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El PP elude reunir a su grupo para discutir la moción de Vox y evita aclarar si intervendrá Casado

La portavoz parlamentaria popular avanza primero que sería lógica la intervención del líder del partido y luego aclara que “en política nada es definitivo”

El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, ofrece una rueda de prensa tras la reunión del Comité de Dirección, este lunes en la sede del partido.
El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, ofrece una rueda de prensa tras la reunión del Comité de Dirección, este lunes en la sede del partido.DAVID MUDARRA / EFE

Nada es sencillo ahora en el PP de Pablo Casado. Y menos con Vox en la nuca y en plena proyección política y mediática en vísperas del debate de la moción de censura que la formación ultra protagonizará a partir de este miércoles en el Congreso. La estrategia del PP de intentar minimizar la relevancia de Vox no solo no ha funcionado sino que se le ha vuelto en contra a los populares. El PP no ha querido aclarar a menos de 24 horas del inicio del debate ni cuál será el sentido de su voto el jueves ni quién intervendrá como portavoz de esa formación ni tampoco siquiera si tienen pensado reunir a todo su grupo parlamentario, 89 diputados, para discutir y acordar una posición conjunta, como se suele hacer ante las grandes sesiones. En la misma mañana la portavoz del PP en el Congreso, Cuca Gamarra, avanzó a primera hora que lo lógico sería que Casado tomara la palabra para matizar a media mañana que “en política nunca nada es definitivo”.

El PP creía que con despreciar desde el primer momento, incluso desde antes del verano, la moción de censura de Vox se iba a librar del suplicio que está soportando, sobre todo en las últimas jornadas, sobre su estrategia de manifestar que “rechaza” y “no respalda” esa iniciativa, la quinta moción de censura tramitada en esta etapa democrática de España. No ha sido así. Al contrario. Los dirigentes y portavoces populares hacen malabares en cada comparecencia para aparcar ese asunto y colar algunas de sus críticas contra el Gobierno, sobre todo por la gestión de la pandemia, pero no le suele salir bien.

Uno de los papeles más complicados, en esa encrucijada, es el de la nueva portavoz del Partido Popular en el Congreso de los Diputados, que sustituyó a Cayetana Álvarez de Toledo el pasado verano. Cuca Gamarra ha confirmado este martes que debía ser el presidente del partido, Pablo Casado, el encargado de intervenir en el debate de la moción de censura y en pocas horas se ha rectificado a ella misma. En una entrevista en La hora de La 1, Gamarra ha asegurado que en las mociones de censura presentadas en el Parlamento “siempre ha sido el presidente del partido” el que ha llevado “a cabo” la defensa de la posición de los populares y ha apuntado a continuación un vaticino que parecía un anuncio: “No creo que vayamos a cambiar”.

“Somos un partido serio y saben cómo actuamos”, ha insistido la dirigente popular, para después recalcar que el PP no apoyará la moción presentada por los de Santiago Abascal. Eso sí, Gamarra, como todos los miembros del PP que llevan días enredados en este laberinto, no ha querido concretar si esa postura se trasladará en un no o en una abstención, porque será el propio Casado el que desvele el sentido del voto desde la tribuna en una intervención que está previsto que comience el jueves por la mañana.

En este contexto, Gamarra ha respondido a su homólogo en Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, que este lunes afirmó que podría haber sorpresas en la votación del jueves. “Lo que busca, y lo que buscaba ayer Espinosa de los Monteros no es otra cosa que llamar la atención y alargar un tema que termina el jueves”, ha espetado. La portavoz del PP ha acusado a Vox de utilizar la estrategia de la “gran mentira a los españoles”, que consiste en hacerles “creer que se puede cambiar un Gobierno”. “Y no es posible”, ha incidido, dejando claro que su propuesta será “un fracaso”. “Tendrán 52 votos, si no menos. Igual tienen que hacer cábalas sobre ellos mismos”, ha añadido. Y ha concluido ahí que la moción solo beneficiará al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, porque propicia la dispersión de voto en la derecha. “Está encantado”, ha opinado Gamarra, que ha apuntado que el PP es “la única alternativa posible y útil” para “promover un cambio en La Moncloa”.

Esas mismas ideas las repitió de diversas maneras más tarde Gamarra ya en el Congreso, tras la reunión semanal de la Junta de Portavoces. Pero con algunos matices interesantes sobre cuál será el papel de Casado en los debates de la moción. La portavoz del PP en la Cámara resultó así mucho menos tajante y evitó por todos los medios adelantar cuál será la estrategia de su partido: “En política nunca nada es definitivo”. Y en ese punto agregó con el mismo sentido enigmático para no contestar sobre qué hará al final Casado o si será ella la portavoz el jueves: “En política hay que estar preparado siempre para todo”.

Gamarra añadió, además, que a los españoles esa decisión del rol del PP en estos debates no les preocupa ni interesa nada ni está entre sus prioridades y hasta evitó concretar si tiene pensado reunir antes de la sesión y de la votación del jueves a todo el grupo parlamentario para discutir el asunto, como se suele hacer ante este tipo de votaciones tan relevantes: “La actividad interna del PP le corresponde organizarla al grupo parlamentario. Ayer, hoy y mañana hay muchas reuniones internas del grupo para lo que se considere oportuno, en distintos formatos. La reunión de todo el grupo aún no se ha producido. Hay tiempo. Ya lo decidiremos. Las reuniones no se desdevelan para no revelar nuestras estrategias al adversario”. Y acabó: “Toca esperar”.

Todos los demás partidos y portavoces aprovecharon la indefinición del PP para cuestionar su posición con respecto a Vox, la ultraderecha y las disputas entre los socios de la foto de Colon, como recordó el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique.

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