El verano será más cálido de lo habitual en el sur, Baleares y Canarias y más seco en el resto

Para otras zonas de la Península no hay una señal clara en cuanto a las temperaturas, según la predicción estacional de Aemet

Un niño, en el parque del Picón del Cura en Paracuellos del Jarama.
Un niño, en el parque del Picón del Cura en Paracuellos del Jarama.Sebastián Mariscal (EFE)

¿Qué verano le espera a España en plena crisis de la covid-19 y con la obligatoriedad de llevar mascarilla en distancias cortas? La Agencia Estatal de Meteorología ha hecho pública este viernes su predicción estacional, que en esta época alcanza su mayor fiabilidad. Los expertos apuntan a que lo más probable es que la temporada estival sea más cálida de lo habitual en el sur peninsular, Baleares y Canarias. “Para el resto del país, no hay una señal clara”, ha explicado la portavoz de Aemet Beatriz Helvilla, lo que quiere decir que las probabilidades de que sean igual de cálida, más o menos cálida de lo normal son las mismas. En cuanto a las lluvias, los pronósticos para julio, agosto y septiembre hablan de que hay una mayor probabilidad de que la precipitación sea menor para toda España.

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Evolución de las temperaturas máximas de este viernes al próximo miércoles. CÉSAR RODRÍGUEZ BALLESTEROS / AEMET
El verano llega este fin de semana con los termómetros disparados hasta 41ºC

La primavera ha sido cálida, “la cuarta más cálida desde 1965”, ha explicado por su parte el también portavoz de Aemet Rubén Del Campo. La temperatura media se ha situado en 15,2ºC, 1,5 ºC por encima de lo normal, en una estación que ha ido a más, “de un marzo cálido a un abril muy cálido y a un mayo extremadamente cálido”. Este último mes fue, de hecho, el mayo más cálido del que se tiene constancia. El experto ha destacado el episodio de altas temperaturas de primeros de mayo por su precocidad. “Hubo 36ºC en Almería, un valor que pulverizó el récord mensual en dos grados, y 32/33ºC a orillas del Cantábrico”, recuerda.

Con todo, lo más destacable no han sido las máximas sino las mínimas, con noches extremadamente cálidas, incluso tropicales a primeros de mes en mayo, “un hecho extraordinario”. De hecho, la temperatura media de las mínimas ha sido de 9,6ºC, 1,8 ºC por encima, lo que la coloca como la primavera más cálida en cuando a los valores nocturnos.

A pesar de estas temperaturas tan altas, no ha sido una primavera soleada. Al contrario de lo que suele ocurrir, España ha sido el país europeo “con más déficit de insolación seguido de Portugal”, ha señalado Helvilla, para matizar que no ha sido de récord. “Ha quedado sexta en el ranking de las primaveras con menos horas de sol”, ha anotado Del Campo, que ha matizado que mayo sí que fue más soleado y que la falta de sol primaveral fue más patente en la vertiente mediterránea y en la zona centro, mientras que en el Cantábrico y en el País Vasco disfrutaron de más horas de sol, con un mayo extremadamente soleado. Por contra, fue la primavera más soleada de la historia en el Reino Unido, Países Bajos, Irlanda, Bélgica y Dinamarca a causa del bloqueo del anticiclón escandinavo. Han tenido un 53% más de horas de sol, frente a un 7-8% menos en España.

Esta primavera nublada, que ha contribuido a tirar al alza las mínimas, se ha traducido en mucha agua. La temporada fue “en su conjunto muy húmeda”, lo que la coloca en el quinto puesto de las primaveras más lluviosas del siglo XXI en España. “Ha llovido un 37% más de lo habitual, sobre todo en el este, aunque en el Cantábrico y en Canarias ha sido seca o muy seca”, ha indicado Del Campo. En marzo, llovió casi el doble de lo normal. “Muchas de las lluvias fueron en forma de tormenta, lo que hace de la primavera de 2020 la cuarta más tormentosa del siglo XXI”, ha añadido el portavoz.

Como “ejemplo claro de la tendencia al calentamiento global”, de enero a mayo España ha vivido el inicio del año más cálido de la historia, con 1,6ºC más de lo normal. En medio de este ambiente, el arranque de junio supone un auténtico oasis, el periodo más largo en lo que va de año con temperaturas más bajas de lo normal. Sin embargo, a partir de este fin de semana se espera una subida de las temperaturas que traerá los primeros 40ºC, aunque en principio no será una ola de calor. ¿Quiere esto decir que podremos salvar junio sin olas de calor? “Probablemente”, ha respondido Del Campo. “El episodio va a ser, no obstante, intenso y duradero, y los modelos bailan, aunque los últimos datos apuntan a que el calor persiste a partir del miércoles, aunque las temperaturas no van a ser tan altas para llegar al umbral de ola”, ha concluido.


Sobre la firma

Victoria Torres Benayas

Redactora de la sección de Madrid, también cubre la información meteorológica. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra, cursó el máster Relaciones Internacionales y los países del Sur en la UCM. En EL PAÍS desde el año 2000, donde ha pasado por portada web, última hora y redes, además de ser profesora de su escuela entre 2007 y 2014.

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