Muere un bebé tras ser golpeado por su padre contra los barrotes de la cuna en Castellón

El progenitor ha ingresado en prisión y la madre, en un centro de menores. Los médicos del centro de salud del municipio de Almassora alertaron de las lesiones

Un cámara graba el domicilio donde ocurrieron los hechos, este martes.
Un cámara graba el domicilio donde ocurrieron los hechos, este martes.Domenech Castelló / EFE

El bebé de 10 meses que permanecía ingresado en el Hospital General Universitario de Castellón desde el pasado domingo tras la presunta agresión sufrida a manos de su padre, en prisión provisional sin fianza, ha fallecido este martes, según han confirmado fuentes del centro hospitalario. La investigación sospecha que el joven golpeó fuertemente a su hijo contra los barrotes de la cuna en su vivienda de la localidad castellonense de Almassora. La madre del pequeño, menor de edad, ha ingresado en un centro de menores por estos mismos hechos tras decretarlo la autoridad competente.

El suceso tuvo lugar el pasado domingo en un domicilio de la citada población. Los padres del bebé lo trasladaron a un centro de salud por diversas lesiones y desde allí lo enviaron al hospital. Los pediatras alertaron de que la lesión que presentaba el menor era incompatible con la de un accidente, tal y como alegaban los progenitores, según adelantaba el periódico Levante EMV.

La titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Castellón, en funciones de guardia, acordó este lunes prisión provisional, comunicada y sin fianza para el padre del niño, que ha quedado investigado en una causa abierta por un delito de homicidio en grado de tentativa, sin perjuicio de ulterior calificación, según han indicado desde el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana.

Según el TSJCV, no constan antecedentes judiciales previos por malos tratos al menor. No obstante, fuentes del ayuntamiento de Almassora consultadas por EL PAÍS explican que los Servicios Sociales municipales han estado haciendo seguimiento a la pareja y su hijo “desde que el bebé tenía dos meses, que es cuando sanidad detectó que podía haber maltrato” y que desde entonces –tras ocho meses de visitas periódicas- hasta ahora “no había pasado nada”.

Recuerdan que la trabajadora social se desplazó en este tiempo hasta la vivienda en varias ocasiones. Visitas que se llevaron a cabo también durante los meses de confinamiento por el estado de alarma. La última visita se produjo el jueves pasado, tres días antes de que se produjera la presunta agresión. “Nada hacía prever lo ocurrido porque parecía que la situación se había reconducido”, señalan las mismas fuentes.

“El ayuntamiento sólo puede lamentar los hechos y ya ha enviado todos los informes del caso a la conselleria para que los remita a fiscalía”, añaden.

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