La salida de Juan Carlos I

Sánchez e Iglesias blindan su pacto pese a las tensiones por la Monarquía

El presidente deja claro ante los ministros que el Gobierno defenderá a la Corona

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los vicepresidentes Carmen Calvo y Pablo Iglesias, el 29 de julio en el Congreso. En vídeo, Sánchez defiende a la Corona. FOTO: EMILIA GUTIÉRREZ (POOL) / VÍDEO: MONCLOA

La obligación del Gobierno es la defensa de la estabilidad y la protección de todas las instituciones, mucho más cuando España está en plena crisis sanitaria y al comienzo de una recesión económica. Esta línea argumental fue utilizada el martes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Consejo de Ministros, donde enfatizó su opinión sobre la imperiosa necesidad de salvaguardar la institución monárquica, dentro del pacto constitucional. Sus consideraciones, junto a conversaciones previas con el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, sirvieron para blindar la continuidad del Gobierno de coalición.

El Consejo de Ministros del pasado martes fue diferente a todos los celebrados en los siete meses de Gobierno de coalición. Los ha habido durísimos y dramáticos, por la brutalidad de la pandemia, pero en ninguno se había escuchado a Sánchez un discurso como el que desgranó ante su gabinete. Los interlocutores consultados por EL PAÍS de las dos partes de la coalición, PSOE y Unidas Podemos, coinciden en que el jefe del Ejecutivo avisó de que nada le apartará de su obligación constitucional y política de defender las instituciones y propiciar la estabilidad del país. El contexto era la salida del rey Juan Carlos de España, un asunto llevado con absoluto secreto por Sánchez, que ni siquiera informó a Iglesias. El malestar de Unidas Podemos antes de sentarse en la reunión del Consejo era muy notable y sus dirigentes no lo habían ocultado. A ello se unía un resquemor que se arrastra desde hace semanas por la sensación de que la parte socialista trata de arrinconarlos.

De esa reunión no salió un cambio en la doctrina de ninguno de los dos socios, pero sí se produjo un nuevo impulso para el Gobierno de coalición. El presidente, “con formas tranquilas pero muy contundente en el mensaje”, según fuentes que conocen el contenido de su discurso, dejó claro que nada le apartará de la defensa de la estabilidad de España y, por tanto, de la defensa de todas las instituciones. La Monarquía es parte esencial de la arquitectura constitucional, señaló Sánchez, que no dejó resquicio para dudar de que su Gobierno la defenderá sin el menor titubeo. No fue una declaración de un monárquico, señalan estas fuentes, sino del máximo representante de un Gobierno y de un partido que desde hace 40 años defiende la institucionalidad del país.

Estos interlocutores sostienen que el discurso de Sánchez recuerda al que pronunció ante la dirección del PSOE para argumentar la decisión indeclinable de apoyar al Gobierno de Mariano Rajoy, en el otoño de 2017, para la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. “Ni entonces todo el partido apoyaba esa decisión ni tampoco ahora toda la organización y todos los votantes están cómodos en el apoyo a que Juan Carlos I se vaya de España”, apostillan las fuentes consultadas. En ese octubre de hace tres años, Sánchez, declaró que “la mejor forma de defender la Constitución es poner freno a quienes quieran romperla”. La argumentación de entonces comparte un fondo similar a la de ahora. “No respaldar el Estado de derecho en su trance más difícil del siglo XXI es dar la espalda a España”, dijo el líder socialista en Cartagena el día que se conoció el apoyo a Rajoy. Pero hubo una reunión ante su ejecutiva del partido en la que se volcó en convencer a los suyos de la obligación del PSOE de defender la legalidad. Si el discurso de Sánchez en 2017 se hizo con esos mimbres y a algunos socialistas les recuerda al pronunciado el martes en el Consejo de Ministros, es porque en ambos puso de manifiesto la gravedad de los dos momentos, explican las fuentes consultadas.

No es idéntica la visión de miembros del PSOE y de Unidas Podemos, pero ambos coinciden en que el discurso del presidente y “las horas de conversación” con Iglesias han servido para blindar la coalición de Gobierno. Las fuentes consultadas de Unidas Podemos no se mostraron tan efusivas como los socialistas en la valoración del discurso del presidente, pero aun así lo calificaron de “constructivo y muy positivo”, ya que Sánchez, aunque dejó clara cuál es la posición del Gobierno, no cuestionó el derecho de la formación de Iglesias a seguir defendiendo sus propias posiciones sobre la forma de Estado.

El mensaje de defensa de la institución, dentro del marco constitucional, no va a cambiar y eso lo saben los ministros de Podemos y, sobre todo, Iglesias, ya que cara a cara lo ha hablado con el presidente. También es consciente el líder de Unidas Podemos de que las conversaciones de Sánchez con el Monarca se mantendrán en secreto y no serán objeto de tratamiento en las reuniones del Consejo de Ministros, señalan las fuentes consultadas.

Todo eso ya se conocía, pero en la reunión del gabinete del martes quedó aún más claro. Sánchez e Iglesias hablan mucho más de lo que parece públicamente; sus gabinetes también, y en los grupos parlamentarios la relación es continua, coinciden en ambas partes. Aun así, la exclusión de las conversaciones con Ciudadanos, y, después, el desconocimiento de la salida del rey Juan Carlos de España, enojó, y mucho, a Unidas Podemos. Aunque la pandemia hará que los planes conjuntos puedan trastocarse, de momento ambas partes solo están atadas por las 427 medidas que firmaron en su acuerdo de enero. Entre ellas no está iniciar un proceso contra la Monarquía.



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