Menorca, una ruta gastronómica por una isla bendecida por Europa

Cuando se prueban sus quesos con denominación de origen o los platos de restaurantes donde prima el producto local se entiende por qué la zona ha sido distinguida como región Gastronómica Europea este año

La terraza y restaurante de las Bodegas Binifadet.
La terraza y restaurante de las Bodegas Binifadet.Fede Delibes

Pocos saben que Menorca se ha coronado este año como Región Gastronómica Europea 2022 por ser un enclave estratégico para la gastronomía y el turismo biosostenible. A la isla balear no le gusta nada llamar la atención; de hecho, siempre ha sido la menos mediática de sus islas hermanas, pero su buen hacer, el encantador carácter de sus gentes, un producto de calidad y, sobre todo, las apuestas y las ganas de emprender han logrado que despunte como el destino gastronómico del año en España. Cristina Lozano, embajadora del proyecto, se asocia con restauradores locales para iniciar una ruta por la Menorca más selecta, y de su mano descubrimos qué es lo que ha hecho a la región ser merecedora de este reconocimiento. La acompañan dos jóvenes, pesos pesados del mundo de los fogones, Thomas Straker, apodado como El rey de las mantequillas por The Times, y Kitty Coles, una estilista de comida que reside en Mallorca.

Los quesos de Binibeca

A unos 11 kilómetros al sur de la localidad menorquina de Mahón, en Binibeca, un precioso pueblecillo de casitas encaladas, cinco generaciones de la misma familia (los Pons) elaboran los quesos y embutidos más ricos (y premiados) de la región. De hecho, fueron los pioneros en la isla en producir de manera artesanal quesos de cabra en todas sus variedades —que se pueden adquirir directamente en la misma finca o en la tienda de San Luis—.

El obrador artesanal de quesos de cabra de los Pons, en la localidad menorquina de Binibeca.
El obrador artesanal de quesos de cabra de los Pons, en la localidad menorquina de Binibeca. Fede Delibes

Los quesos de Binibeca cuentan con la denominación de origen de Quesos Mahón–Menorca y su elaboración está ligada al paisaje menorquín: verdes prados delimitados por pared seca donde es fácil ver vacas pastando tranquilamente y en libertad en los idílicos llocs (fincas menorquinas). El queso de Menorca se sigue elaborando como antaño: con un proceso artesanal transmitido de padres a hijos.

Restaurantes que reinterpretan los clásicos

Boletín

Las mejores recomendaciones para viajar, cada semana en tu bandeja de entrada
RECÍBELAS

En Es Fornells, pueblo de pescadores y cuna de la caldereta de langosta, espera Sa Llagosta. El restaurante, con el mando en los fogones de David Coca, atesora un Sol Repsol y prepara los crustáceos y pescados de temporada más sabrosos de la isla. Smoix (en Ciudadella) y Ses Forquilles (Mahón) han sido los otros elegidos para continuar con el recorrido culinario más selecto.

David Coca, del restaurante Sa Llagosta muestra a Thomas Straker su peculiar forma de presentar la caldereta de langosta.
David Coca, del restaurante Sa Llagosta muestra a Thomas Straker su peculiar forma de presentar la caldereta de langosta.Fede Delibes

Smoix cuenta con otro Sol Repsol y un delicioso pescado fresco. Era una antigua fábrica de calzado, ahora reconvertida en hotel-restaurante, con una filosofía que es toda una declaración de intenciones:Entendemos que la gente no busca dormir en una habitación que no hable del sitio donde estamos, por eso cada una de las cinco que ofrecemos está pensada para rezumar Menorca por los cuatro costados, conscientes de la necesidad de regalar descanso, relax, buen ambiente y discreción a nuestros huéspedes”. Cocina tradicional con un toque México fusión.

Casi dos décadas avalan a Ses Forquilles, el restaurante capitaneado por Marco Collado y Oriol Castell, que son los encargados de dar vida a la cocina de este imprescindible menorquín. Ofrecen “cocina viajada”, que dicen ellos, una filosofía de fidelidad al producto de proximidad y su apertura en un enclave con mucho encanto (el hotel boutique de Cristine Bedfor, con acceso independiente desde la céntrica calle de San Fernando). Todo ello les augura una brillante continuidad.

Bodegas Binifadet

Esta viña comenzó en 1979 elaborando vinos para el propietario, y con los años fue ampliándose con los terrenos colindantes hasta llegar a ser otra de las paradas obligatorias de cualquier viajero ávido de conocer la Menorca más genuina. En 2004, Bodegas Binifadet comenzó comercializar unos vinos excepcionales, gestados en un suelo calcáreo que le aporta un toque muy peculiar, ligeramente salado, que realza increíblemente los otros sabores presentes.

Las uvas del tipo 'chardonnay' de Bodegas Finifadet, afincadas en Menorca, que Ferran Adrià decidió incluir en la carta de elBulli.
Las uvas del tipo 'chardonnay' de Bodegas Finifadet, afincadas en Menorca, que Ferran Adrià decidió incluir en la carta de elBulli.Fede Delibes

El éxito fue fulgurante, tanto que Ferran Adrià decidió incluir su chardonnay en la carta de elBulli. El silencio, las puestas de sol y empezar con un vino fresquito como el Merluzo (un blanco joven) hacen de una visita a estas bodegas la experiencia perfecta. ¿La buena noticia? También es restaurante.

El hotel donde hay que alojarse

Que Cristine Bedford es el hotel, en mayúsculas, de Menorca, no tiene discusión. En 2021 abrió sus puertas y fue tal la acogida que este año se ha convertido, por méritos propios, en uno de los lugares más especiales para alojarse en Mahón. Decorado por el reconocido interiorista Lorenzo Castillo, con infinidad de detalles, adquisiciones personales y ese toque british que a Cristina Lozano Vallejo (una de sus dueñas y alma del proyecto) le ha fascinado siempre de las casas inglesas de huéspedes, al cruzar la puerta uno se percata de que este lugar es mucho más que un hotel boutique al uso.

Cristina Lozano Vallejo, una de sus dueñas y alma del proyecto del hotel boutique en Mahón Cristine Bedford.
Cristina Lozano Vallejo, una de sus dueñas y alma del proyecto del hotel boutique en Mahón Cristine Bedford. Fede Delibes

El acierto del planteamiento de Lozano ha sido la ilusión, el amor por la isla y sus gentes y el respeto a la arquitectura típica de la zona. “Me he sentido muy acogida por los menorquines, me han ayudado mucho”, comenta la empresaria. Atentos a su agenda, las visitas de arte, los retiros, conciertos los jueves y un amabilísimo equipo de profesionales encantados de contar todos los planes y secretos de la isla.

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites
Normas

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS