De la pistola de Arias Navarro a piezas de guerra: golpe policial al tráfico de armas

La Policía Nacional detiene a 21 personas e incauta un total de 731 piezas, 127 ilegales activas

Fotografía de archivo de un control de Policía Nacional del pasado 23 de junio.
Fotografía de archivo de un control de Policía Nacional del pasado 23 de junio. / Europa Press

Una pistola PK 27 que perteneció al expresidente del Gobierno Carlos Arias Navarro es una de las 731 armas incautadas en la operación Gestalt de la Policía Nacional. Se trata, según fuentes de la Comisaría General de Información, de una de las mayores intervenciones llevadas a cabo en España, no tanto por la cantidad, sino por la potencia del armamento intervenido: 127 piezas ilegales activas, 14 de ellas de guerra, según las mismas fuentes. Han sido detenidas 21 personas, una red alrededor de un narcotraficante apodado El Boquerón y afincado en Málaga.

La pistola de Arias Navarro, con damasquinados y un baño en plata, fue encontrada en uno de los siete talleres de reparación de armamento que fueron registrados por la policía en Málaga (dos), Tarragona, Burgos, Madrid, Cuenca y Lugo. Hasta 200 agentes participaron en una macroperación simultánea llevada a cabo el pasado 18 de junio, pero de la que no se informó hasta ayer. La mayor parte de los detenidos son personas ligadas al tráfico de drogas o coleccionistas. “Lo normal es que ambas tipologías de personas acaben encontrándose en la llamada Internet oscura buscando armas, unos por afición y otros para defenderse o pegar vuelcos”, explican fuentes de la investigación, tanto de la Comisaría General de Información como de la brigada de la misma área de Málaga.

El Boquerón, un conocido delincuente malagueño de unos 30 años, cargado de antecedentes por narcotráfico y que ya conoce la cárcel, era quien suministraba el armamento. “Miembros de otras organizaciones delictivas o coleccionistas le pedían cualquier tipo de armas y él se encargaba de buscarlas y conseguirlas”, explican agentes de la investigación. Fueron las pesquisas de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Costa del Sol las que volvieron a poner el objetivo, hace un año, sobre El Boquerón. Su red de contactos, “toda una malla delincuencial vinculada al tráfico de armas procedentes de la antigua República Checa, de coleccionistas particulares y de Estados Unidos”, señalan las fuentes consultadas, es la que se ha dado por desarticulada.

La policía investiga ahora si el incremento de los violentos ajustes de cuentas que se suceden en la Costa del Sol, con disparos a bocajarro en las calles de localidades como Marbella, Mijas o Fuengirola, pudiesen estar relacionadas con las armas obtenidas por El Boquerón, fichado por distintas unidades policiales desde hace cuatro años. “Ahora comienza otra investigación siguiendo la trazabilidad de todas esas armas”, aseguran fuentes policiales.

El anterior golpe de mayor envergadura al tráfico de armas en España se produjo en 2017, con la llamada Operación Portu, cuando la Policía aprehendió más de 10.000 fusiles, 9.000 del tipo Cetme y 1.000 de otras marcas. Pero todos estaban inutilizados y solo uno de ellos era de guerra y se encontraba activo. En esta ocasión son 127 las armas ilegales activas y 14 de ellas de guerra, subraya la Policía sobre la importancia de la operación.

Un arma corta en el mercado negro, reactivada o en pleno uso, puede costar unos 600 euros, el doble en caso de las de guerra, explican agentes involucrados en la investigación. España es uno de los países del mundo donde el control de armas es más estricto, y las investigaciones policiales se han intensificado a escala europea tras comprobarse que la mayor parte del armamento usado en los ataques terroristas proviene de ese mercado ilícito, de armas reactivadas en talleres clandestinos, procedentes muchas veces de países del Este o de coleccionistas.

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