ELECCIONES GALLEGAS 2020

El BNG logra su mejor marca en Galicia

El partido nacionalista gallego se impone al PSdeG con 19 escaños y expulsa del Parlamento a Galicia en Común

Ana Pontón, con la manifestación del Día da Patria Galega del 2019 al fondo, en Santiago. En vídeo, la candidata del BNG a la Xunta valora los resultados electores del domingo 12 de julio.BNG (VÍDEO: ATLAS)

Sorpasso en el caladero de la izquierda. Ana Pontón, la candidata de la formación nacionalista a la Xunta, ha conseguido adelantar al PSdeG y colocarse como segunda fuerza más votada en Galicia. La candidata del BNG ha arrasado al colocarse como líder de la oposición con 19 escaños frente a la horquilla de 13 a 15 que le daban las encuestas y frente a los seis que tenía hasta ahora. Y ha superado, además, la mejor marca de la formación: los 18 escaños obtenidos en 1997 con el carismático Xosé Manuel Beiras al frente.

Los socialistas liderados por Gonzalo Caballero no han podido repetir los buenos resultados de las generales y las municipales pasadas y solo han logrado un diputado más que los obtenidos hace cuatro años. Las fugas de la desaparecida En Marea (el partido instrumental que aglutinaba a las confluencias de Podemos, a Izquierda Unida y a otros grupos nacionalistas) se han escorado claramente hacia el BNG. Ese giro ha expulsado de la Cámara autonómica a Galicia en Común (la suma de Podemos, Esquerda Unida, la nacionalista Anova y las principales mareas ciudadanas). Esas siglas se han visto lastradas por las fuertes tensiones internas vividas en los últimos años.

Pontón, la “niña de aldea” a la que decían que no podría llegar a mucho en la vida por hablar en gallego y por ser mujer, ha conseguido liderar la oposición con una remontada épica. No solo ha protagonizado el sorpasso al PSdeG, sino que ha infligido una dura derrota a Galicia en Común.

Líder de la oposición

La pugna por los votos de la primera posición en el caladero de las fuerzas progresistas (PSdeG, BNG y Galicia en Común) ha favorecido claramente a los nacionalistas. El BNG consigue el doble propósito de liderar la oposición y recuperar los votos que en su día absorbió una emergente En Marea que con 14 escaños (empatada en actas con el PSdeG) se impuso como segunda fuerza en Galicia desplazando al BNG a una posición casi simbólica. Ha sido como si una gran resaca hubiera devuelto ahora al BNG su patrimonio perdido.

Pontón, que ya había sobresalido en el único debate electoral al que acudió Feijóo, ha insuflado al BNG el músculo necesario para el esprint tras la larga travesía de la formación: los duros años de debilidad y desfonde provocados por las escisiones que lo esquilmaron y de las que se nutrió en buena parte En Marea hace cuatro años.

Ese era uno de los propósitos del BNG: recuperar su caudal político en Galicia. La recuperación del escaño en el Congreso de los Diputados, que ocupa Néstor Rego, aventuraba ya para la formación lo que podía venir en estas elecciones. “Tenemos esa percepción; lo sentimos en la reacción de la gente en la calle de la misma forma que lo sentimos en 2016”, comentaba hace unos días un estrecho colaborador de Pontón, convencido de ese salto por delante del PSdeG. El partido daba por hecho que recogería el grueso de los votos nacionalistas del botín abandonado por En Marea.

Caballero ha salvado los muebles igualando el resultado obtenido hace cuatro años por un fugaz candidato, Xoaquín Fernández Leiceaga, en el peor momento de la historia del partido en Galicia. Los socialistas gallegos han demostrado la firmeza de su suelo, pero también la dificultad de su crecimiento: no consiguen subir un escalón aun con Pedro Sánchez en La Moncloa.

Los socialistas creían que sería fácil superar aquel resultado con un partido unido y con la presidencia del Gobierno de España soplando a su favor. Estaban convencidos de que no había base social para un sorpasso; que el techo del BNG era inferior al suelo que ellos tienen. Erraron el cálculo.

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