Servicios clave ante el reto de la recesión

El confinamiento pide entretenimiento y la reconstrucción pide dinero. Negocios prometedores, pero bajo la amenaza del desplome del consumo

GETTY IMAGES

La pandemia ha afectado a los diferentes sectores económicos de diferentes maneras. El sector bancario y la industria tecnológica son de los que mejor parados han salido de esta coyuntura, por su naturaleza y por su estado de salud. Una nube que podría atisbarse en su horizonte sería la debilitación del consumo debido a la crisis económica en la que el mundo está embarcado: empresas y autónomos que cesan su actividad necesitan menos servicios digitales. Además, con el freno al crecimiento, puede haber una merma en la demanda de préstamos. Por lo demás, ambos sectores pueden ser importantes en el camino de salida de este hoyo histórico y el regreso a las condiciones de aquel mundo prevírico. Si es que tal cosa es posible.

En el primer confinamiento la sociedad se puso a digitalizarse (aún más) a marchas forzadas: videoconferencias entre seres queridos, teletrabajo, gestiones administrativas, clases, mayor consumo de productos audiovisuales o compras. Hasta hubo miedo de que el sistema colapsase. "Afortunadamente, comprobamos que nuestras redes eran lo suficientemente robustas para soportar la sobredemanda", señala Pedro Mier, presidente de Ametic, patronal de la industria digital. La industria digital, pues, está siendo central en esta crisis y solo hace falta ver las disparadas cotizaciones bursátiles de las grandes tecnológicas para comprobarlo.

La UE, la gran oportunidad

Se presentan oportunidades. Una tiene que ver con los fondos de reestructuración europeos: "Sería interesante", prosigue el presidente, "que se utilizaran de tal forma que redundaran beneficiosamente en todos los miembros de la industria. Tienen que provocar una nueva reconversión, una reindustrialización". Proyectos de "ecosistema" y no de empresa. Por ejemplo, en vez de dedicarse a mejorar las redes, que ya son buenas, podrían utilizarse para apoyar el coche autónomo, que implica conectividad, ciberseguridad, software, infraestructura de recarga, y mil y una industrias y tecnologías implicadas. "Hace falta mayor innovación, mayor esfuerzo inversor", dice Mier. Y cambiar el modelo productivo, como se dijo en la anterior crisis y no se llegó a consumar.

"Durante el inicio de la crisis se ha visto que lo servicios de telecomunicaciones son un pilar fundamental de la sociedad y los mercados", dice el informe Retos y oportunidades del sector de las telecomunicaciones ante la covid-19, de la consultora Nae. De su "resiliencia" depende en gran medida la salida de la crisis y lo que vendrá después.

Según el informe, hay preocupación por la contracción del mercado que traerá la recesión: "Será necesaria la generación de nuevas políticas captación, fidelización y retención, mucho más flexibles y proactivas". Pero espera que la evidenciada importancia del sector acelere la implantación del 5G y del teletrabajo, o la cobertura de las zonas rurales. "Las acciones prioritarias en el corto plazo", resume el informe, "tienen que ver con la defensa de la cartera de clientes, el refuerzo del canal digital, la simplificación y digitalización de las operaciones y el aseguramiento de la calidad, seguridad y disponibilidad de las redes y servicios".

La banca, gracias a las reformas regulatorias, afronta esta crisis más fuerte que afrontó la del 2008, cuando estuvo en el epicentro del terremoto económico mundial. "El sector parte de una solidez financiera y esto hace posible que pueda responder a la crisis", explica Alberto Aza, portavoz de la asociación de bancos y cajas de ahorros CECA. "La banca es solvente, tiene colchones de capital, los balances están saneados y no tiene problemas de liquidez, ya que tiene abiertas las ventanas del Banco Central Europeo (BCE)".

En julio, el BCE estudió a 86 bancos de la zona euro y concluyó que aguantarán bien la recesión por venir, excepto en el caso de una caída del PIB real muy severa (de más del 12,6% en 2020), caso en el que "varios bancos tendrían que tomar medidas para seguir cumpliendo los requisitos de capital".

"El sector será fundamental para apuntalar el crédito y los bancos están preparados, con la colaboración de las autoridades, para darlos", explican otras fuentes bancarias. En los primeros compases de la pandemia el sector ha funcionado correctamente canalizando el flujo de crédito y las ayudas públicas, al tiempo que se beneficiaba de una mayor flexibilidad para prestar otorgada por instituciones como el Banco Central Europeo y el Banco de España.

Una situación de estrés

Aunque la demanda de préstamos está cayendo dada la situación, y se espera que crezca la morosidad. "El sector bancario sufrirá una situación de estrés por elevadas pérdidas crediticias una vez surjan insolvencias a gran escala entre las empresas y particulares debido a la recesión económica mundial provocada por la crisis de la covid-19", se lee en un informe de la serie CEPR/IESE sobre El futuro de la banca.

Otro fenómeno importante que ha vivido este sector, como muchos otros, es de la digitalización acelerada. Si bien buena parte de los servicios bancarios ya se prestaban por Internet, la crisis ha hecho que más clientes se decidan a utilizar este medio para operar. "Después de años invertir en digitalización hemos visto como, en pocos meses, ha aumentado mucho el número de operaciones, el volumen transaccional y el número de usuarios, sobre todo en personas mayores que quizás eran más reticentes a estas tecnologías", afirma Aza. La aplicación Bizum ha crecido alrededor de 33%, alcanzando los 10 millones de usuarios.

Si bien la imagen pública del sector bancario salió deteriorada de la anterior crisis financiera, en esta ocasión puede salir reforzada, si se convierte en parte de la solución. En definitiva, "el mensaje esperanzador es que la banca está en condiciones de asumir el doble reto que presentan las crisis: absorber la mora que se produzca al tiempo que sigue concediendo crédito", concluye Aza.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS