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La geometría como obra de arte

En un vibrante duelo con ataques en flancos opuestos, el alemán Bischoff crea una maravilla estética

Leontxo García.

Blancas: Rc1, Ab2, Dc2, Cd2, Ae2, Cc3, Tg1, Th1; peones en a2, b3, c5, d4, e3, f2, g5 y h4.

Negras: Ta8, Dd8, Te8, Cf8, Rg8, Ac7, Cd7, Ae6; peones en a6, b5, c6, d5, e4, f7, g7 y h7.

La necesidad inspira a veces al artista. Pero en este caso no fue la de ganar dinero para sobrevivir sino la de hacer jugadas compulsivas, apremiantes, que obligaran al rival a la defensa en una posición con ataques en flancos opuestos. El artista es el gran maestro Klaus Bischoff (Ulm, 1961), bicampeón de Alemania (2013 y 2015) y especialista en las modalidades rápidas, que le han dado once títulos nacionales. Y el escenario de la obra de arte fue el Memorial Capablanca de La Habana, en 1998.

Su rival, el fuerte gran maestro cubano Jesús Nogueiras, había progresado lo suficiente en su ofensiva por el ala de dama para crear amenazas letales. Era el momento crítico. Y Bischoff encontró un triunfo inmortal, no solo por la brillantez de la jugada clave, sino por la curiosa forma estética que adoptaron sus piezas cuando el caribeño decidió rendirse.

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