El Gobierno se desmarca del respaldo de Zapatero al régimen de Maduro

PP, Cs y la oposición venezolana cargan contra el expresidente español por legitimar una “farsa electoral”

De izquierda a derecha, Manuel Zelaya, Jpsé Luis Rodrígez Zapatero, Nicolás Maduro, Evo Morales, Rafael Correa y Fernando Lugo, en el Palacio de Miraflores el pasado lunes.
De izquierda a derecha, Manuel Zelaya, Jpsé Luis Rodrígez Zapatero, Nicolás Maduro, Evo Morales, Rafael Correa y Fernando Lugo, en el Palacio de Miraflores el pasado lunes.Prensa Miraflores / EFE

El expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, está cada vez más aislado en su acercamiento al régimen de Nicolás Maduro. Su apoyo a las elecciones legislativas del pasado domingo en Venezuela, que ni la Unión Europea ni la Organización de Estados Amercianos (OEA) ni el Grupo de Lima reconocen, le ha valido un lluvia de críticas por parte de la oposición venezolana, que mayoritariamente ha boicoteado los comicios, y también del PP y Cs. La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, se desmarcó, alegado que Zapatero solo habla “en su nombre”.

Hubo un tiempo en que José Luis Rodríguez Zapatero ejercía de mediador entre Maduro y la oposición y consiguió numerosas liberaciones de presos políticos. Sin embargo, el enquistamiento de la crisis y su empeño en no tirar la toalla, pese a la evidencia de que el régimen chavista no estaba dispuesto a someterse a unas elecciones en las que se arriesgara a perder el poder, generaron recelo en la oposición, que lo acabó viendo como un blanqueador de Maduro y lo invalidó como mediador.

El pasado domingo, Zapatero participó como observador en las elecciones legislativas con las que el chavismo ha recuperado el control de la Asamblea Nacional, hasta ahora en manos de la oposición. Aunque los 27 países de la UE han rechazado por unanimidad reconocer esas elecciones, al no reunir las mínimas garantías democráticas, Zapatero las calificó el domingo desde Caracas como “un paso adelante” y el “principio del fin de los peores momentos” que ha vivido Venezuela, al tiempo que instaba a la oposición a participar en las elecciones y a la UE a reconsiderar sus sanciones.

Las reacciones en España dejaron en evidencia el aislamiento de Zapatero. Solo Izquierda Unida ha respaldado sus tesis. El portavoz del PP, José Luis Martínez-Almeida lo calificó de “estómago agradecido” y añadió: “En política hay cuestiones sobre las que se puede opinar, pero en Venezuela solo hay un lado bueno, y es el de la democracia y los derechos humanos”.

Por su parte, el candidato de Ciudadanos a la Presidencia de la Generalitat catalana, Carlos Carrizosa, afirmó que “es una vergüenza para todos los españoles” que Zapatero animase a participar en “esa farsa” electoral destinada “a afianzar un proyecto populista y liberticida” en Venezuela, informa Servimedia.

La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, se desmarcó de las declaraciones de Zapatero subrayando en la cadena SER que el expresidente “habla en su nombre” y no representa al Gobierno. Ha negado, sin embargo, que sus opiniones molesten a la UE, y que respecto a Venezuela las opiniones son “muy plurales” y lo que importa es lograr un consenso, como se hizo el lunes, al acordar un “mensaje único” de rechazo a las elecciones del día anterior.

La UE ha pospuesto, sin embargo, hasta el 5 de enero, cuando se constituye la nueva Asamblea Nacional, su decisión sobre qué trato dar a la misma y, sobre todo, al actual presidente del Parlamento, Juan Guaidó, cuyo mandato expira en esa fecha. La UE, junto a numerosos países, reconoció a Guaidó como “presidente encargado” para pilotar una transición hacia unas elecciones libres pero, casi dos años después, esta estrategia no ha funcionado y Maduro sigue atornillado al poder. Además, España es partidaria de que Gobierno y oposición lleguen a un acuerdo de mínimos para permitir afrontar la gravísima crisis humanitaria que vive el país, agravada por la covid-19.

Con ser importante la decisión del 5 de enero, más importante será conocer la política de la nueva Administración estadounidense de Joe Biden. Exteriores cree que será más fácil acordar una estrategia conjunta con Estados Unidos y que la suma de esfuerzos permitiría alcanzar mayores resultados que durante la etapa de Trump, en la que Bruselas y Washington han ido cada uno por su lado.

El más duro con Zapatero ha sido Guaidó, quien ha acusado al expresidente español y al ecuatoriano Rafael Correa, que acudieron como observadores de las elecciones del domingo, invitados por el Gobierno venezolano, de “abogados de la dictadura” y “cómplices de la violación de los derechos humanos”.


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