Ciudadanos

La redención de Ciudadanos

La cúpula del partido cree que, con la negociación de Presupuestos, expía la culpa de la repetición electoral del 10-N

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, este sábado en una reunión telemática con los coordinadores autonómicos del partido.
La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, este sábado en una reunión telemática con los coordinadores autonómicos del partido.Servicio Ilustrado (Automático) / Europa Press

“Nos hemos quitado un gran peso de encima”. Esta es la confesión de uno de los más altos dirigentes de Ciudadanos tras el fracaso de las negociaciones presupuestarias con el Gobierno. A pesar de largos meses de conversaciones, el acuerdo fue imposible. En la foto no cabían todos: Ciudadanos y ERC llevaban tiempo advirtiendo a Pedro Sánchez de que eran incompatibles y, en último extremo, debería elegir. El presidente socialista lo intentó hasta el final, pero el acuerdo con ERC terminó de cortocircuitar la vía de Inés Arrimadas. Paradójicamente, el fracaso de la negociación se vive como una auténtica redención en Ciudadanos. Desde el veto de Albert Rivera al PSOE y el hundimiento electoral el 10-N de 2019, el partido había cargado con la culpa de haber sido el responsable de aquella fatídica repetición electoral. Ahora siente que se ha liberado de esa carga.

“Teníamos dos opciones al enfrentar la negociación de Presupuestos, y las dos eran ganadoras”, defiende uno de los principales colaboradores de Arrimadas. “Nosotros queríamos pactar estos Presupuestos, pero sabíamos que éramos incompatibles con ERC y Bildu, y que la posibilidad de que el Gobierno cerrara un acuerdo con ellos era bastante probable”, prosigue. “Pero si no conseguíamos sacar a ERC y Bildu de la ecuación, al menos sorteábamos otro problema que teníamos nosotros, sobre todo los que veníamos de la etapa de Rivera: el de que en verano del año pasado, Ciudadanos no hizo todo lo posible para evitar un Gobierno apoyado por estos partidos”. En el entorno de Arrimadas reconocen que Cs “pudo haber hecho más” en 2019 para que la gobernabilidad de España no descansara en los independentistas, pero también defienden que el PSOE no quería un pacto con Cs. “Ahora sí queríamos pactar los Presupuestos, y se ha visto que ellos han elegido. Para los que vivimos la otra negociación, esto ha sido como quitarnos un peso de encima”, concluye este dirigente.

La intrahistoria del giro centrista de Cs y de las conversaciones con el PSOE durante la pandemia tiene tintes bíblicos. Si algo tenían claro Arrimadas y su equipo era que su nuevo rumbo tenía que evidenciar un cambio de convicciones. Eso explica que se mantuvieran firmes durante muchos meses negociando con el Gobierno, a pesar de las críticas desde la derecha, y también que resistieran hasta el último minuto atornillados a la mesa cuando ya era evidente a ojos de todos que Sánchez había fraguado un pacto con ERC. La negociación para los Presupuestos ha sido una suerte de penitencia, marcada por un sentimiento de culpa. Aunque en público siempre lo han negado y han responsabilizado a Sánchez, la dirección de Ciudadanos es consciente de que la mayoría les culpó de la repetición electoral.

Para demostrar ahora su voluntad real de acuerdo, Ciudadanos ha tenido que tragar unos cuantos sapos. El martes, el portavoz adjunto de Arrimadas, Edmundo Bal, sufrió en rueda de prensa para justificar que seguían negociando las cuentas a pesar de que ERC había anunciado solo unas horas antes un “preacuerdo” con el Gobierno. La dirección de Cs argumenta que siguió en la mesa porque en La Moncloa no daban por cerrado el pacto con ERC, y porque ese mismo martes les habían aceptado una de sus principales propuestas, la tarjeta única sanitaria. Pero fuentes gubernamentales afirman que transmitieron a Cs con claridad que era “muy probable” que el preacuerdo de ERC se convirtiera en un acuerdo, como así sucedió solo 24 horas después.

Tampoco el Gobierno engañó en privado a Arrimadas sobre su intención de cerrar un pacto de Presupuestos con todos en la foto. “En ningún momento les hemos dicho que sacaríamos a ERC de la ecuación”, relatan fuentes gubernamentales. En el fondo, todo quedó sentenciado desde que el Ejecutivo pactó con ERC la enmienda en la reforma educativa para que el castellano dejara de ser lengua vehicular en la enseñanza, a principios de noviembre. “Lo del castellano fue un misil dirigido a la línea de flotación del partido”, reconocen en la cúpula de Cs.

Ciudadanos ha expiado la culpa del veto al PSOE, pero el proceso de los Presupuestos deja magulladuras a Arrimadas. Internamente, su negociador, el vicesecretario general, Carlos Cuadrado, que llevó todo el proceso con Félix Bolaños, secretario general de la Presidencia, es foco de críticas por haber aguantado demasiado. Al mismo tiempo, su apuesta era un pacto de Presupuestos, y no ha salido. Ciudadanos ha roto amarras con el trío de Colón y con el electorado más a la derecha, lo que implica riesgos, y deja de ser un actor decisivo. Aunque su decisión de regreso al centro es estratégica, y volverá a buscar acuerdos con el Gobierno. En eso puede que el PSOE salga en su ayuda. “Seguiremos hablando con Ciudadanos”, anticipan fuentes gubernamentales. Con aires de salvador, el presidente Sánchez dirigió este sábado un mensaje a Arrimadas: “Recibimos con los brazos abiertos a los que abandonan el frente del odio”.

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