Homenaje a las víctimas del coronavirus

Felipe VI apela al espíritu de unidad y resistencia ante la pandemia para encarar el futuro

Torra agradece al Gobierno el homenaje a las víctimas de la covid-19 al que acuden todos los presidentes autonómicos

El Rey y la princesa Leonor depositan una flor en memoria de los fallecidos durante la pandemia. En vídeo, parte del discurso del monarca durante el homenaje.(Foto: Andrea Comas | Vídeo: Europa Press)

Felipe VI ha apelado este jueves al espíritu de resistencia y unidad demostrado por el pueblo español durante la pandemia para encarar las dificultades a las que se enfrenta en el futuro. “Ha sido difícil, muy difícil. Y, sin embargo, nuestra sociedad ha dado una lección de inmenso valor. España ha demostrado su mejor espíritu. Cuando pasen los años, recordaremos que nos hemos dado un ejemplo de civismo, de madurez, de resistencia, de compromiso con los demás”, ha dicho durante el homenaje de Estado a las víctimas de la covid-19, donde se ha escenificado la unidad de las instituciones públicas y de la gran mayoría de las fuerzas políticas. Lo sucedido en estos meses, ha añadido el Rey, debe servir a la sociedad española “para mirar hacia el futuro con confianza y con esperanza, desde el respeto y el entendimiento”.

“La responsabilidad, la fuerza moral, la determinación frente a la adversidad y el espíritu de superación del pueblo español nos muestran el camino a seguir para afrontar y vencer las dificultades. Las superaremos”, ha añadido.

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El Rey ha reconocido que este homenaje, la primera ceremonia civil de Estado que se celebra en España, no podía “reparar el dolor” de miles de familias por la pérdida de sus seres queridos, a los que ni siquiera pudieron acompañar en sus últimas horas, ha recordado que muchos de los que han muerto pertenecen a la generación que afirmó la libertad y la democracia y ha subrayado que la sociedad tiene una deuda con ellos: “La obligación moral de reconocer, respetar y recordar siempre la dignidad de los fallecidos y especialmente el espíritu de esa generación admirable de españoles; y el deber cívico de preservar e impulsar los mejores valores que fundamentan nuestra convivencia”.

La familia Real ha presidido el acto celebrado en el patio de la Armería del palacio Real de Madrid, al que han acudido unos 400 invitados, entre altos cargos –el Gobierno al completo, los titulares de las altas instituciones del Estado y los 17 presidentes autonómicos, sin faltar ninguno—, familiares de los fallecidos y representantes de una larga serie de colectivos sociales y profesionales, desde el personal sanitario a los militares, miembros de las fuerzas de seguridad, cajeros o limpiadoras. Además de invitados internacionales, como los presidentes de la Comisión, el Consejo y el Parlamento europeos o el director general de la OMS (que luego ha sido recibido en audiencia por el Rey); y todos expresidentes del Gobierno vivos (Aznar, Zapatero y Rajoy), salvo Felipe González, que excusó su asistencia.

El ambiente fresco a primera hora de la mañana, pese a lo avanzado del mes de julio, y la fría escenografía del acto –una serie de filas de sillas dispuestas en círculos concéntricos enmedio del inmenso patio de piedra– han restado emotividad a la ceremonia, enclaustrada tras los muros del palacio Real.

El calor humano ha venido de la mano de los dos ciudadanos que han tomado la palabra en nombre de las familias de las víctimas y de quienes lucharon en primera línea contra la pandemia: Hernando Calleja, hermano del periodista José María Calleja, fallecido en abril de la covid-19, y Aroa López, enfermera supervisora de urgencias del hospital La Vall d’Hebron de Barcelona.

Tras recordar a algunas de las víctimas más celebres de la enfermedad (la actriz Lucía Bosé, el exministro Enrique Múgica, el escritor Luis Sepúlveda), el primero ha apelado a los miles de muertos anónimos y ha llamado a “mantener su recuerdo y construir el país que ellos hubieran querido compartir” como el mejor tributo que se les puede prestar. La segunda ha agradecido los aplausos que cada día a las ocho de la tarde, desde sus balcones y ventanas, brindaban los españoles al personal sanitario y ha pedido a los responsables públicos “que defiendan la sanidad de todos”.

Las autoridades, acompañadas por el familiar de una víctima o el representante de un colectivo, han depositado una rosa blanca en el pebetero instalado en el centro del patio. El Rey lo ha hecho con Aroa López y la princesa Leonor que, tras su discurso, le ha advertido de que se volviera a poner la mascarilla.

Tras el acto, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, se ha felicitado de que se hubiera despedido a las víctimas de la pandemia con “honor, dignidad y unidad”. Ese espíritu ha parecido calar incluso en el presidente catalán, Quim Torra, quien en un gesto poco frecuente ha agradecido al Gobierno la organización del homenaje. “Ha sido una gran tragedia y creo que actos como este, en el que podemos despedirnos de la gente que ha muerto, nos ayudan al consuelo colectivo que tanto necesitamos”, ha dicho. Por su parte, el presidente del PP, Pablo Casado, se ha quejado de que aún no se conozca el número real de muertos por el coronavirus aunque, ha precisado, “hoy es un día para la unidad”. Los que no quisieron sumarse a la imagen de la unidad fueron Vox, Bildu, ERC, la CUP y el BNG, que declinaron asistir.

En la plaza de Oriente, una veintena de personas, algunas con banderas españolas, han vitoreado al Rey y han abucheado e insultado al presidente Pedro Sánchez y al vicepresidente Pablo Iglesias cuando salían de palacio. Un hombre golpeaba un cacharro de cocina como en las caceroladas contra el Gobierno de la última fase del estado de alarma. Pero pocos ciudadanos y aún menos familiares de las víctimas se han acercado al palacio Real ante la imposibilidad de acceder a un homenaje con aforo limitado, acceso restringido y pensado para las cámaras de televisión.


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