El PP sostiene que España sería insolvente sin las ayudas europeas

"Sin ese dinero no llegaríamos a fin de mes", asegura el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, este vierjnes. En vídeo, las declaraciones de Feijóo a Onda Cero este viernes. EUROPA PRESS | Onda Cero

Mientras la Comisión Europea discutía este viernes sobre el fondo de 750.000 millones para la recuperación económica de la Unión tras el parón provocado del coronavirus, el principal partido de la oposición en España, el PP, sembraba dudas sobre la solvencia del país. “Sin ese dinero no podríamos llegar a fin de mes. España no tiene autonomía financiera para poder endeudarse si no es con el respaldo de la UE”, declaró el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo. “Es un hecho”, respaldaron fuentes de la dirección nacional del PP, que sin embargo, ha reclamado una paga extra para los médicos y rebajas fiscales.

“Sin ese dinero no podríamos pagar los expedientes de regulación temporal de empleo o las inyecciones en automoción y turismo. Pero se nos debe contar la verdad: cómo se condiciona y qué debemos hacer para poder cobrar ese dinero que se nos va a prestar”, declaró este viernes Alberto Núñez Feijóo en onda cero. “No veo a un alemán regalándonos dinero simplemente porque somos del sur. No veo a un pensionista holandés viendo que a los pensionistas españoles le van a regalar no sé cuantas revalorizaciones mientras él tiene la suya congelada. Sería mentirle a la gente. Cuando a uno se le presta el dinero, se le presta con la condición de devolverlo, y cuando se le hace una transferencia, se le hace con la condición de hacer medidas estructurales”, añadió.

La dirección nacional del PP, preguntada al respecto por este diario, respaldó una a una sus palabras. El PP sugiere que España tendría serias dificultades de financiación sin las ayudas europeas y hace semanas insinuaba que la economía española podría requerir un préstamo del mecanismo de rescate europeo (Mede).

El discurso de Feijóo —”España no tiene autonomía financiera”— y el plácet posterior de Génova introducen confusión entre el escenario de un rescate, en el que sí habría condiciones en forma de recortes y visitas de los llamados hombres de negro, y el futuro fondo de recuperación europeo, que sí implica supervisión y control, pero no condicionalidad macroeconómica ni visitas incómodas.

El PP ha sugerido durante semanas que España podía ser rescatada al preguntar repetidamente al Gobierno por esa posibilidad y declaró en el Congreso que la UE “va a exigir recortes de cerca de 35.000 millones”, según Casado. Su gurú económico, Daniel Lacalle, opinaba hace unos días que “no hay otra opción” que acudir “a los mecanismos de solidaridad de la UE” y acabar pidiendo un rescate. El exvicepresidente comunitario Joaquín Almunia es tajante: “Gracias a la inexistencia de inflación, la política del BCE, la financiación disponible del Mede y la Comisión y la propuesta del fondo de recuperación no hay ningún riesgo verosímil de insostenibilidad de la deuda”.

La economía española caerá en torno al 10% este año, según las previsiones del Gobierno; el déficit público se va a disparar por encima del 10% del PIB. Los ERTE han frenado la destrucción de empleo, pero los organismos internacionales auguran dificultades cuando el Gobierno desactive esa medida. Y aun así, España está lejos de ser insolvente. La prima de riesgo (la diferencia entre la rentabilidad del bono español y el alemán; la mejor medida del riesgo de un país) está muy por debajo de los umbrales que se consideran preocupantes: España paga apenas el 0,5% por su deuda a 10 años, cuando los intereses superaron el 7% en 2012 y obligaron al Ejecutivo de Rajoy a pedir un salvavidas a cambio de recortes y reformas. Esa es la principal diferencia: los rescates se piden con el agua al cuello y llevan aparejadas duras condiciones. Pero España no tiene problemas de financiación: el jueves colocó 5.800 millones a tres y cinco años a intereses negativos. El Tesoro cobra hoy por prestar dinero.

Lo que el PP presenta como una anomalía es la norma en Europa: las primas de riesgo están bajo mínimos gracias al BCE, y los países más golpeados van a recibir el grueso del Fondo de Recuperación con el objetivo de suavizar el batacazo económico y permitir presupuestos expansivos. Con supervisión y controles. Pero en principio sin condicionalidad.

Las declaraciones de Feijóo sobre los potenciales problemas de autonomía financiera, respaldadas por la dirección nacional, se suman a las insinuaciones de Pablo Casado de que España iba a pedir ayuda al Mede, que ofrece líneas de crédito —de nuevo sin condicionalidad, a diferencia de los rescates de hace 10 años— para gastar en sanidad. El PP incluye propuestas de más gasto (una paga extra para personal sanitario, por ejemplo) a la vez que reclama rebajas fiscales y reformas.

El Gobierno ha acusado estos días al PP de “traición a España” por sembrar dudas sobre la solvencia del país. Los populares se defienden argumentando que “patriotismo no es callarse ante los errores”. Casado declaró este viernes que las ayudas europeas son “muy necesarias” y deben ir acompañadas de “responsabilidad, estabilidad y mantenimiento de las reformas”.

La letra pequeña de ese fondo europeo está aún debatiéndose en Europa, informa Bernardo de Miguel. El PP europeo exige “evitar que el dinero se use en proyectos ideológicos”. Casado no aclara qué entiende por “ideológicos”, pero los populares acusan al Gobierno de haber dejado la gestión económica en manos de Podemos, a los que presentan como “comunistas bolivarianos”.


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