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HARRY PATER OPINIÓN i

‘Lo que la verdad esconde’ | La nueva normalidad a la vista y los padres seguimos perdidos, con mil dudas

Doce semanas de confinamiento infantil y todavía quedan muchas incógnitas por resolver sobre lo que acarreará para los niños la nueva realidad

Con tantas versiones contradictorias, ¿nos podemos fiar de las ruedas de prensa, aunque las hiciera Harrison Ford?
Con tantas versiones contradictorias, ¿nos podemos fiar de las ruedas de prensa, aunque las hiciera Harrison Ford?

En el fantástico programa infantil Info-K llevan semanas explicando el coronavirus y el confinamiento mediante ruedas de prensa con preguntas de los niños a autoridades y especialistas. Visto el éxito del programa y vista la realidad en las calles, iría bien un “Coronavirus para dummies” porque la gente está hecha un lío… o se hace la tonta.

La solvencia, claridad y tranquilidad comunicadora de Fernando Simón son ejemplares, pero la suya no es la única voz que escuchamos estos meses. Entre los expertos, los tertulianos profesionales y las divagaciones en redes sociales hay más voces gritando a la vez que en una manifestación con megáfonos malos. Es de sabios rectificar y adaptarse a las nuevas informaciones, pero todos defienden su versión con tanta energía en todo momento que parece que siempre tengan razón.

Y yo ya no sé a quién hacer caso.

A ver si nos aclaramos: ¿Los niños contagian más que el mono de Estallido o las pobres criaturas al final no hacen nada? ¿Las conclusiones de estos descubrimientos se han obtenido ahora o coinciden sospechosamente con el calendario de matriculación, los pagos a casales de verano y las ruedas de prensa triunfalistas?

¿Los colegios de diversos países que han abierto y cerrado eran seguros en primer lugar o los niños ya venían con el virus? ¿Nuestros colegios abren con todas las garantías y por necesidad social o para dar una tregua a los responsables de Educación? ¿Llevar a los niños al colegio o al casal es devolverles la normalidad o condenarlos al trauma y a infectar a toda la familia? ¿Las medidas de seguridad se cumplirán y “todo saldrá bien” o es una mentira asumida por todos los implicados que ya no aguantan más confinamiento con niños? ¿Educación ha hecho los deberes o ha abandonado a los profesores pasándoles el marrón sin dotarles de recursos?

¿Los niños podrán jugar en los parques o será mejor que se contagien por la calle porque los terraceros ocupan todo el espacio? Y ya puestos a salir del búnker, ¿las familias podremos disfrutar también de un refresco o en todos los bares seguirá habiendo terraceros que fuman a lo loco cuando hay niños en la mesa de al lado?

¿Empezamos a planificar un amago de vacaciones con prudencia o ya volverá a estar todo lleno de turistas y con precios abusivos?

¿Podremos recuperar todas las visitas médicas de los niños que se han ido anulando o nos darán un vale de inmunidad para medio año?

¿Saldremos de esta pandemia más solidarios valorando las pequeñas alegrías de la vida o en 15 días nos estaremos peleando por un palmo de playa?

Sólo tengo una cosa clara: nuestra hija estaba preocupada por si no podría celebrar su cumpleaños. Y al final, en petit comité y con varias quedadas low cost, lo hemos conseguido. A los padres, pequeñas victorias como ésta son las que nos dan confianza en momentos de tanto dilema.

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