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Huyo de la ciudad y me voy al campo

Huyo de la ciudad y me voy al campo

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Cinco familias nos cuentan su recién estrenada vida rural. La pandemia, los confinamientos urbanos o la crisis económica les ha llevado a mudarse, a dejar la ciudad

  • Villerías de Campos con sus casas de barro, un valioso patrimonio en progresivo deterioro. A esta pedanía palentina de 60 vecinos se han mudado, desde Valencia, Tatiana Arenas y David García con sus cuatro hijos.
    1Villerías de Campos con sus casas de barro, un valioso patrimonio en progresivo deterioro. A esta pedanía palentina de 60 vecinos se han mudado, desde Valencia, Tatiana Arenas y David García con sus cuatro hijos.
  • Carmen en primer plano, y detrás Tatiana hija, Samara, Tatiana madre y David desayunando en su nueva casa en Villerías de Campos. Es la antigua vivienda del cura. El ayuntamiento la ha reformado para atraer población y se la ha alquilado a ellos con la mediación de la empresa Proyecto Arraigo.
    2Carmen en primer plano, y detrás Tatiana hija, Samara, Tatiana madre y David desayunando en su nueva casa en Villerías de Campos. Es la antigua vivienda del cura. El ayuntamiento la ha reformado para atraer población y se la ha alquilado a ellos con la mediación de la empresa Proyecto Arraigo.
  • Carmen y Tatiana en Villerías de Campos. Las dos son unas apasionadas del fútbol. Cuando no están en el colegio, se pasan el día por el pueblo con el balón.
    3Carmen y Tatiana en Villerías de Campos. Las dos son unas apasionadas del fútbol. Cuando no están en el colegio, se pasan el día por el pueblo con el balón.
  • La familia García Arenas, una tarde de frío y viento en Villerías de Campos. David hijo lleva a Carmen y delante corren Samara y Tatiana hija.
    4La familia García Arenas, una tarde de frío y viento en Villerías de Campos. David hijo lleva a Carmen y delante corren Samara y Tatiana hija.
  • Una carretera que atraviesa los montes del concejo asturiano de Cabranes, la tierra sidrera y ganadera donde está la aldea de Arboleya. Allí viven ahora Ana Moreno y Julio Albarrán con sus hijos Tomé y Carola. Han pasado de ser vecinos del distrito madrileño de Tetuán (161.000 personas) a serlo de un lugar donde convive una treintena.
    5Una carretera que atraviesa los montes del concejo asturiano de Cabranes, la tierra sidrera y ganadera donde está la aldea de Arboleya. Allí viven ahora Ana Moreno y Julio Albarrán con sus hijos Tomé y Carola. Han pasado de ser vecinos del distrito madrileño de Tetuán (161.000 personas) a serlo de un lugar donde convive una treintena.
  • Carola salta en el prado de su casa en Arboleya. Al fondo, su madre, Ana, su hermano, Tomé, y su amiga Selma.
    6Carola salta en el prado de su casa en Arboleya. Al fondo, su madre, Ana, su hermano, Tomé, y su amiga Selma.
  • Julio Albarrán y Ana Moreno, con sus hijos, Tomé y Carola, en Arboleya en el salón de su casa, que antaño fue la cuadra de las vacas.
    7Julio Albarrán y Ana Moreno, con sus hijos, Tomé y Carola, en Arboleya en el salón de su casa, que antaño fue la cuadra de las vacas.
  • Alona Litovinskaya, de 43 años, y Alberto Pérez Gordillo, de 39, en el patio de su casa en Muras (Lugo). Al fondo, con luz, se ve la parte de la vivienda que están rehabilitando. Ellos vivían en un adosado en Miraflores de la Sierra. Decidieron que querían algo "más salvaje". Y lo han encontrado: su casa está perdida en un valle por el que solo merodean vacas, caballos y lobos, aparte de algún amigo que se acerca de vez en cuando a pasar unos días.
    8Alona Litovinskaya, de 43 años, y Alberto Pérez Gordillo, de 39, en el patio de su casa en Muras (Lugo). Al fondo, con luz, se ve la parte de la vivienda que están rehabilitando. Ellos vivían en un adosado en Miraflores de la Sierra. Decidieron que querían algo "más salvaje". Y lo han encontrado: su casa está perdida en un valle por el que solo merodean vacas, caballos y lobos, aparte de algún amigo que se acerca de vez en cuando a pasar unos días.
  • La mano derecha de Alberto Pérez Gordillo. Alona y él llevan medio año trabajando día a día en la rehabilitación de su antigua vivienda labriega.
    9La mano derecha de Alberto Pérez Gordillo. Alona y él llevan medio año trabajando día a día en la rehabilitación de su antigua vivienda labriega.
  • Paisaje en las inmediaciones de la casa de Alona y Alberto en la provincia de Lugo.
    10Paisaje en las inmediaciones de la casa de Alona y Alberto en la provincia de Lugo.
  • Calle de la localidad riojana de Ollauri donde pasan el recreo los niños del colegio. La escuela llevaba tres décadas cerrada. Con la llegada de nuevos críos y por las necesidades creadas por la pandemia, el ayuntamiento pidió permiso al Gobierno de La Rioja para dar de nuevo este servicio.
    11Calle de la localidad riojana de Ollauri donde pasan el recreo los niños del colegio. La escuela llevaba tres décadas cerrada. Con la llegada de nuevos críos y por las necesidades creadas por la pandemia, el ayuntamiento pidió permiso al Gobierno de La Rioja para dar de nuevo este servicio.
  • Héctor, con su perra Trufa.
    12Héctor, con su perra Trufa.
  • Atardecer en Ollauri.
    13Atardecer en Ollauri.
  • El padre de Héctor, Javier Ruiz (44 años), teletrabaja para su compañía, situada en Madrid, desde el antiguo comedor de su abuela Constantina.
    14El padre de Héctor, Javier Ruiz (44 años), teletrabaja para su compañía, situada en Madrid, desde el antiguo comedor de su abuela Constantina.
  • Los campos que rodean Ollauri, en la comarca de Haro, donde se asientan importantes bodegas de vino Rioja.
    15Los campos que rodean Ollauri, en la comarca de Haro, donde se asientan importantes bodegas de vino Rioja.
  • Verónica Giacoboni y Santiago Campiglia, con sus perras, Mila y Arya. Ellos se dedicaban al turismo en la costa levantina. La pandemia los dejó sin empleo y se mudaron a El Frago, un precioso pueblo medieval de Aragón que intenta recuperar pobladores.
    16Verónica Giacoboni y Santiago Campiglia, con sus perras, Mila y Arya. Ellos se dedicaban al turismo en la costa levantina. La pandemia los dejó sin empleo y se mudaron a El Frago, un precioso pueblo medieval de Aragón que intenta recuperar pobladores.
  • José Ramón Reyes, alcalde de El Frago.
    17José Ramón Reyes, alcalde de El Frago.
  • Eladio Ardebines, de 68, vecino fijo de El Frago. Ha sido pastor de cabras y ovejas toda su vida. Es uno de los clientes diarios del bar que llevan ahora Verónica y Santiago. Le gusta tomar un vaso de tubo de Fanta naranja con un chorrito de vino.
    18Eladio Ardebines, de 68, vecino fijo de El Frago. Ha sido pastor de cabras y ovejas toda su vida. Es uno de los clientes diarios del bar que llevan ahora Verónica y Santiago. Le gusta tomar un vaso de tubo de Fanta naranja con un chorrito de vino.
  • Javier Osta, de 35 años, vive en Zaragoza pero va al pueblo cada vez que puede.
    19Javier Osta, de 35 años, vive en Zaragoza pero va al pueblo cada vez que puede.
  • Sergio Pérez, de 21 años, es uno de los vecinos permanentes del pueblo de El Frago.
    20Sergio Pérez, de 21 años, es uno de los vecinos permanentes del pueblo de El Frago.
  • Nando González, de 43 años y recién llegado a El Frago desde Santander.
    21Nando González, de 43 años y recién llegado a El Frago desde Santander.
  • Marina Joven, de 26 años, es una terapeuta ocupacional que está pasando la pandemia en El Frago. Sus abuelos compraron hace tiempo una casa en el pueblo. A ella le gustaría establecerse aquí, pero cree que cuando acabe la crisis sanitaria deberá volver a Zaragoza por su trabajo.
    22Marina Joven, de 26 años, es una terapeuta ocupacional que está pasando la pandemia en El Frago. Sus abuelos compraron hace tiempo una casa en el pueblo. A ella le gustaría establecerse aquí, pero cree que cuando acabe la crisis sanitaria deberá volver a Zaragoza por su trabajo.