirmó. Mañueco, poco dado a estas polémicas, resolvió las preguntas sobre el plan de Egea con un “ya se hablará” y aseguró que aspira más a “seducir” al electorado que a los nombres incluidos en las listas electorales.

Arrimadas utilizó la “estabilidad” del pacto en Castilla y León para presentar a su formación como “liberal, de centro y progresista”. Sus mensajes para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, distaron mucho de la confrontación que esgrime Ayuso para atraer a la derecha. Arrimadas se limitó a reclamar más vacunas para recuperar la “normalidad”.

La comparecencia dejó claro, como ellos mismos admitieron, la buena sintonía entre estos dos políticos de distintos partidos. Arrimadas recordó las alianzas presupuestarias entre PP y Cs y la coordinación exhibida en Ayuntamientos o diputaciones. “Creo que la ciudadanía prefiere vernos colaborar”, deslizó cuando queda menos de un mes para saber si su formación será clave para la gobernabilidad en Madrid, como ella dice, o desaparece en esa comunidad, como vaticinan las encuestas.

Malestar en el entorno de Igea

En su visita de este martes a Valladolid, Inés Arrimadas solo se vio brevemente con el vicepresidente del Gobierno regional y dirigente de su propio partido, Francisco Igea, que se enfrentó a ella, sin éxito, en las últimas primarias por la presidencia de Ciudadanos. Por la tarde la líder del partido viajó hasta la ciudad de Palencia para hablar con el alcalde, Mario Simón, de Cs.

Fuentes del entorno de Igea en Castilla y León —donde Cs está dividido entre los afines a él y los próximos a Arrimadas— criticaron que la presidenta no sacara unos minutos para una conversación entre ambos. Tampoco les gustó que no viera a los consejeros del partido en la Junta. La actuación de Arrimadas, lamentan estas fuentes, tiene más que ver con el convulso panorama político de Madrid, donde el partido se juega su futuro.


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