Carcedo: “El ingreso mínimo es una pieza necesaria en el Estado de bienestar”

La exministra de Sanidad lamenta que “jamás se habla de que pueda haber fraude en cualquier política que se pone en marcha salvo en estos asuntos”

La exministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, el miércoles en el Congreso durante el debate de aprobación del ingreso mínimo vital. En vídeo, los mejores momentos de su comparecencia. EUROPA PRESS / E. PARRA. POOL (VÍDEO: EFE / EUROPA PRESS)

La emotividad y contundencia de María Luisa Carcedo (Asturias, 66 años) en la defensa del ingreso mínimo vital dejó el miércoles en el Congreso la que sin duda ya es uno de los hitos de la legislatura. La bancada del PP se indignó con la ex ministra de Sanidad cuando le recordó sus trabas a la medida pero terminó votando a favor. Vox se abstuvo. En el PSOE la reconocen como la gran impulsora en el partido de una medida que hasta hace poco sonaba a un lujo de otras latitudes.

Pregunta. ¿Se imaginaba que el ingreso mínimo vital se aprobaría sin ningún voto en contra?

Respuesta. Pues no, sinceramente. Llevo toda la semana en la comisión de reconstrucción escuchando de todo. Que si favorecería la economía sumergida, el fraude… El PP se vio un poco arrastrado, sobre todo por la presión de las comunidades autónomas donde gobierna. El ingreso mínimo les viene muy bien, para ellas es un alivio. Incluso piden su gestión.

P. El PP ha llegado a decir que impulsó modelos similares al ingreso mínimo en las comunidades.

R. Lo incluíamos en las enmiendas de los Presupuestos y el PP nos lo rechazó siempre. El PSOE ha defendido un ingreso mínimo vital de manera sistemática en la oposición. La presentamos ya en 2015, era nuestra propuesta social estrella. Un año antes, cuando Pedro Sánchez ganó [por primera vez] las primarias, yo era responsable de las políticas sociales. Creamos un grupo de trabajo de expertos, analizamos las carencias y la más clamorosa era una última red de protección social que fuera capaz de reducir la pobreza de forma similar al resto de países europeos. El propósito principal era sacar sobre todo a la infancia de la pobreza severa. Por tanto, formaba parte de nuestro programa y proyecto político. El miércoles, por fin, fue el día de su puesta de largo. Se convirtió en realidad. Entró en nuestro sistema de protección social. Era una pieza muy necesaria en nuestro Estado del Bienestar. Para las comunidades es una grandísima noticia, pusieron en marcha esta renta de forma muy voluntarista, pero con una cobertura muy heterogénea y desigual, sobre todo en la duración. Por ejemplo, Asturias es la comunidad de régimen común de más cobertura. Por encima solo están el País Vasco y Navarra. Ahora habrá un suelo para todas las personas que estén en una situación de necesidad en todo el país.

P. Vox se abstuvo después de decir que era una “limosna vitalicia” y que hasta podría provocar un efecto llamada a la inmigración irregular.

R. Quiero ser ingenua, muy ingenua, y creer que a lo largo del debate las explicaciones del ministro [José Luis Escrivá, de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones] y del vicepresidente [Pablo Iglesias] les convencieron de que era una política necesaria.

P. La crispación en el Congreso llegó a máximos durante su defensa del ingreso mínimo. Hasta se le escapó un "jolín, qué pena, chicos”.

R. Fue desagradable, estaba en la tribuna y ese runrún... Les molestaba todo lo que decía, pero yo me dirigía a la Cámara, no a nadie en particular. Allá quienes se sintieron señalados. Lo que hice fue una descripción bastante objetiva de la realidad y desigualdad que hay. El FMI no es sospechoso de bolivariano y la rentas mínima la tienen en todos los países desarrollados y democráticos. En España nos faltaba.

P. La tensión creció cuando acusó al PP de haber puesto trabas a esta resolución al contrario de lo que sucede con las leyes que facilitan las deducciones fiscales a las rentas más altas.

R. Jamás se habla de que pueda haber fraude en cualquier política que se pone en marcha salvo en estos asuntos. Que si habrá aprovechados, que si serán unos vagos porque dejarán de trabajar… ¡Es sistemático! La presunción de honestidad y de honorabilidad tiene que ser la misma para cualquier ciudadano español.

P. Insistió en que los 3.000 millones del ingreso mínimo no son un coste.

R. Es una inversión para las personas más necesitadas, supone colocar recursos del país en las rentas más bajas, que tienen muchísimas necesidades: alimentos, ropa, calzado, mochilas, libros… Es una manera de dinamizar la economía. Y eso es así y está superdemostrado que funciona así.

P. ¿Cómo lo celebró?

R. Lo saboreé mucho, me escribieron muchísimos amigos muy contentos por la aprobación y porque se sintieron muy identificados. El mayor regalo fueron los comentarios que recibí de tantas personas que trabajaron tanto codo con codo por lograr esta nueva política pública.


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