Consejo de Ministros

Las discrepancias entre el PSOE y Unidas Podemos sobre el plan de choque económico alargaron el Consejo de Ministros

Finalmente las medidas económicas se dejan para el martes. La comisión delegada de asuntos económicos ya terminó anoche sin acuerdo y con tensión

Reunión del Consejo de Ministros, este sábado en La Moncloa.
Reunión del Consejo de Ministros, este sábado en La Moncloa.Europa Press

El retraso del Consejo de Ministros, el más largo que se recuerda en varios años, tiene una explicación clara: las discrepancias entre el equipo económico, controlado por el PSOE, y los ministros de Unidas Podemos, que exigen aprobar medidas de ayuda a los trabajadores más contundentes, a la vez que se declara el estado de alarma. Según fuentes del Gobierno, este es el punto central de la discusión. Finalmente ha concluido a las 18.00, tras más de siete horas con un receso. Y se ha decidido, pese al intenso debate, dejar las medidas económicas para el próximo Consejo de Ministros, el martes, y aprobar hoy sólo el decreto de alarma.

En este debate sobre las medidas económicas de un lado están, sobre todo, la vicepresidenta Nadia Calviño y la ministra de Hacienda, María Jesús Montero; y del otro, el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, y la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. Las primeras defienden medidas más cautas para no disparar el gasto y los segundos, un plan de choque fuerte para apoyar a los trabajadores, aunque eso suponga un coste importante. Es el presidente del Gobierno el que finalmente toma las decisiones. Iglesias fue al Consejo de Ministros a pesar de estar en cuarentena, dado que su pareja, Irene Montero, ministra de Igualdad, ha dado positivo. Iglesias fue especialmente protegido y se mantuvo alejado de los demás ministros, que también respetaron entre ellos la distancia de seguridad.

Esta discusión se ha venido reproduciendo durante toda la semana, en la que ha habido intensos debates formales e informales sobre los pasos a seguir, incluida la declaración del estado de alarma, que defendían, sobre todo, los ministros más políticos como el propio Iglesias y José Luis Ábalos, secretario de Organización del PSOE. Pero el debate más intenso ha girado en torno a las medidas que había que adoptar. De hecho, algunas previstas para el jueves finalmente no se tomaron.

La comisión delegada de asuntos económicos, que prepara el Consejo de Ministros, terminó anoche tardísimo, pasadas las 22.00, y sin acuerdo claro, después de una intensa discusión entre los miembros del Gobierno de Unidas Podemos y algunos socialistas y la vicepresidenta Calviño y la ministra Montero, según fuentes del Ejecutivo. El remate se dejó para este sábado, ya con Sánchez e Iglesias presentes, que no estaban anoche en la comisión delegada, presidida por Calviño. Fuentes socialistas señalan que no estaba previsto llevar más medidas económicas hoy, sino dejarlas para el martes, pero desde Unidas Podemos insistían en que no se puede aprobar un decreto de alarma que paraliza de facto el país sin aprobar a la vez medidas paliativas para los trabajadores. Finalmente se han dejado para el martes. El lunes, Calviño participará en una reunión clave del Eurogrupo en la que se analizará la crisis del coronavirus y está previsto que los países afectados reciban flexibildad en el margen del déficit en el que incurrirán para hacer frente a la epidemia.

En la comisión delegada también se debatió otro de los asuntos centrales del decreto: parar o no la actividad productiva. Según el borrador al que ha tenido acceso EL PAÍS, no se pararía, aunque se obliga a todas las empresas que puedan a que sus trabajadores teletrabajen. Pero eso no es posible en buena parte de la industria, que el decreto no paraliza, al contrario de lo que ha sucedido en Italia.

El asunto central del debate es la exigencia de los ministros de Unidas Podemos, en especial la de Trabajo, de que se aprueben medidas contundentes de respaldo a los trabajadores que se van a ir al paro o se van a quedar sin trabajo en estos días de parón absoluto de la economía. Lo que está en discusión no es menor. Se trata de ayudas millonarias para los trabajadores. Por ejemplo, si se aprueba que todos los que se vayan al paro estos días –que pueden ser centenares de miles dado el parón de la actividad en sectores clave como el turismo– no pierdan días de prestación mientras dure la crisis del coronavirus, para evitar que queden desprotegidos en poco tiempo. Cada medida que se pone encima de la mesa supone un coste importante y difícil de prever, porque nadie sabe cuánto durará la crisis.

Calviño representa la parte del Gobierno más ortodoxa y cercana a las empresas y siempre ha tenido choques con otros ministros por esta cuestión, no solo con los de Unidas Podemos. También los tenía cuando el Gobierno era monocolor con algunos ministros socialistas que pedían medidas más progresistas.

También se ha complicado la gestión del decreto que limita los movimientos de los ciudadanos, pero por cuestiones de otra índole. El lehendakari, Iñigo Urkullu, no quiere poner a la Ertzaintza completamente a las órdenes del Gobierno central porque entiende que el Estatuto le permite ejercer su autonomía, aunque sea en coordinación con el Ministerio del Interior. Por eso se están buscando fórmulas que permitan un equilibrio. El portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, ha dicho que esto supondría “un 155” y que no es lo que habían hablado Sánchez y Urkullu en su conversación. La complejidad de las decisiones ha alargado el Consejo de Ministros. El presidente tenía que haber comparecido a las 14.00 y lo hará a partir de las 20.00.

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